Caso del padre Damián Heredia: surgen testimonios en Ovalle de posibles abusos cometidos por el religioso

Luego del reportaje de La Voz…, un diario de esa zona del norte de Chile investigó al cura y se encontró con hechos similares a los ocurridos en Pucón. Una calle, una plaza y una escuela llevan el nombre del cuestionado personaje.

Por Rodrigo Vergara/ Fotografía El Ovallino

 

La historia parece calcada. Un sacerdote carismático, muy comprometido con la labor evangelizadora de la iglesia católica; muy comprometido con los jóvenes y los grupos de parroquiales. Pero con un problema. Una debilidad que lo hacía inclinarse sexualmente con los más jóvenes y actuar como un especie de depredador sexual de hombres menores de edad. Se trata del sacerdote Damián Heredia Carrasco que estuvo en Pucón en la primera mitad de la década de los 80 y que dejó un recuerdo que hasta el día de hoy divide. Para algunos una especie de santo. Para otros un abusador que nunca enfrentó a la justicia. Y lo de Pucón pareciera que se replicó en Ovalle, lugar donde fue destinado en 1986, luego de su paso la zona lacustre.

Al menos así queda establecido en una serie de reportajes y notas periodísticas publicadas por el diario El Ovallino de la IV Región. El periódico se dedica a investigar a raíz de la publicación que hiciera La Voz…, en la que se daba a conocer la historia y el contexto de lo vivido por el sacerdote en Pucón. El punto es que en Ovalle el recuerdo de Heredia quedó plasmado plazas, calles y hasta un colegio que fueron bautizados con su nombre. Pero, luego de lo revelado por La Voz.., algunos en Ovalle se atrevieron a contar su historia.

“Los testimonios recogidos por El Ovallino son sin duda de alto calibre y dan cuenta de otra faceta totalmente distinta y desconocida, una en donde el carisma se mezclaría con la perversión”, se lee en la nota, la que agrega: “Se cuenta que un año o dos después de su arribo, se habría realizado una acusación formal escrita, la que fue enviada al Arzobispado de La Serena. La misiva contaba que Heredia había sido sorprendido intimando con  un joven mayor de edad al interior de la parroquia en Ovalle. Tras enterarse de dicha acusación a sus espaldas, se menciona que el religioso habría hecho sentir su malestar abiertamente contra quienes lo delataron”.

La publicación señala que la relación que el sacerdote mantenía con el joven era una especie de “secreto a voces”, pero que nunca hubo una comprobación formal, ni denuncia en tribunales.

“En relación a los presuntos abusos sexuales, se señala que no fueron pocos los niños víctimas de manoseos y otras vejaciones. De hecho, se sostiene que las clases de catequesis eran una forma en que el religioso se acercaba a ellos y que utilizaba dinero y regalos para poder cautivarlos aún más. Un testimonio reveló incluso que en ocasiones les dio alcohol a adolescentes, precisamente para concretar sus intenciones”, agrega la publicación.

La nota también señala que los testigos, quienes hablaron amparados en el resguardo de la identidad, lamentan que los feligreses y las mismas familias de las víctimas no hayan hecho mucho para que el religioso enfrente a la justicia civil: “Lo que más lamentan los testigos dentro de los testimonios, es la pasividad que tuvieron algunos de los feligreses y las propias familias de las víctimas al no denunciar o condenar los hechos que habría cometido el religioso en Ovalle por esos años.  Se afirma que algunas de esas familias de las víctimas sabían de los abusos, sin embargo, los silenciaron, ya que como una fuente indica, ‘ese silencio era motivado por beneficios que podían recibir’”.

Según lo publicado por El Ovallino, el concejo municipal de esa ciudad tiene en carpeta la posibilidad de cambiar los nombres de la calle, la plaza y la escuela bautizadas en honor a Heredia.