La batalla ambiental que viven las comunidades de Palguín, Llafenco y Loncofilo

Empresa, con autorización de las autoridades del área, instaló un lugar de acopio de escombros a pocos metros de un cementerio mapuche y de un sitio donde se realizan rogativas. Vecinos señalan que es un vertedero y compañía se defiende y dice que cumple con todas las disposiciones. Alcalde solicitó el cierre del predio.
Por Rodrigo Vergara

Sonia Ñanco mira con una cara que mezcla la incredulidad y el enojo. Frente a sus ojos un camión rojo. Grande, con una tolva llena de material de desecho. Palos, cemento, plástico y otros elementos que desde la distancia son particularmente difíciles de describir. “No se puede saber lo que es”, dice Sonia. Junto a ella, otros vecinos de las comunidades de Palguín Bajo, Llafenco y Loncofilo. “Cuando hace calor, el olor es insoportable y comemos con las moscas”, agrega la mujer a quien, en ese minuto, su cara de enojo ya superó a la de incredulidad.
La escena anterior se vive en las afueras del predio de un poco más de una hectárea que está siendo ocupado por la empresa Eco Escombros. La compañía, según dice en su misma página web, se dedica al acopio de residuos sólidos no peligrosos. “Corresponde a residuos provenientes de construcciones o infraestructuras destruidas por desastres naturales o de posterior demoliciones o reparaciones de éstas y que consisten en materiales sólidos altamente insolubles en agua”, se lee en la descripción hecha en internet. Es decir y tomando en cuenta el boom inmobiliario que vive Pucón, en los hechos, funcionaría como el basurero de las constructoras e inmobiliarias. El problema para los vecinos y las comunidades mapuches aledañas es que, aparte de que la consideran como un foco duro de contaminación, está la empresa está instalada a unos 200 metros de un cementerio indígena y de una pampa ceremonial de la etnia predominante en la zona. O sea, a ojos de las comunidades mapuches, pareciera ser toda una provocación.
Así lo ve, al menos, Mariano Puelman, dirigente de la comunidad mapuche Francisco Antiman. “Imagínese. Estamos a 200 metros de la pampa ceremonial. Por eso nosotros reclamamos esto, para que no ocurra nada. Y por qué tenían que haber venido a meterse sin autorización de la comunidad. Aquí tenían que haber venido a consultar con la comunidad. Nosotros merecemos mucho respeto porque nosotros somos nacidos y criados en Palguín Bajo. La gente de Palguín, Llafenco y Loncofilo tenemos que luchar”, dice el dirigente y luego agrega muy molesto: “Aquí a nosotros vienen a buscarnos la debilidad. Por qué vienen a buscarnos la debilidad, porque en otros lados hay fundos y gente rica que tiene campos de sobra. ¿Por qué no van allá?”.
Sonia Ñanco explica que uno de los mayores problemas, aparte del tema cultural mapuche, es que no hay cómo saber y fiscalizar que lo que se tira en el lugar sean sólo desechos sólidos de la construcción (maderas, plásticos, PVC, cemento, plumavit, fibrocemento, etc.) y no material orgánico. “Estamos muy preocupados por esta supuesta escombrera. Pero es un basural. Tenemos toda la evidencia de cuando vinieron a botar la basura. A nosotros nunca se nos consultó. Nos dimos cuenta cuando empezaron a salir las moscas en los tiempos de calor. El mal olor cuando veníamos a visitar a nuestros familiares que están en el cementerio. A nosotros no se nos tomó en cuenta. A la Conadi se les mandó cartas con muchas firmas y al Servicio de Salud también. Y nosotros todavía no tenemos respuestas. Por qué tenemos que estar aguantando que nos vengan a tapar con basura”, cuestiona la dirigente.

La empresa
Según la resolución sanitaria del 16 de enero de 2018, otorgada por la seremi de Salud, Eco Escombros es una empresa cuyo representante legal es Alejandro Marín Painemilla. Según el documento, están autorizados a funcionar para recolectar materiales de construcción. La superficie total del predio corresponde a un poco más de ocho hectáreas de las cuales ocupan, por ahora, alrededor de seis mil metros cuadrados.
En la génesis del proyecto, en el año 2016, la empresa solicitó una manifestación de pertinencia al Sistema de Evaluación Ambiental (SEA). Es decir, la compañía entregó todos los antecedentes de la iniciativa a la autoridad evaluadora y ésta determinó que el proyecto no debía someterse al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental o al Estudio de Impacto Ambiental. Es decir, les dio luz verde para trabajar y evitarse una tramitación larga en la que se debe incluir, necesariamente, entre otras cosas, la posición de los vecinos respecto a la iniciativa.


