Vacas flacas versus vacas gordas

Las últimas tres semanas, probablemente, han sido las más difíciles y complejas en nuestra historia reciente post dictadura militar. El descontento ciudadano manifestado en marchas y manifestaciones; también ha traído consigo altas dosis de violencia. Y de eso algo probamos en Pucón, la que en buena hora se fue desvaneciendo para dar paso manifestaciones más puristas y enfocadas en objetivos nacionales y también locales. Y que bien que así sea, el derecho a reclamar es parte de nuestra convivencia democrática.

Pero todo esto también ha traído cuotas importantes de incertidumbre. Aún no se ve la luz al final del túnel y la conducción de la crisis de parte del gobierno ha dejado al descubierto una clara ausencia de liderazgo, lo que sumado a posiciones intransigentes de cierta clase política; hacen que la eclosión de esta bomba se mantenga encendida y no pare.

Y es en ese contexto que los comerciantes y empresarios locales reaccionaron a la inercia que los ha caracterizado por años. Y claro, cuando las vacas están gordas no hay necesidad de generar ideas, moverse, asociarse y potenciarse. Simplemente las vacas gordas dan leche y carne al mayoreo. Pero cuando llega la crisis y las vacas enflaquecen; las necesidades cambian y, también, la perspectiva. Las vacas flacas mueven a los ganaderos. Y fue esto lo que sucedió el pasado miércoles, cuando casi una centena de comerciantes se reunieron para hablar, proponer ideas y establecer relaciones con miras a una temporada de verano que se ve compleja.

Ahora, surgen una serie de preguntas tales como ¿por qué no se hizo antes? Por qué esperar a que las cosas se pusieran complicadas para juntarse y dialogar. Cuántas buenas ideas nos hemos perdido por la indiferencia de todos. Quizás sea tiempo de reflexionar un poco más y sacar lo bueno de esta crisis. Para que cuando pase —-y pasará—- no volvamos a ser los mismo.