Presidente de la Cámara de Turismo dice que el aporte de Enjoy al resto de los empresarios locales es “bajo y nulo”

Eugenio Benavente es crítico de la gestión del conglomerado casinero en la ciudad y apunta, entre otras cosas, a la poca relación y sinergia de la compañía con otros actores de la economía en Pucón.

Por Rodrigo Vergara

 

El presidente de la Cámara de Turismo de Pucón, Eugenio Benavente, entró a la discusión por la controversia generada, luego de conocerse la judicialización de la concesión del nuevo casino para Pucón ganada por Enjoy y, posteriormente, el intenso lobby de la empresa casinera para generar condiciones urbanísticas que le permitan, por un lado, darle factibilidad el proyecto y, por el otro, generar evidencia potente en la Corte de Apelaciones y desvirtuar la reclamación de la empresa Sun Dreams, la que perdió la licitación llevada adelante por la Superintendencia de Casinos y Juegos (SCJ).

Benavente sostiene que esta crisis es, quizás “una oportunidad” para buscar beneficios directos a Pucón y a los empresarios y comerciantes dedicados al turismo. Tampoco fue escaso para criticar el rol que Enjoy a cumplido en los últimos años en Pucón. “Para ver esto hay que volver al origen. Y el origen es preguntarse ¿por qué se instala un casino en la ciudad? Porque esta cuestión no es decir ‘ah, queremos un casino’ y que esto sea como instalar un kiosco de papas fritas. No es así. Esto es concursar bienes de uso público que tiene que ver con una licitación que finalmente tiene que traer un beneficio para la comunidad. Entonces la pregunta es ¿cuáles son los beneficios que trae el casino de Pucón para Pucón?”, dice el empresario y dirigente gremial, quien agrega: “El único beneficio que yo veo directamente es el aporte que hace el casino en forma directa a la municipalidad. Ese es un beneficio directo a la municipalidad, pero no son fondos hacia la comunidad directamente. Una de las aristas que tiene que tener el casino es que ayude en forma directa e indirecta a la gente de la comunidad. En forma indirecta (para la comunidad) es el aporte a la municipalidad; y en forma directa es que cree atractivos a la oferta que ya existe”.

Es decir, la crítica de Benavente apunta a, lo que él considera, el poco aporte de la empresa concesionaria actual (Enjoy) al desarrollo turístico más allá del casino como un fin o beneficio en sí mismo: “A los recursos naturales, termas, volcan, ríos, etcétera, son atractivos de base natural y a eso se le agregan valores adicionales como, por ejemplo, el casino con el compromiso, por ejemplo, de un cuatro o cinco estrellas, pero de verdad. que produzca un valor agregado en el alojamiento. Dos, un tema de atracción de entretenimiento como el casino. Tres, que genere una co-participación de las personas que tienen alojamiento para con el casino. Significa que si yo tengo un hotel, el casino me da ciertos beneficios de los cuales yo pueda hacer algún tipo de utilización del casino para beneficio propio”.

Benavente refuerza la idea y explica que, actualmente, no existe ningún tipo de beneficio ganancioso para el resto de los empresarios turísticos de Pucón. De hecho, según él, ha sido más bien al contrario. “El aporte es bajo y nulo. Si hacemos un catastro para ver con cuántas empresa se vincula el casino para hacer un apalancamiento que beneficie a Pucón, la respuesta es cero”, dice el dirigente: “Entonces cuando te planteas cuáles son los beneficios directos e indirectos, dices ‘capaz que el casino nos haga más daño que un tema a favor’ si es que no se hace con una política y visión como la que planteo”.

 

Riesgo de zonificación

Otro de los temas que toca el dirigente es la controversia por el planteamiento del Minvu en torno declarar la zona donde está emplazado el Gran Hotel Pucón y en la que, finalmente, Enjoy busca edificar el proyecto con el que ganó la licitación, como “indeterminada” a causa de lo que calificaron como “un vacío legal” en el Plano Regulador Comunal. Esto último le daría una especie de “carta blanca” a Enjoy para levantar un proyecto arquitectónico que permitía la zonificación original, marcada como Z-3 que sólo permite un 20% de ocupación de los terrenos y levantar edificios de hasta tres pisos.

“Hay un tema muy problemático que al final nos pone más en jaque que en beneficio que al resto de las personas”, sostiene. Según él, la municipalidad comete un error al valorar positivamente la propuesta de Enjoy de construir en el casco urbano, ya que, según él, se sigue ahogando la zona céntrica de Pucón: “Cada vez estamos más atochados teniendo un montón de lugares en donde poder construir. Creo que la estrategia de planificación a partir de esto tiene que ser mucho más amplia en busca de un beneficio común”.

Según Benavente, este conflicto podría ser una oportunidad para hacer, a su juicio, las cosas de una mejor manera: “En este tema de licitación de casinos, la participación de la comunidad con gente más experta, debería ser más abierta. Y debería aceptar mucho más comentarios, sugerencias e ideas para que se logre lo que al final se quiere lograr. Al final, hay que recordar que esto (el casino) es un ‘medio para’ no es un fin. Uno ocupa el casino para algo. No dices ‘oye, vamos a hacer un casino’, sino que ‘vamos a construir un casino para…’. Y sería interesante conocer el ‘para…’. Para traer más clientes, para tener más fondos, para ser más atractivos. Hay un montón de ‘paras’ y eso es lo que no queda claro al momento de tomar una decisión”.

Sobre el costo del conflicto, Benavente sostiene que el mayor costo se lo lleva la municipalidad porque deja de recibir los beneficios económicos planteados en la nueva licitación (más de $3.000 millones anuales), pero que para los empresarios es costo es igual a cero. “Digo más, si nos fijamos que Enjoy tiene el casino, el hotel y el centro de esquí, los precios dentro de temporada y fuera de ella y por la oferta que ellos hacen dejan a todos los demás fuera de competencia. Es casi dumping (N.de la R: práctica comercial que permite vender un producto bajo el precio de mercado). No puedes tener un fin de semana en Pucón por $50 mil o $60 mil por persona con desayuno, entrada al casino y ticket de andarivel. Es imposible, ya que el sólo ticket de entrada (al centro de esquí) cuesta $35 mil”, acusa. Así las cosas, el único riesgo directo es que la municipalidad se quede sin sus recursos.