Joven apuñalado en Pucón denuncia ataque homofóbico: “La palabra ‘maricón’ siempre estuvo presente”

Javier de 28 años terminó con una arteria herida que casi le cuesta la vida. