Cierre de playas en el Villarrica

* Por Víctor Durán

La tradicional bandera verde con que cuentan nuestras playas en verano ya no es suficiente para acreditar que son aptas para el baño, ni tampoco los criterios para instalar bandera roja que indica el cierre de éstas. La nueva realidad de declaratoria de saturación del lago Villarrica por el Ministerio de Medio Ambiente, nuevos estudios de la presencia de toxinas en el agua ante el florecimiento de algas o blooms y la mayor información con que cuenta la comunidad hará imposible que este verano sea igual a los anteriores.

Los blooms son un efecto del alto ingreso de nitrógeno y fósforo provenientes de diferentes actividades humanas como la urbanización, silvicultura, ganadería, agricultura, acuicultura entre otras. Las algas siempre han estado presentes en el lago ya que son parte de la cadena alimenticia de micro crustáceos y estos el alimento de los peces. No obstante, bajo ciertas condiciones de temperatura y sobre todo alto contenido de nitrógeno y fósforo proliferan en forma exponencial provocando la típica “sopa de arvejas”, que puede durar unos días hasta semanas, dependiendo de la velocidad en que alga predominante consuma el fósforo y  nitrógeno presente y de la concentración de estos nutrientes entre otros factores.

En el lago Villarrica hay testimonios que indican que desde hace 50 años hay blooms y sobre todo desde la década el 80, pero no hay estudios que los avalen ya que solo se pueden identificar algas con microscopio para descartar sedimentos en suspensión polen, etc, no obstante, es posible que desde la década del 80 se inicien ya que el Dr. Hugo Campos realizó un estudio en que advierte por primera vez del problema de contaminación incipiente en nuestro lago. Estos blooms pasados serían  esporádicos y acotados a zonas específicas del lago, no generalizados y continuos como ahora. En forma muy excepcional puede haber blooms naturales como en la laguna Quillelhue cuando hay sequía, baja profundidad de las aguas y alta temperatura, pero el alga involucrada es distintas a las registradas en el lago Villarrica características de ambientes contaminados. El primer registro de un blooms en el lago Villarrica  lo hizo el Dr. Hugo Campos año 1993 en que detectó la presencia de las algas Ceratium y Microcystis, ambas bioindicadoras de contaminación por alto ingreso de nitratos y fosfatos. Para el caso de microcystis esta alga genera toxinas.

Desde hace 12 años la Fundación Red de Nuevas Ideas a través de su proyecto Vigilantes del Lago ha realizado un monitoreo de estos blooms e informado a las autoridades. Estos florecimientos han ido creciendo en periodicidad y amplitud lo cual indica que el fósforo y nitrógeno sigue en aumento. El alga predominante en estos florecimientos ha sido Anabaena, una cianobacteria que genera toxinas perjudiciales para la salud humana y animal. En el 50% de los blooms se generan toxinas. En todos los países desarrollados y algunos de Latinoamérica la principal toxina y más peligrosa llamada microcistina (neuro toxina) está regulada para zona de bañistas y agua para bebida humana. El límite máximo permitido es de 10 ug/l., Sobre esta concentración las playas se cierran hasta que el nivel disminuya bajo la norma. Para el caso de agua para bebida humana l límite es de 1 ug/l. Los efectos principales de esta toxina para bañistas es dermatitis, alergias, inflamaciones de mucosas, en caso extremos la muerte.

En USA se cierran las playas si las algas superan 70.000 células /ml de agua. En 2012 la Universidad Austral hizo un estudio del blooms de ese año y encontró casi 1.400.000 células/ml. Para los blooms del lago Villarrica no hay aún estudios epidemiológicos  sobre los efectos han tenido estos florecimientos en la salud humana, de manera que se requiere  con urgencia que se realice con los datos estadísticos del Hospital de Pucón y Villarrica. Por otra parte también afecta a mascotas que beben agua o se bañan e impacta negativamente la biodiversidad del lago en general. En Chile no está normada esta toxina, ni tampoco existe un protocolo definido como enfrentar esta situación, asimismo, no hay un plan de monitoreo oficial de blooms ni menos entrega de información a los bañistas, los cuales están en riesgo permanente mientras dure el florecimiento de algas y hasta 2 semanas después ya que las toxinas permanecen en el agua antes de degradarse.

Si bien la solución de fondo es aplicar un plan de descontaminación que permita bajar los niveles de nitrógeno y fósforo, los blooms nos acompañarán por unos 15 años más aproximadamente, si el plan es efectivo. En el corto plazo hay experiencias exitosas para controlar algas que generan toxinas a través del uso de dispositivos que emiten ultrasonido y que en Chile ya hay instalados en embalses. Estas ondas afectan la flotabilidad de las algas y se mueren en el fondo, no afectando otra biodiversidad. Tienen una zona  de acción de 500 metros de diámetro y un valor cercano a los $40 millones. La Fundación el 22 de junio visitará en Santiago un equipo instalado en el embalse La Dehesa propiedad de Aguas Andinas y se está invitando a las autoridades locales y regionales que deseen conocer esta tecnología como una contribución a la búsqueda de soluciones paliativas en el corto plazo, sin perjuicio que existan otras alternativas tecnológicas. No obstante, es claro que para este verano el Ministerio de Salud en conjunto con el Ministerio del Ambiente, deberían tener normada esta toxina, elaborado un protocolo de acción sanitaria e informar a los bañistas.

 

* Víctor Durán es Presidente Fundación Red de Nuevas Ideas y fundador Vigilantes del Lago (www.vigilanteslagos.org)