El mismo documento de pertinencia, fechado en 10 de marzo de 2016 (que dejamos al final de este reportaje), da detalles técnicos del emprendimiento. “La disposición de escombros se realizará en un ex pozo lastre, en una superficie de 10 mil metros cuadrados y en una profundidad de tres metros, por un tiempo de vida útil de tres años; el cual operará de lunes a viernes de ocho horas por día, y los días sábados de cinco horas por día; disponiendo de un volumen máximo de 40 mts3 por día (20 toneladas máximos por día)”, dice el texto, el que agrega que los escombros será cubiertos por una capa de material de 20 centímetros extraído desde el pozo.
El documento expresa, en su parte medular, que el proyecto “no está obligado a ingresar al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental”.
En todo caso, una vez instalado el proyecto a principios de este año, los vecinos hicieron una reclamación a la municipalidad, quienes a través de la Dirección de Medio Ambiente, derivaron a la seremi de Medio Ambiente en Temuco, unidad que ya vino a fiscalizar y debe emitir un informe. También se hizo una denuncia a la superintendencia del área por la pertinencia. El objetivo es que se pueda revertir lo de la pertinencia y se obligue a Eco Escombros para que ingrese al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.

“Es un vertedero”
Una de las mayores preocupaciones de los vecinos es que el predio, arrendado a otro miembro de la comunidad, Reinaldo Lefiñanco, a la postre se convierta en un vertedero que contamine visual y materialmente el territorio. Eso, sin contar la cercanía al río Palguín el que puede recibir aguas de las napas contaminadas por los residuos manejados por Eco Escombros. Así lo cree, al menos, Franz Schulte, quien vive en las cercanías del cuestionado predio.
“Estamos viendo un verdadero vertedero y eso se siente para la gente de acá y para nosotros como un acoso. Porque nadie nos ha preguntado por nuestra opinión y a qué nos dedicamos. Por qué podría esto perjudicar o no. Ahora estamos luchando para que se revierta esta decisión del permiso de salud o la resolución del SEA que decidió que el proyecto no tenía que entrar en el sistema de declaración o evaluación de impacto ambiental, lo que nosotros pensamos es una decisión absolutamente errónea”, argumenta Schulte.

Mónica Pedreros, ejecutiva de Eco Escombros, quien está a cargo del centro de acopio, explica que ellos sólo reciben lo que está permitido por el permiso que tienen y que más bien realizan un servicio a la comunidad para evitar que proliferen los microbasurales. “Todo camión que ingresa acá viene con una declaración visada por la seremi de Salud, sino no puede ingresar el camión. Y monitorear las napas subterráneas es parte de las exigencias de la seremi. Con eso se comprueba que nosotros no contaminamos las napas subterráneas y eso, a su vez, certifica que todo el material que ha sido depositado acá es material que es considerado no peligroso, por lo tanto no contamina”, dice Mónica Pedrero, quien agrega que, aparte, ellos mismos chequean que los camiones que ingresan a la denominada “escombrera” traigan lo que dice el permiso. Sólo ahí se procede al pago para dejar el material e ingresa el camión.

Turismo y solicitud de cierre
Otro elemento que está en la nomenclatura del problema es el turístico. Sobre todo porque es una zona donde hay saltos de agua, termas y una área clásica de pesca. Por lo mismo, José Ñanco, dueño de unos saltos de agua en el área, asegura que el predio con escombros es un golpe muy duro para la actividad. “Tengo unos saltos de agua y hago algunos tour. Y los tour los hago alrededor del río. El día de mañana vamos a andar con el turismo arriba de la basura. Aparte se están contaminando las napas, y éstas van a llegar todas al río. Y después al río Trancura y ese desemboca en el Lago Villarrica en Pucón. Entonces va a llegar la contaminación hasta el mar”, explica Ñanco.
Finalmente, el viernes la municipalidad de Pucón emitió un comunicado en que señalaba que pidió el cierre de la escombrera, porque habían actuado de “manera irresponsable” al recibir material no permitido. El lugar que según se especificó cuenta con una resolución sanitaria para funcionar, habría operado de forma irresponsable, al recibir materiales no autorizados. Productos que rápidamente se dejaron sentir en el ambiente y despertaron las sospechas y posterior molestia de los vecinos”, se lee en la nota hecha llegar por el departamento de Comunicaciones de la municipalidad.

Perinencia ambiental del proyecto (SEIA)