Abusos sexuales: el elefante en la habitación

Fotografía aérea Ignacio Sepúlveda


Las historias a veces se buscan. A veces emergen solas. Y en otras, simplemente salen a tu encuentro como si fueran un elefante en medio de una habitación pequeña. Es decir, es imposible hacer como que no existen y simplemente se deben enfrentar. Y eso es lo que nos ha sucedido con las historias de abusos sexuales que hemos estado cubriendo en La Voz… casi desde nuestras primeras semanas de vida como medio.

Primero fue constatar que en Pucón también existió un caso de abusos de un sacerdote muy carismático. Luego fueron las valientes mujeres de Huife quienes se atrevieron a contar su historia. Ahora fue el turno de los hombres que sufrieron a manos del religioso católico Damián Heredia. Todos ellos esperaron 30 años en el completo anonimato. La mayoría, debió pelear con los fantasmas generados por un secreto terrible que se negaba al olvido. El elefante en medio de la habitación era imposible de invisibilizar.

Y las historias lograron salir de donde se escondían cumpliendo así, de paso, el adagio bíblico que dice que “no hay nada que esté oculto que no vaya a salir a la luz”. Y la luz sobre esas historias llegó. No en todo, por cierto, porque de seguro hay otros que sufren en silencio y también hay quienes lo ocultaron y escondieron en su tiempo. Y aún lo hacen. Ellos siguen siendo cómplices.

En La Voz… nos interesa contar estas historias, aunque para algunos sean añejas y deben quedar en el olvido. La esencia del pueblo no es sólo playa, turismo o inversiones. También hubo sufrimiento y mucho. No podemos ocultarlo, ya que periodísticamente es relevante, sobre todo en el contexto que vive el país y el mundo en relación a estos casos. Y si, de paso, las víctimas logran ser escuchadas, atendidas y reparadas por los hechos vividos, en buena hora. Y si todo eso trae descanso del “calvario” vivido por casi toda una vida, que así sea. Es un estímulo más para hacerlo. A fin de cuentas,  sólo damos cuenta del elefante en la habitación.