Daniel Godoy, apasionado por la emergencia

El encargado de coordinar la acción de los departamentos municipales en caso de problemas extremos recorrió el campo con La Voz… el día después de la tormenta de nieve. El perfil de quien está dispuesto 24×7 para ayudar en caso de inclemencias climáticas, desastres naturales o cualquier cosa que pueda significar peligro para los puconinos.
Por Rodrigo Vergara

Daniel Godoy (45) es constructor civil de profesión, pero su pasión no está ahí. Es cristiano evangélico, pero pareciera que su pasión tampoco está ahí. Es funcionario municipal, pero su pasión no está, principalmente, en su carrera funcionaria y sus años al interior de la administración pública. No. Su pasión verdadera pareciera que, simplemente, está en salir en ayuda cuando hay una emergencia en Pucón. No importa si es domingo, feriado o está de vacaciones, como le sucedió para la erupción de marzo de 2015. Simplemente él está cuando tiene que estar.
Y así fue durante el fin de semana cuando la jornada partió a eso de las siete de la mañana del sábado y del domingo para salir a los caminos de Pucón que se cubrían de nieve y se hacían intransitables. A bordo del pequeño Suzuki Samurai y junto a su ayudante, el austriaco chileno Walter Meyer, salieron a hacerle frente al temporal que marcó la entrada del crudo invierno sureño en Pucón. Y en ambos días terminaron muy tarde. Cuando la noche y el frío profundizado por el inútil sistema de calefacción del Susuki llamaban la atención y marcaban la hora de marcharse a descansar.
Y también fue así la mañana del lunes, cuando junto a La Voz, recorrió alguna de las zonas más golpeadas por el temporal. Estaba interesado en llegar a la Laguna San Jorge en Coilaco Alto y acompañó a la maquinaria municipal que abrió el camino y lo hizo transitable hasta casi tres kilómetros antes de la laguna. Más arriba no se pudo. Hay que esperar que la lluvia que viene luego del frío polar se lleve lo que quede de la nieve y el peligroso hielo.
Godoy (en la imagen de frente y con una para azul) maneja dos equipos de radio. Uno para comunicase con sus colegas municipales y el otro con el que está conectado a la central de la Oficina Nacional de Emergencias (ONEMI). También maneja un grupo de whatsapp con todos los que pudieran tener algo que decir en una emergencia: bomberos, carabineros, defensa civil, agrupaciones sociales, juntas de vecinos y un largo etc. El hombre siempre está conectado y nunca apaga el teléfono.
Sobre lo mejor de su trabajo, Daniel Godoy no lo duda. Ayudar a la gente. “Me gusta cuando entregamos alimento a la gente que realmente lo necesita. En Pucón tratamos de llegar a la gente que realmente lo necesita y a la gente que le hemos entregado alimento, es rico cuando llegas y esta gente se siente realmente aislada, que no tiene por donde salir y muchos de ellos sin trabajo y tu llegas con una caja de alimentos. Para ellos y para uno es gratificante. Eso no tiene valor económico. Eso te deja un gusto rico en el corazón”, cuenta.
Pero no todo es reconfortante en la labor de coordinar las emergencias y ayudar a la gente. Dice que lo más complejo que le ha tocado es cuando pese a dar todo para encontrar a personas desaparecidas (también le toca apoyar en las búsquedas), éstas son encontradas, pero sin vida: “Tu tratas de organizar bien a los grupos de emergencia y rescate, pero te encuentras con la gente ya fallecida. Sobre todo cuando buscamos gente en el volcán. Es lo más difícil de superar porque invertiste mucho y ves la frustración de la familia”.
Sobre la labor 24×7 que le toca desarrollar (al menos tiene esa disponibilidad) dice que a en verdad es algo complicado de sobrellevar para su familia, pero que su grupo lo asume como un elemento más y es un costo que está dispuesto a pagar: “Es algo que ya está conversado”.
Daniel Godoy lleva diez años como el encargado de las emergencias municipales en Pucón y, por lo visto, no busca ponerle fin muy pronto. Al menos, no por el momento, aunque en la construcción, que es su profesión original, pudiera ganar el doble. Dice que no. Total, y tal como lo marca la frase en la premiada película argentina “El secreto de sus ojos”, “una pasión es una pasión”. Y el ayudar, para él, es una pasión.