Génesis González, la pequeña campeona puconina: “Para mí nada es imposible”

La joven atleta paralímpica da esta entrevista en el lugar donde estuvo a punto de morir en febrero de 2012 cuando un camión con leña la atropelló, pero que fue el punto de inicio de una esperanzadora carrera deportiva en la natación.

Por Rodrigo Vergara

Génesis González (13) es pequeña y algo tímida. Escucharla y conversar con ella en nada muestran a la fiera en la que se convierte cuando entra al agua a competir. A pocos días de arrasar en la piscina del Estadio Nacional y ganar cuatro medallas de oro y coquetear con la selección nacional de nado paralímpico, esta puconina se da un tiempo en su agenda para hablar con La Voz…, y decide hacerlo donde su historia comenzó a contarse en los diarios y su nombre se hizo conocido en Pucón. Lo hizo en el punto mismo donde el tres de febrero de 2012 un camión cargado con leña la arrolló y estuvo a punto de quitarle su vida. A punto y, aunque la gravedad de las heridas pudieron terminar con su existencia, sólo de milagro pudo superarlo, aunque con secuelas. Su pierna derecha desde la rodilla hasta el pie terminó casi destruida. Músculos, nervios, huesos, rótula. Todo muy a mal traer.

“Nos dijeron que podía perder la pierna”, dice su madre Yolanda Venegas, pero los doctores hicieron bien su trabajo y aunque quedó con secuelas evidentes, la extremidad se salvó. Del accidente, Génesis algunas cosas recuerda. “Sentí el impacto no más y sólo desperté en el suelo. Fue todo tan rápido que no alcancé a ver nada”, recuerda.Luego de eso, seis días en la UCI, muy grave y tres meses de recuperación en el hospital. Todo esto a sus cortos siete años. “Fueron los peores días de nuestras vidas. Hasta el día de hoy fue lo peor que hemos pasado”, dice Claudio González, padre de la menor atleta.

Desde ahí partió un proceso largo de un año aproximadamente con kinesiólogos y terapeutas en Pucón y la Teletón de Temuco. Y fue en este último lugar en el que apareció la opción de meterse a una piscina por primera vez. “Yo vi que había una piscina chiquitita en la que le hacían natación a los niños. Y yo le pregunté al profe David Padilla (de Teletón)y el profe dijo que sí se podía y comenzó el 2013 a enseñarle ahí”, cuenta el padre.

Pero la piscina en Teletón era pequeña y Génesis consiguió un cupo en el gimnasio Ymca en Temuco en 2013 y luego se unió al Club Triatlón de Pucón. De hecho fue la primera triatleta paralímpica de Chile. “Siempre me gustó la natación”, dice la pequeña y agrega: “Es el deporte que menos me costaba.Desde siempre me gustó el agua”.

Pero lo de las competencias y medallas llegaría un tiempo después. “Yo empecé a competir en Temuco por la Teletón. Ahí empecé a ganar medallas”, explica la pequeña y con sus palabras da muestras de entender que está a las puertas de algo grande, quizás ser seleccionada nacional, quizás un mundial en Tokyo el 2022, quizás unos juegos paralímpicos.Paradójico si se relacionan los hechos ocurridos desde el día del accidente: a punto de morir atropellada, grave, con riesgo de perder una pierna que aunque se salva, sí terminó muy deteriorada.Y desde ahí, deporte, entrenamiento, esfuerzo, medallas y proyección. No es una historia común. Y a sus trece años pareciera no tenerlo tan claro o quizás no lo demuestra por la entereza y simpleza de una niña de Pucón.

“A lo del accidente ya no le tomo mucha importancia porque pasó y tuvo que pasar no más. Yo no me cuestiono eso. Y no le doy mucha importancia. Pero esto de la natación fue como un levante. Me levanté porque hacer natación me ayudó psicológicamente por el dolor, el sufrimiento y todo eso.Me ayudó mucho y ahora siento con más fuerzas, mejor. ya no le tomo mucha importancia al accidente”, explica.

Con el paso de los años, la pequeña Génesis dice que no hay miedos. De otra forma no se explica que de la entrevista en el lugar donde estuvo a punto de morir en la Variante Internacional: “Para qué vivir con miedo si tampoco la vida puede ser muy larga. Uno nunca puede decidir cuando se va a terminar. No quedé con miedo”.

Sobre su futuro en el deporte, Génesis lo tiene claro:“La idea es aspirar a lo mejor. A seguir superándose. Para mí las medallas no tienen mucho valor. No me gusta mucho lo material. Con la ayuda de Dios, porque Él me da la fuerza. Sin Dios no habría llegado hasta aquí.Mi expectativa para más adelante es tratar de superarme. Ser lo mejor posible y también ser ejemplo para otros niños. Busco mejorarme a mí misma y demostrarle a otros que pueden ser algo más y no importa si tienen algún accidente. Hay que levantarse. No hay por qué tener miedo”.

La joven reconoce que aspira a lo mayor. Que entrena y compite para llegar a lo mayor de la especialidad. Unas olimpiadas paralímpicas: “La idea es llegar a lo más grande. Aspirar a lo mejor. A un sueño que tampoco es imposible. Para mí nada es imposible, hay que esforzarse para lograrlo”.

Génesis estuvo una semana de estas vacaciones de invierno entrenando con la selección nacional de natación paralímpica. Para eso tuvo que viajar y disponer de recursos. Como todos los atletas chilenos, la plata no es algo que les sobre, pero por ahora está el apoyo de la familia y de algunas empresas como Enjoy, compañía que le facilita la piscina temperada del Hotel Pucón para prepararse. Pero por sobre todo eso, da gracias a Dios. “Nunca me desamparó ni abandonó. Siempre me ayudó y dio esperanzas para aspirar a algo más grande”, señala y luego razona un poco sobre lo paradójico que es dar una entrevista de sus triunfos deportivos en el mismo lugar donde casi muere:“En este mismo lugar es donde empecé todo, porque es probable que si yo no hubiese tenido el accidente ni siquiera habría conocido lo que es el deporte. Entonces podría decirse que fue algo que debió haber pasado para que yo conociera cosas de la vida que a lo mejor yo nunca hubiese tenido la experiencia o alguna oportunidad de haberlo conocido”.