Confianzas rotas

Fotografía: Javier Sepúlveda

Son los tiempos de las redes sociales y la hiperconectividad. Es increíble, pero es verdad. En unos pocos años la forma de comunicarnos cambió y para siempre. Al parecer ya no se necesitan intermediarios que filtren, ordenen y jerarquicen la información. Todo el mundo puede tener acceso a todo. Y pareciera que es bueno. Y quizás lo sea.

Pero a lo anterior hay que sumar otro elemento que corre en paralelo: la cada vez más grande desconfianza que sentimos frente a las instituciones y todo lo que signifique autoridad y gobierno. Y, la verdad sea dicha, los culpables de esa desconfianza es posible que sean los mismos que han ejercido el poder a espaldas de la ciudadanía o de los políticos que han desfilado por los tribunales con boletas y facturas falsas (o ideológicamente falsas) y en general, de la justicia que pareciera no estar a la altura de lo que la ciudadanía espera en cuanto a condenas y procesos judiciales.

Entonces, pareciera que es la tormenta perfecta: la desconfianza y el acceso completo a la información y, principalmente, a la inter-actuación en redes sociales. Por lo mismo, Facebook y Twitter se han transformado en una trinchera de francotiradores que desconfían de todos y que miran con recelo, distancia y aires conspiratorios cada opinión disidente. Y de ahí a la violencia verbal sin contemplación y argumentos hay un solo paso. Un paso que la mayoría da con frecuencia.

Eso agota y entristece, porque por primera vez en la historia de la humanidad contamos con tantos medios para difundir y mantenernos comunicados y unidos, sin embargo la sociedad, cual jauría de perros heridos, sólo tiende a morderse permanentemente por la absoluta desconfianza existente.

Necesitamos cambiar eso, al menos en una comunidad tan fuertemente arraigada y localista como Pucón.  Ese es uno de los objetivos de La Voz…. Queremos unir. Queremos convocar transversalmente en base a información de calidad y a noticias con la mayor objetividad que nos permite el lenguaje. Sin sesgos. Describir hechos y dejar que los ciudadanos saquen sus conclusiones. Con esa convicción es que controlamos las agresiones y el lenguaje soez en nuestras redes, con la misma es que abrimos nuestro espacio para que cualquiera (con el afán de comunicar e informar) pueda publicar sus columnas de opinión completamente gratuitas.

Estamos haciendo un aporte concreto en unir en base a la información, pero no podemos (ahora y nunca) hacerlo solos. Los necesitamos a todos. A las autoridades que trabajen con altura de miras en los proyectos que hagan crecer a Pucón y a la comunidad completa que se plante crítica, pero con la cuota de pragmatismo necesario para entender que el bien común es mucho más que la suma de un gran número de intereses particulares. Es necesario entender que el fin no justifica los medios y los conflictos del momento van a pasar, pero las confianzas rotas duran décadas y las consecuencias las pagan los mismos de siempre, los más vulnerables de la ciudad.