Obituario
Joel Alarcón: algo de Pucón se va con él
*Por Rodrigo Vergara
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Hablar de Joel Alarcón (Pucón, 1969) es hablar, un poco, de la historia de Pucón. De la historia deportiva y también de la humana. Y claro, de la primera mucho que recordar para los que pasamos los 50. Partiendo por esos torneos de baby fútbol en los veranos locales. Las copas Ryder Sweet en el antiguo gimnasio municipal repleto y con 30 grados de calor.
Y esos campeonatos eran lo más cerca que teníamos de ver en vivo algo que se pareciera al fútbol grande. Y claro, no solo por el nivel que se mostraba en la cancha con piso de madera; sino que también por los nombres que llegaban. En los hechos, el equipo a vencer era una mixtura entre juveniles y jugadores que estaban completando sus primeros minutos en el Club Deportivo de la Universidad Católica. Es decir, profesionales o a un paso del profesionalismo. Los nombres de Tudor o Tupper con el tiempo se hicieron famosos; pero en Pucón sufrieron el rigor de la pierna fuerte y la intensidad que más de alguna vez se pasó a las manos. Y en ese contexto, Joel Alarcón (para nosotros siempre conocido —aunque nunca supe el por qué— por su apodo de “Rata”), era un superclase; junto a otros como Juan Tagle, Rudy Bratz, Eduardo Garrido o Miguel Mendoza (“Witro”). Todos ellos en ese recordado equipo de “Los Cabros”; cuya base sirvió para coronar un torneo nacional de baby fútbol que se jugó en Pucón a fines de los ‘80 o principios de los ‘90.
También podías verlo en el básquetbol. Y aunque ahí tenía un gran potencial por su estatura (casi dos metros), pareciera ser que nunca buscó destacar en esa disciplina. Lo de él era el fútbol. Era su pasión. Y quizás pudo llegar al profesionalismo, pero las cosas en esos tiempos nunca fueron fáciles para los puconinos que querían salir del pueblo. Y si eso ya era complicado en cualquier ámbito, en el fútbol era el doble o el triple. La falta de recursos económicos, contactos y la lejanía con la capital (donde de verdad se define lo de la pelota) conspiraron en su contra. Ahora, eso sí, el sueño se proyecta en su hijo Rodrigo, quien apenas este año debutó como jugador profesional en la Unión Española.
Y lo de su hijo era algo que de verdad lo tenía orgulloso. Aunque nunca fuimos amigos cercanos (quizás por la diferencia generacional), siempre se las arreglaba para enviar mensajes a la redacción de La Voz de Pucón cuando el chico era citado o para su debut. Y obviamente, eso nos ponía contentos a todos. No son muchos los puconinos que han logrado entrar y mantenerse en el profesionalismo. Y Rodrigo Alarcón, junto a Nicolás Garrido, están demostrando que Pucón es algo más que verano, turismo y vacaciones.
Ni hablar de su rol dirigencial. Ahí también fue un tipo exitoso. Es el único presidente del capítulo local de la Asociación Nacional de Fútbol Amateur (ANFA) del que se puede decir que tuvo a Pucón en dos títulos regionales: honor en 2023 y los sub 13 hace un poquito más de un año atrás. Y eso, la verdad aún no lo valoramos en su real dimensión. Al final, la sumatoria de sus logros públicos es positiva. El deporte local y en particular el fútbol debe agradecer la vida de Joel Alarcón.
En lo personal me hubiese gustado hablar un poco más con él. Era un tipo apasionado y varias veces discutimos acaloradamente en una cancha. Pero fuera de ella siempre hablamos de cómo se mejoraba la actividad local. Quizás, personalmente, quedo al debe. Me hubiese gustado hablarle la última vez que lo vi en uno de los locales del Ecoparque para las pasadas Fiestas Patrias. Pero en la estúpida lógica de que hay temas de los que es mejor no entrar, no lo hice. A decir verdad, muchos tenemos saldo en contra con esto. Perdón Joel. Ahora, solo queda el recuerdo y ese —de seguro— perdurará por mucho tiempo.

*Rodrigo Vergara es periodista y editor de La Voz de Pucón.
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