Editorial
Tacos en Pucón: entre la ilusión y la realidad
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En las últimas dos décadas Pucón vive un fenómeno que tiene que ver con efectos de la industria del turismo que si bien a principios de los años ‘80 era incipiente, con el tiempo fue tomando fuerza y atrayendo cada vez a más personas que hicieron de la comuna el lugar ideal para vacacionar, para vivir o —tal como en los últimos años— para vivir, trabajar y vacacionar casi todo al mismo tiempo.
Nosotros, como medio de comunicación local e independiente, entendemos y apoyamos el discurso del alcalde Sebastián Álvarez en torno a que el Estado de Chile está en deuda con Pucón; debido a que nuestra infraestructura vial es de los años ‘80. Es decir, está obsoleta y también que aportamos a la región más de lo que nos entrega el Estado.
Sin embargo llama profundamente la atención el denominado “plan piloto” para tratar de mitigar la congestión, principalmente, en la salida poniente de la comuna. Para empezar, se celebra todo esfuerzo que permita que los turistas y residentes no se les vaya la vida en los trayectos entre Villarrica y Pucón; sin embargo hay más elementos que necesitan considerarse en la evaluación pública de este “esfuerzo municipal”: primero, recordar que uno de los “caballitos de batalla” electoral fue la congestión y cómo los distintos candidatos —incluyendo Álvarez— proponían soluciones para mitigarlo. Entonces, la pregunta viene casi por descarte, qué pasó en este año y dos meses de gestión. Porque, claro, se entiende que al asumir y enfrentar la primera temporada había poco margen que hacer porque la temporada estaba encima. Pero ya han pasado 14 meses y seguimos teniendo los mismos conos de hace años y ahora semáforos humanos por tres o cuatro horas durante las horas punta.
Tuvo que pasar más de un año y recién la segunda quincena de febrero vimos un intento voluntarioso de tratar de hacer algo con el taco. ¿Qué pasó en el intertanto? ¿No había un plan proyectado con meses de anticipación? ¿O no había un trabajo con los equipos para enfrentar desde la campaña este problema? Porque la verdad, lo que se presenta como una solución, no es más que otro plan voluntarioso y algo improvisado que mitiga en parte los efectos de la congestión, pero que en los hechos, no la resuelve.
Y quizás este es el tema de fondo: ni el municipio, ni el alcalde tienen los medios para resolverlo y se debe dejar de usar problemas profundos y en extremo complejos de solucionar como “caballitos de batalla” en las campañas políticas; ya que luego cuando hay que cumplir, se diluyen por la irrupción y el golpe de realidad que implica gobernar. Es como cuando los candidatos al parlamento prometen “bajar impuestos” sin tener la facultad legal de hacerlo. O candidatos a concejal aseguran que arreglaran todos los problemas de sus comunas. La democracia no funciona así. Y en el caso de la congestión es hora de entender que es un problema profundo que tiene que ver con el abandono de la comuna de parte del Estado, tal como lo dice Álvarez; y que para solucionarlo se necesita unidad, gestión e inteligencia para mover lo que sea necesario mover de la pesada (y ahora al parecer desfinanciada) maquinaria estatal.
Mientras tanto, bienvenidos sean los “planes piloto”, los conos y lo que sea que nos ayude a darle solución real al problema. Pero se agradecería un poco más de planificación, de ensayos, de esfuerzos que permitan prepararnos de mejor forma y no sólo acciones voluntariosas que ayudan (y que son presentadas con una “iluminación” casi divina), pero que dejan con gusto a poco o se leen como actos improvisados. Necesitamos una nueva red vial para Pucón. Y de eso no hay duda, pero mientras no la tengamos debemos asumir todos que el único camino es la mitigación y eso implica bajar la expectativa sobre todo en tiempos de campaña. Porque puede darse la circunstancia que al salir electos se vuelva difícil satisfacerlas.
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