Seremi de Medio Ambiente y descargas de aguas servidas en Curarrehue: “No podemos generar alarma pública”

Autoridad baja el perfil a la situación y explica que primero hay que esperar los estudios y mediciones que realiza la U. de La Frontera para establecer cuánto es el aporte fósforo y nitrato de las tuberías que desaguan en el Río Trancura. Dice que es necesario coordinar esfuerzos entre todos los actores para llegar a una solución.

 

Por Rodrigo Vergara

 

Curarrehue desde las alturas.

El recientemente asumido seremi de Medio Ambiente, Anselmo Rapiman, se refirió a la situación de Curarrehue y la inexistencia de una planta de tratamiento de aguas servidas. El tema fue visibilizado en un reportaje y sendos videos publicados por este medio, en los que se muestran que existen siete descargas directas de desechos orgánicos desde el pueblo al Río Trancura.

La autoridad de Medio Ambiente llamó a la calma ya que, según él, es algo que se debe estudiar. “Más que decir con tanta soltura de cuerpo que ‘es algo complicado’ es algo que hay que estudiar. Hay que determinar finalmente cuánto es la gravedad y cuánto es el grado de contaminación que existe de los habitantes que son estas descargas. Hay que cuantificar y hay que precisar porque no podemos generar alarma pública cuando ni siquiera hemos medido los niveles”, explica la autoridad, quien agrega: “Hoy en día existen se está estudiando el aporte a la cuenca, midiendo la carga que existe en kilogramos por día y lo está desarrollando la Universidad de La Frontera. Se están haciendo mediciones periódicas para poder determinar cuántos son los niveles de fósforo, nitrógeno y oxígeno disuelto y la turbidez”. Rapiman explica que no son estudios de una sola temporada por lo que se debe esperar un tiempo para establecer el real aporte de la materia fecal y otros sedimentos que caen al río por las tuberías.

Sobre la poca voluntad política que podría existir para darle solución a un problema que sufre la zona desde los años ‘90, la autoridad medioambiental señala que no lo ve de esa forma, sino que sólo se deben mejorar las coordinaciones entre los diferentes actores públicos, sociales y privados para darle una salida al tema: “Yo no me atrevería a decir que es una falta de voluntad política. Nosotros nos apegamos a la norma y ciertamente que es una labor de gestión local. Por ahí parte todo”.

Y si en ese contexto, el problema está en los alcaldes, Rapiman tampoco se juega con una responsabilidad de ese tipo. “No quiero culpar al alcalde, pero hay que hacer un trabajo entre la autoridad pública y el organismo local que es el municipio. Es una sumatoria de voluntades. Los organismos públicos necesitan una coordinación de base y eso parte por una coordinación entre municipalidades, los actores locales y finalmente la institucionalidad pública”, argumenta el seremi.

Ante la consulta sobre lo que él considera es el problema sobre el por qué no ha llegado una solución a esta situación después de décadas, Rapiman insiste que el tema pasa por la coordinación de los diferentes actores: “Insisto, creo que es la coordinación entre todas las instituciones públicas y los privados a los que hay que exigir. Es una labor de todos”.

Según lo explicó el propio alcalde Painefilo, actualmente existe en curso un estudio de prefactibilidad para una eventual planta de tratamiento de aguas servidas para Curarrehue. Si todo marcha bien, la solución podría llegar en tres o cuatro años. Quizás demasiado para las urgencias del lago.