Director de Vialidad adelanta gran colapso vehicular en verano por arreglo de caminos

A la reparación del tramo entre El Turbio y Caburgua podría agregársele el de Pichere a Huife; lo que generaría una congestión mayor a la de años anteriores. Clave será solución que se le de a la denominada tercera vía.

Por Rodrigo Vergara

El director regional de Vialidad, Rodrigo Toledo, salió al paso de las críticas por el paupérrimo estado de los caminos en la zona, pero los costos de las soluciones podrían ser, quizás, más altos de lo esperado. Eso porque, de acuerdo al ya publicitado arreglo entre El Turbio y Caburgua, se espera también que noviembre puedan partir las obras del tramo que une Pichare y Huife. O sea, es altamente factible que las principales rutas turísticas de la comuna se encuentren intervenidas por los trabajos de reparación y mejoras. Lo anterior, sumado a la altísima carga de veraneantes que vive la zona en esas fechas, es probable que genere un colapso peor a los ya vividos en las temporadas altas de los últimos años.

Al menos, así lo cree Toledo. “Yo creo que va a existir, lamentablemente, un colapso más o menos grande y todo como enfocado hacia Caburgua. Vamos a estar en plena obra de El Turbio a Caburgua y vamos a estar iniciando obra con Pichare Huife. Vamos a estar ya en diciembre trabajando. Lamentablemente el tema del asfalto se trabaja en distintas temporadas que son en los veranos y con suerte, dependiendo de las condiciones climáticas, desde octubre hasta marzo o abril”, explica Toledo.

 

Plan de contingencia

En ese contexto algo apocalíptico será clave el uso y el orden que se le dará al proyecto de la tercera vía entre la Rotonda Oriente y El Turbio. La obra, que aún no es entregada, y superó los $700 millones de costo, aún tiene una utilidad incierta, ya que presenta una serie de detalles que, al parecer, no se previeron en su oportunidad. Uno de ellos es el de los puentes El Claro y El Turbo. El problema que la tercera pista habilitada desaparece en cada uno de estos viaductos que la transforma, en los hechos, en sendos cuellos de botella insufribles con alta demanda automovilística.

Un segundo elemento complejo es la falta de señalética y orden. Es decir, la idea original es que se utilicen dos pistas hacia Caburgua en horario de alta demanda para salir de Pucón (en verano al medio día) y sea reversible durante las tardes cuando los usuarios pretendan entrar al pueblo (en invierno cambia y se debiera adecuar de acuerdo a la entrada de los colegios). El problema radica en que no existe una señalética adecuada y tampoco nadie se hace cargo oficialmente de ordenarlo. Un punto que, al parecer, nadie previó es que para hacerlo se requiere personal permanentemente enfocado en el tramo de cinco kilómetros y material (conos o barreras plásticas que demarquen la usabilidad de la calle).

Pero en los últimas semanas ha aparecido una nueva alternativa. Habilitar el camino viejo de El Claro y un nuevo puente donde actualmente está un viaducto peatonal: “En el camino camino antiguo se va a hacer un puente de vigas metálicas y tablero de madera cosa de ocupar, dependiendo del tránsito y de los horarios, una pista en sentido hacia Caburgua y dos pistas de Caburgua hacia acá y viceversa en relación a los flujos vehiculares”, explica Toledo.

El problema es que según algunos, esa es una mejora de parche que va a traer otras complicaciones, principalmente a los vecinos de ese sector de El Claro, quienes tendrán un mayor flujo vehicular por su zona y evidentes problemas de desplazamiento en las horas punta. Al menos así lo cree el concejal Cristian Hernández, quien expuso la situación en un posteo en su Facebook personal.

“Personalmente he manifestado mi preocupación por los Vecinos del Sector, que correrán las consecuencias, casi 300 familias de Pucón que sin duda se verán afectadas por la cantidad de vehículos que pasarán por esta vía y puente provisorio ‘con tránsito en uno solo sentido’ sobre todo en época estival. Donde se verán obligadas a seguir una dirección obligatoria hacia arriba (Caburgua), no pudiendo bajar hacia Pucón como lo hace tradicionalmente frente a la Capilla el Claro”, se lee en el texto compartido varias veces en la red.

Pero no es la única mejora que se le debe hacer a la cuestionada tercera vía. El tramo que está frente al aeropuerto debe ser repintado. El problema es que, al parecer, nadie reparó a tiempo que era muy peligroso que existan tres pistas divididas por líneas discontinuas. O sea, con una marca en la calle que permite el adelantamiento vehicular. Esto tiene el potencial de convertirse en una trampa mortal ya que no existe señalización alguna que indique cuál es la dirección de cada una. O sea, el uso de las dos pistas sólo queda a criterio de los automovilistas. Por cierto, un error o descuido que puede costar vidas.

“Hay que hacer los análisis de tránsito de buena forma para poder tomar una buena determinación al momento de decidir cuándo van a ser los flujos de dos vías hacia un sector y hacia el otro”, finaliza Toledo.