El conflicto que acerca a Pucón a la “zona roja”: por ahora no se ve salida dialogada a la crisis entre las familias Eltit y Quiñenao

Un camino de unos 150 metros es el gatillante a un problema que tiene desde hace semanas en alerta a la comuna. Desde el Lof Marta Cayulef reclaman que se cierran accesos y se violentan una serie de sitios considerados como sagrados por ellos. La parte contraria sostiene que todo lo realizan bajo el amparo legal. Por ahora hay una causa que se ventila en la Corte de Apelaciones y un análisis de la Universidad Austral que respalda la presencia de artefactos de greda antiguos y recomienda el resguardo de la zona.

WERKÉN.- Carlos Quiñenao, el werken (vocero) de la comunidad muestra los restos de las lacrimógenas que quedaron luego de las escaramuzas del viernes,

Carabineros y manifestantes lesionados; balines de goma, barricadas, fuerzas especiales, encapuchados. Todo muy de la zona norte de La Araucanía, aunque muy ajeno y lejano a Pucón. Pero ya no. El problema entre las familia Quiñenao, originarios del Lof Marta Cayulef; y Eltit ha abierto un capítulo en versión baja intensidad (hasta ahora) del denominado “conflicto mapuche” y tuvo este viernes su versión más violenta con once lesionados (siete uniformados y cuatro mapuches, uno de estos últimos con un balín de goma incrustado en su cuello y tuvo que ser trasladado a Temuco). Lo peor es que, por ahora, no se ve una salida dialogada al problema. 

Pero ¿cuál es el origen de la compleja situación entre dos de las familias más emblemáticas de la zona? Los detalles se pueden encontrar en un recurso de protección que los representantes del Lof Marta Cayulef interpusieron en la Corte de Apelaciones de Temuco y que busca, según el documento, resguardar una serie de sitios de carácter cultural y religioso que los Quiñenao consideran como ancestrales y que, según su posición, están siendo vulnerados por los Eltit. Esto, debido a un camino de unos 150 metros que la familia dueña de la principal cadena de supermercados locales construye en la parte trasera del predio de los Quiñenao. Además de eso, el proyecto plantea levantar un muro o cerco perimetral que, de acuerdo a la posición de los Quiñenao, evita el acceso a los sitios (a lo menos cinco) culturalmente relevantes de la cultura mapuche y considerados como sagrados por la familia.

Es por lo anterior que las versiones de la prensa capitalina y regional que hablaban de una usurpación o ocupación de terrenos desalojados como causa de la violenta jornada del viernes está alejada de la realidad. El punto es que el conflicto se origina (casi a diario) cuando los trabajadores de la empresa Eltit quieren continuar con las labores que incluyen, entre otras cosas, la tala de algunos árboles y el levantamiento del muro. Es ahí cuando los Quiñenao impiden las labores y, por lo mismo, el Ministerio Público entregó una medida de protección con carabineros que busca que los trabajadores de Eltit puedan desarrollar su labor con tranquilidad. Y es en ese contexto en el que se desarrollan las escaramuzas. 

En el recurso de protección que se ventila en la Corte de Apelaciones, la familia Quiñenao plantea el problema del acceso y respeto por sus sitios tradicionales; pero además entrega contexto de cómo —según ellos— la familia Eltit se hizo de los terrenos. De acuerdo a su versión, el patriarca (Luis Eltit) adquirió mediante engaños cerca de 70 hectáreas al abuelo de los Quiñenao (Antonio Coliman) provenientes de un título de merced. Los Eltit han señalado en diferentes oportunidades que esas tierras fueron adquiridas lícitamente y que hubo una causa anterior al respecto que llegó hasta la Corte Suprema en la que se demuestra la legalidad del negocio. Una de las peticiones del recurso de protección, declarado admisible por la Corte, es que los Eltit presenten toda la documentación que acredite lo anterior. Eso, por ahora, no había sucedido o no está en el expediente electrónico de la página web del Poder Judicial.

Desde la empresa Eltit señalaron a este medio que son una compañía de reconocida trayectoria en la comunidad y que como tal siempre respetan el camino de la Ley. Agregaron que entienden que están en todo su derecho a realizar los trabajos y hay fallos en diferentes cortes que lo respaldan. No obstante dicen tener conciencia de que si existieran vestigios arqueológicos de relevancia deben sujetarse a lo que dice la legalidad imperante al respecto. Finalmente argumentaron que siempre han estado abiertos al diálogo y que rechazan todo tipo de actos violentos.

Estudio de la UACH

Otro elemento considerado relevante por los Quiñenao es un estudio llevado a cabo por la Dirección Museológica de la Universidad Austral de Chile (UACH) a una serie de piezas de alfarería recolectadas por el werkén (vocero) de la comunidad, Carlos Quiñenao. Sobre estas la casa de estudios sostiene que se trata de piezas de edad temprana datadas entre entre el 300 y 1.200 años después de Cristo. “Las características descritas permiten inferir se trata de alfarería temprana adscribible al denominado Complejo Pitrén. Éste corresponde a la más antigua tradición alfarera identificada a la fecha en el territorio austral, siendo datada en forma consistente entre ca. 300 DC – 1.200 DC por diversas investigaciones arqueológicas. Los tamaños de fragmentación, por otra parte, parecen señalar sitios habitacionales, aseveración que como en el caso de la datación pueden ser contrastada con mayores antecedentes, deduce el análisis, el que agrega: “En este contexto la presencia de los fragmentos alfareros no es inusual y se corresponde con los conocimientos sobre la historia arqueológica regional. El hallazgo contiguo de los fragmentos alfareros, el número de fragmentos, la similitud entre los mismos, señalan un evento ocupacional, correspondiente a un sitio arqueológico, presumiblemente del Período Alfarero Temprano Regional o Complejo Pitrén”. 

PITREN.- La imagen es parte del estudio de la UACH y muestra los restos de alfarería encontrados en el sector donde se genera el conflicto.

El documento concluye con una recomendación: “En este contexto es de esperar que la institucionalidad regional tome las medidas correspondientes que impidan la destrucción del sitio y mitiguen los daños ya efectuados”.

Así las cosas, por ahora no se ve una solución que vaya por el diálogo. Tampoco se ha planteado alguna autoridad como mediadora y que acerque las posiciones en un conflicto inédito y que día a día escala en violencia.

Video

A continuación dejamos parte de un video donde se aprecia parte de los enfrentamientos en el sector.