La maldita droga


Qué duda cabe que la droga es un flagelo subterráneo, pero aniquilante de cualquier grupo humano.  No sólo por el circunstancial y temporal efecto alucinógeno que puede generar en quienes la consumen, sino por el alto impacto social que tiene en todos quienes rodean a los consumidores y narcotraficantes.  Existe un consenso político e institucional que la droga destruye íntegramente todo lo que lo rodea y, por consecuencia, debe ser combatida con la mayor de las fuerzas posibles. Pucón no está exenta de esta realidad. Por años hemos sido víctimas del actuar de traficantes (micros y no tan micros) quienes, bajo el amplio, aunque impreciso, conocimiento popular han trabajado libremente mermando la seguridad y calidad de vida de nuestros barrios y lugares públicos. Y aunque, en algún minuto fue  un problema netamente estacional, hoy en día estamos lejos de esa realidad.

La prolongación de la actividad turística de la comuna ha llevado a que cada vez más tengamos presencia foránea durante todo el año, creando consigo un mercado más amplio para aquellos que comercializan estupefacientes. Esto, sumado a una acción  institucional no tan rigurosa quizás, ha creado un cocktail potencialmente mortal que, de no ser combatido, con mejores y mayores recursos puede llevar a Pucón a un pozo de inseguridad propio de ciudades más golpeadas por el tráfico a menor y mayor escala.

No hay porque tapar el sol con un dedo. Cualquiera que tenga el más mínimo interés en consumir droga podría con sólo 2 o 3 preguntas puede acceder a ella. Y eso es algo que como sociedad debe encender todas las alarmas. La oportunidad y proximidad es un factor que debemos combatir con toda fuerza sobre todo de aquellos que están en la primera etapa de su desarrollo, sea niños o adolescentes, los más propensos a caer en el ciclo vicioso de  la drogadicción, delincuencia y pobreza.

Por eso, desde esta tribuna llamamos a las autoridades a ponerse pantalones largos en el combate de este flagelo. No es aceptable la desidia ni la indiferencia. Las medidas de control, combate y educación deben ser constantes durante todo el año y las policías deben ahondar en recursos durante el periodo estival. Tiempo en el cual Pucón triplica su población. Aunque entendemos que nuestro deber está con informar, como medio de comunicación anhelamos no tener noticias de muertes o violencia que entregar. Y un gran paso para esto es apartar de nuestros jóvenes la maldita droga que hoy tan latente y cercana está de muchos  de ellos.