Covid y obesidad

Sr Director:

Aprovecho este espacio para comentarle lo que estamos viendo en salas de medicina y UCI de la región, la segunda ola del Covid ha sido diferente a la anterior, cuando recién llegó el virus a nuestro país. Estamos ante un escenario de gente joven, no vacunada, y la gran mayoría con sobrepeso y obesidad, que ha abarrotado las camas críticas de la región y el país completo. Padecer esta enfermedad no es garantía de sanación sin inconvenientes posteriores; las vacunas, cualquiera, ofrecen un nivel aceptable de protección de enfermar grave, y si son realmente efectivas a largo plazo no es el motivo de esta carta, sino, más bien comentar el fenómeno de la asociación de exceso de peso y mala condición física de aquellos que ingresan a Cuidados Críticos y que más mal tienden a evolucionar y, eventualmente, a fallecer.

La epidemia de obesidad lleva ya varias décadas en todo el mundo, y los esfuerzos realizados por las distintas instituciones preocupadas de ello, de malos resultados. Ya en la epidemia de Influenza del 2009 había evidencia de mayor mortalidad en población joven y obesa, y esto se ha vuelto a ver en esta pandemia por SARS-CoV2. En Chile en los últimos 10 años, no se ha logrado una baja sustancial de los índices de obesidad en adultos ni en niños. Y esto, sólo es la antesala de un sinnúmero de enfermedades crónicas no transmisibles -ECNT- (Diabetes Mellitus, Enfermedad Cardio y Cerebrovascular, Hipertensión Arterial), que ahora puede determinar una mayor morbilidad y mortalidad asociada a la Pandemia pero en un contexto agudo por la falla respiratoria severa de la neumonía por Covid.

Recuperar hábitos de actividad física, alimentación saludable y peso corporal adecuado, se hace más necesario que nunca, si pretendemos aumentar las posibilidades de sobrevida al enfermar por Covid, prevenir o compensar y controlar ECNT, desde la infancia hasta la adultez mayor. Salir del encierro de la cuarentena, para permitir actividad física y con ello mejorar estado de ánimo y lograr peso y alimentación acorde a los requerimientos reales de cada organismo, se hace un imperativo. 

Los municipios deberían retomar en cuanto se pueda, los programas que tienden a fomentar actividades que permitan a la población aumentar su movilidad y mayor gasto energético, así como programas que permitan apoyo a las familias a realizar mayor actividad física  en domicilio, sin dejar de lado lo que se puede hacer con las poblaciones en edad escolar en los colegios, una vez que se retomen las actividades curriculares.

Sinceramente veo que es necesario fortalecer estos pilares, fomentar los programas de vacunaciones de la nación, y volver a retomar progresivamente la normalidad, con aquellas medidas que se vayan definiendo en lo sucesivo como útiles para la convivencia más cercana a lo que conocimos como normalidad.

Atte

Dr. Bernardo López Dubó

Director Médico Hospital San Francisco de Pucón