Opinión
Adultos mayores y “analfabetismo digital”
*Por Enrique Astudillo Gaete
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En 1920, la Ley de Educación Primaria Obligatoria marcó un hito temprano en la escolarización en nuestro país, pero ya entre 1964 a 1969 durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva se pretendía buscar una drástica reducción del analfabetismo especialmente en zonas rurales. El plan se vinculó estrechamente con la Reforma Agraria y el intento de integrar a sectores marginados a la vida política y económica, posteriormente se implementaron programas como “Contigo Aprendo” (2003) para continuar la alfabetización de jóvenes y adultos, logrando Chile tasas superiores al 97% en años recientes según datos de la UNESCO.
Debemos entender y saber que pueden existir una variada gama de analfabetismo como por ejemplo el digital, económico, tributario, emocional, entre muchos otros y como consecuencia limitan ostensiblemente nuestra participación social y laboral.
Me quiero centrar exclusivamente en la digital de nuestra tercera edad y de muchísimos adultos mayores residentes y veraneantes de nuestra comuna. Cabe hacer notar que este verano quedó en evidencia la desconexión en sus derechos, su autonomía y sus preocupantes efectos. Nuestro presente vive en la era de la “hiper conectividad” que se transforma en un muro de cristal que nos separa del mundo. El analfabetismo digital no es una falta de capacidad, es una falla de un diseño comunitario de capacitación, se ha construido un necesario mundo digital y se han olvidado de todos aquellos que colaboramos para levantar los cimientos del mundo analógico y que aún vivimos en él.
Qué gratificante sería que nuestras autoridades propiciaran una suerte de capacitación masiva de adultos mayores con programas sectoriales territoriales la cual sería un real adelanto para nuestra comunidad y no malgastar tiempo y recursos sin la rentabilidad y el peso social que esto significa mejorando cuantitativa y cualitativamente la calidad de vida de este grupo etario de nuestra comuna.
Existen prejuicios que piensan que los mayores no tenemos interés o habilidades para la tecnología, es totalmente falso, lo que falta según los expertos; es “pedagogía adaptada”, la mayoría está diseñado por jóvenes de 25 años para usuarios de 25 años, letras pequeñas, iconos abstractos, flujos de navegación que se transforman en barreras arquitectónicas digitales.
La alfabetización digital no debe ser solo técnica; es emocional por ejemplo una video llamada para conectar a un nieto con sus abuelos no solo es tecnología puede resultar la mejor medicina contra la soledad, entre paréntesis, la soledad es una de las grandes epidemias de nuestro siglo. Cuando un mayor recibe orientación de cómo navegar por la red, este siente que ha abierto la puerta de su casa para que el mundo vuelva a entrar.
En el caso de nuestra comuna se han generado opciones de utilizar tecnología para optar a servicios (como estacionarse en las calles céntricas), quedando en evidencia la deficiencia del sistema poco amigable con el eventual usuario que termina por aburrirse en tratar de entender cómo funciona. Eso además de lo altamente preocupante que se solicita por el sistema una serie de datos que no sabemos dónde pueden ir a parar vulnerando nuestra privacidad, cobros indebidos, cobros excesivos en algunos casos. En algún concejo comunal se vertieron comentarios y cuestionamientos respecto de la implementación de esta tecnología.
Algunos de los concejales cuestionaron que ni siquiera se les había pedido la opinión a ellos entre otras cosas, pero, en fin, una vez más se toman determinaciones poco democráticas en no consultar a la comunidad lo que se requiere con mayor necesidad e importancia. Debemos creer en las buenas intenciones y conocimiento de nuestra autoridad, estoy totalmente de acuerdo que tangencialmente formamos parte de los avances de la tecnología.
Soy un férreo admirador de lo tecnológico en todo sentido, pero se debe aplicar con prudencia y mesura y no creer que todo funcionara bien, ya se tiene de sobra con los trámites cotidianos en realizar operaciones exigibles digitales por algún trámite. Es por eso que he querido referirme al tema y que se considere redireccionar lo implementado buscando la mejor alternativa para nuestros residentes y visitantes.
Se debe implementar pronto una capacitación para adultos mayores y tercera edad. Al parecer existen los recursos para tales efectos, ya que en uno de los concejos se criticó duramente el exceso de pago de horas extras calificándolas como “abuso”. Cabe preguntarse por qué tantas horas extras. ¿Existirá una bitácora de la gestión y seguimiento de los avances comunitarios que se realizaron con motivos del pago de horas extras? Comparativamente es marginal lo que se puede y debe invertirse en capacitación tecnológica para nuestros adultos mayores y tercera edad. Es una inversión y no un gasto, siendo este un ejercicio altamente necesario de justicia social y empatía. No podemos pretender que se tenga que depender de un hijo, un nieto o un extraño para gestionar por ejemplo su propio dinero o salud. Se puede entender como una vulneración a nuestra dignidad.
Se debe dejar de ver la enseñanza digital para mayores como acto de caridad familiar y un favor de las autoridades e instaurarla como una política pública urgente, se debe garantizar que la incorporación al mundo virtual no deje a nadie en el camino, eliminando la brecha incluyendo la falta de dispositivos, conexión y reitero capacitación para los usuarios.

*Enrique Astudillo Gaete es contador auditor y gestor y elaborador de programas de participación y desarrollo comunitario.
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