Globalización & Coronavirus

La globalización es tan amplia, todopoderosa y absoluta que no sólo nos permite saber en segundos lo que está ocurriendo en el otro lado del mundo, o que podamos comer lo que producen en tierras lejanas, o estar comunicados y viajar en muy poco tiempo de un lado a otro; sino  que en la práctica nos constituye a todos miembros de una mega nación. Una nación llena de bondades pero también de desafíos y vicios, y en Pucón no estamos exentos de ellos. 

Estamos lejos, al sur del sur, pero las distancias ya no son relevantes en esta configuración del mundo. En estas semanas vivimos una consecuencia de este orden mundial. Una enfermedad surgida en un lejano mercado comercial de China, termina propagándose a millones de personas en todo el mundo contagiándose de este particular virus. Y esto nos permite preguntarnos qué tan saludable es enfrentar esta situación en medios de las complejidades que como país vivimos desde el estallido social, el vandalismo, la polarización política o el plebiscito.  

Es sin duda el peor momento para que además tengamos que enfrentar una pandemia. Más allá de las extrañas coincidencias resulta necesario hacer un llamado a la calma.  Vemos agitación y paranoia. El acaparamiento de mascarillas o alcohol gel nos muestra la precariedad cultural que tenemos como país. Primero, porque la mayoría de quienes compran no lo necesitan ni necesitarán jamás y porque resulta absurdo manifestar este nivel de paranoia con un virus que objetivamente tiene un potencial similar al de otras patologías comunes que afectan al mundo.  De hecho mueren más personas de influenza al año que las que van de coronavirus. 

Lo cierto es que este virus es desconocido y eso enciende todas las alarmas. Pero no debemos caer en el juego de los especuladores, paranoicos y en las falsas noticias de redes sociales. Debemos confiar en la información oficial, científica más que nunca. El coronavirus llegará al sur de Chile. Y es muy probable que también lo haga a nuestro Pucón, para eso ya se han diseñado protocolos para responder a la necesidad, pero debemos afrontar con la mesura que se requiere para no extralimitar las reacciones y entorpecer el trabajo de los centros de salud que ya suficiente trabajo tienen con los virus estacionales como para que además se colapsen por la paranoia propia de nuestros habitantes. 

Dicen que los supermercados estaban sufriendo una demanda superior a la tradicional. La preocupación es transversal, pero en La Voz… estamos persuadidos que así como el SARS, el H1N1, la Influenza y muchos más no destruyó Chile ni a su gente, este coronavirus tampoco lo hará. Seamos responsables, pidamos mesura y compromiso con la verdad sin maximalistas ni alarmistas que, con ellos, los únicos que ganan son los especuladores o acaparadores de productos.