Que se callen los cristianos

Con tanto debate valórico causado por la arremetida de la ideología de género, feministas, y todo lo que trae el pack progresista, es evidente que quieren callar toda opinión con aroma a cristianismo. Como se han dado cuenta que no nos pueden callar, quieren recluir la enseñanza de Cristo al interior de los templos. Si Cristo es sólo para los cristianos, entonces, Marx sólo para los marxistas, Mahoma sólo para los musulmanes, y seguimos sin terminar. La separación de la Iglesia y el Estado, no significa que la iglesia no puede opinar y que el Estado no debe escucharla, el cristianismo es lo mejor que le ha ocurrido a nuestro país, no son los partidos políticos, no son las ideologías socialistas ni el neoliberalismo, es Cristo, es su enseñanza de amor, paz y justicia. Es su gracia que ha transformado millones de vidas que han forjado familias de buena voluntad y dispuestas a servir.

Recuerdo el unánime sentir de nuestros parlamentarios cuando legislaron la Ley de Culto, como uno a uno reconocían el gran aporte de las iglesias evangélicas a la sociedad chilena, pero ¿qué ha sucedido? ¿por qué ahora sólo nos escuchan en tiempos de campaña? Son argumentos recurrentes que los cristianos no respetamos las libertades individuales de las personas y que nuestros preceptos están añejos, no actualizados. En cuanto a la libertad individual, debemos tener claro que la libertad absoluta no existe, en cuanto vivimos en comunidad es necesario normar nuestra interacción y esto necesariamente incluye deberes, no sólo derechos. Es nuestro deber como sociedad garantizar los derechos de todos en especial de los indefensos (los que aún no nacen, por ejemplo) y promover el cuidado y respeto de todas las personas. En cuanto a lo añejo de nuestros contenidos de fe, es una crítica sin fundamentos, el mensaje de Jesús le ha dado las bases en donde se ha construido la sociedad y no sólo en Europa y las Américas, también en lugares de Asia y gran parte de África, que a posterior fue obligada, a filo de sables, a convertirse al islam. La historia del cristianismo está manchada de errores y horrores de ciertas organizaciones y líderes eclesiásticos, pero aquello no es el mensaje ni obra de Jesús, todo lo contrario, es falta de ello.

No es raro que distintas sociedades estén ejerciendo el llamado “voto valórico”, ciudadanos católicos, protestantes y otros, que a la hora de votar lo hacen desde sus convicciones valóricas por sobre sus simpatías políticas. Es muy probable que en las elecciones venideras este fenómeno sea notable en nuestro país también. Por más que se empeñen, nadie podrá callar a un pueblo agradecido, ¡¡¡que sabe quién es Jesucristo!!!

 

Pedro A. Villegas Yunge.