Ecología y Familia: Nuestro Legado

Por Pedro A. Villegas Yunge.

 

¿Qué país le dejaremos a las generaciones futuras? Es una pregunta que pasa de generación en generación. Cada época tiene sus bondades y sus propios males, generalmente estos últimos parecen ser ampliamente superiores. Creo que es tiempo de hacernos algunas preguntas: ¿Cuáles son los males de hoy? De estos males, ¿cuáles están siendo validados por la sociedad? ¿Cuál es mi propia opinión al respecto? ¿Estoy dispuesto a mantener mi opinión, o sucumbiré a la presión de las corrientes de moda?

En lo personal, creo que hay dos grandes temas que debieran preocuparnos para luego ocuparnos activamente en ellos. Uno de ellos es la gran crisis ambiental que vivimos en el presente. Somos la generación del plástico. Llenamos los vertederos de plástico. Hemos contaminado las napas subterráneas y estamos asesinando nuestros océanos y todos sabemos que sin agua no hay vida. Antes de la revolución industrial nuestra cosmovisión era que “pertenecíamos a la tierra”, por tanto debíamos cuidar y proteger este gran hogar que nos cobija. Con la industrialización de las actividades económicas como la agricultura, pesca, minería, construcción y otros, nuestra cosmovisión dio un giro nefasto, “la tierra nos pertenece”, por tanto podemos someterla como se nos antoje.

Como cristiano —creo lo que la Biblia enseña— somos parte de la creación, de la tierra fuimos creados, no nos hicimos nosotros a nosotros mismos, existe un Dios creador de los cielos y de la Tierra y de todo lo que en ellos hay, por tanto, nuestra relación con la creación debiera ser siempre teniendo en cuenta que la creación le pertenece a Dios y no al hombre. Contaminar el planeta es contaminar la creación que Dios hizo con todo lo necesario para nuestra existencia: clima, presión atmosférica, gravedad, niveles de oxígeno, agua, multiplicidad de alimentos, agua, y podemos seguir y seguir enumerando las riquezas de nuestra gran casa. El problema no es la industria, sino creer que somos los dioses de la Tierra.

El otro gran tema, a mi parecer, es la familia. Las sociedades se caracterizan por la forma en que se conforman en su núcleo basal, la familia es la institución social más importante ya que es el lugar de refugio y desarrollo de la persona desde su gestación hasta después de su muerte (es la familia quien lleva flores al cementerio). La familia occidental se basa en gran parte al modelo cristiano. Se conforma por el matrimonio monógamo entre un hombre y una mujer, quienes se deben amor y respeto mutuo y en ese ambiente de libertad basada en el amor criarán a sus hijos sanguíneos o adoptados para que estos puedan desarrollarse en plenitud. Así como la humanidad ha desestimado a Dios en su trato con la naturaleza, también está desestimando a Dios en el desarrollo de la familia, a tal punto que se está desvalorando el modelo de familia que le ha dado estabilidad y sustento a la sociedad de occidente por siglos. Así como se veía imposible contaminar el mar y se pensaba que podíamos verter nuestros desechos y que la vida continuaría igual, hoy estamos vertiendo a la familia elementos agenos a ella y esto en algún momento va a traer frutos amargos.

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Ante esto ¿Qué haremos? O mejor dicho ¿Qué haré?

Es opción de cada uno de nosotros el esforzarse por otorgar una familia sana y un planeta sano a sus hijos, entonces podemos exigir a las otras instituciones que lo hagan también.

 

* Pedro Villegas Yunge es bachiller en teología del Instituto Bautista y magíster teológico (en curso) del seminario Fuller en USA.