La Voz… y la crisis

Hola amigos. La Voz de Pucón nació como un proyecto o más bien una especie de “experimento periodístico”. La idea siempre fue hacer periodismo con el mayor nivel de objetividad que nos diera nuestra conciencia y capacidad. Siempre mirando los hechos y su contexto por sobre nuestras posiciones personales y particulares sobre los fenómenos que observamos e investigamos.

Y también en nuestras relaciones comerciales quisimos hacer de esto un “deber ser”. Por lo mismo, separamos completamente nuestra parte periodística de la comercial. Cada una sin veto alguno sobre la otra e, incluso, casi sin saber demasiados detalles de lo que trabajaba cada una. Y, por cierto, que la apuesta también incluía la necesidad de financiarnos, ya que desde un comienzo sostuvimos que el (buen) periodismo debe ser rentable. Por ello es que también siempre transparentamos nuestras relaciones comerciales, porque estimamos que nuestros públicos debían estar siempre informados sobre quiénes se la jugaban y apostaban por publicitar sus productos con nosotros, sean estos privados o estamentos estatales como la municipalidad o el gobierno regional.

Y nuestras posiciones editoriales siempre las marcamos en nuestra sección de Editorial. Por ello cumplimos radicalmente con la máxima de la escuela norteamericana de la prensa en torno a que en las noticias mostramos hechos y nos guardamos nuestra opinión para la mencionada sección. Y, entendemos, hemos cumplido con esa máxima.

Entonces, por qué volver a hacer este recordatorio en este tiempo. Simplemente porque creemos que esta crisis, también es una crisis de credibilidad. Nadie cree en nadie y las dudan campean en organizaciones, partidos, policías, iglesia y los medios de comunicación no escapamos a ello. Por eso, esta editorial es una especie de recordatorio de lo que somos (o queremos ser) y por lo mismo, si bien nuestras crónicas, reportajes y entrevistas siempre tendrán la visión (siempre se mira desde una posición) del redactor, nunca atentarán en contra de los hechos y fenómenos que observamos. Podemos equivocarnos, pero nunca engañarlos.

Y en el contexto particular de las manifestaciones y las marchas; compartimos y entendemos gran parte de la demanda social. Pero también rechazamos completamente el uso de la violencia sea de donde venga. Y sobre las causas de esta violencia; siempre trabajaremos por pesquisarlas. Y aunque podamos errar, nunca iremos en contra de nuestra conciencia y los hechos.