Obituario
Se fue el maestro de manos firmes y corazón grande
*Por Cristián Hernández Schmidt
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Cada vez que una persona deja este mundo, se repite que era buena. Hoy no es una formalidad ni un consuelo: se ha ido un hombre verdaderamente bueno. Don Hernán Hernández Ulloa (74), fue mucho más que un nombre conocido en Pucón y la zona: fue el fiel reflejo de la clase trabajadora. Ese Puconino genuino, diligente y esmerado que aportó sin distinción a toda una comunidad.
Oriundo de Palguín Alto, hombre generoso, humilde, siempre sonriente, bueno para la talla pero profundamente respetuoso. Don Hernán fue reconocido por la mayoría como una buena persona. De esas que no necesitan mayor presentación para demostrar lo que fueron.
Su mítico “Taller El Pollo” no solo era fierros, neumáticos, estructuras, panchos, parrillas y soldaduras. También era un verdadero punto de encuentro, de historias, anécdotas y compañía para los del pueblo, los campesinos y muchas celebridades en época estival.
En el Pucón de antes, decir “anda donde El Pollo” era sinónimo de confianza y que realmente te solucionarán tu problema. Y de paso, podrías pasar horas contemplando los elementos y novedades de su taller, todos bien atendidos y en igualdad de condiciones. Si, así era el Taller de don Hernán.
Su trato cercano, su palabra honesta y su disposición permanente a ayudar. Sin exagerar; lo convirtieron, con los años, en un ícono de Pucón y un fiel reflejo de la identidad local, (un personaje). El Pollo, fue un visionario y adelantado a su tiempo, supo ver en Pucón un destino con enorme potencial, aportando desde muy temprano al desarrollo turístico y social de la comuna.
Fue pionero en el rubro de los ascensos al volcán, con su creación de crampones y piolet a principio de los 80 ‘s. Luego; el maestro, arreglador y arrendador de bicicletas, dobles, triples y cuadriciclos en la plaza. Activo dirigente gremial, comerciante y colaborador, cuando el turismo aún se hacía con intuición, sacrificio, asociatividad y por sobretodo… profundo amor por Pucón.
Don Hernán, fue mentor de muchas personas; maestros soldadores, bicicleteros, del oficio de las estructuras metálicas, vulcanizaciones, entre otros. Traspasando sus conocimientos e incluso regalando sus herramientas para que sus colegas surjan. Ese era don Hernán.
Un hombre íntegro, creyente, agradecido de Dios y que siempre entregó lo mejor. Formó una gran familia junto a su esposa Alicia y sus tres hijos (Cristian, Eduardo y César), quienes de diferentes formas complementaron su vida, le entregaron felicidad y continuaron con su legado.
“El Pollo”, representó indiscutiblemente esa mezcla tan propia de Pucón: trabajo duro, sencillez, profundamente solidario y visión de futuro. Fue una de esas personas que, sin buscar protagonismo, terminaron siendo parte viva de la historia local. Felizmente premiado, homenajeado y reconocido en vida por muchos gremios, agrupaciones y la sociedad civil.
Hoy se fue ese vecino querido en nuestro barrio, el amigo, el hermano, el padre ejemplar y para muchos… un pedacito de Pucón. Despidámoslo con tristeza, pero recordémoslo con alegría. Esa que don Hernán siempre supo transmitir. El “maestro de manos firmes y corazón grande”.
Servicios fúnebres
Hernán Hernández Ulloa “El Pollo” (Q.E.P.D.): Sus restos serán velados en el salón velatorio de la parroquia Santa Cruz de Pucón, (calle Pedro de Valdivia esquina Lincoyán). Sus funerales serán el viernes 20 de febrero a las 11:00 horas, en la misma parroquia.

*Cristian Hernández Schmidt es hijo del fallecido Hernán Hernández Ulloa, el más popular bicicletero y artesano en fierros de Pucón. Hasta siempre “Don Pollo”, algo de Pucón muere con usted.
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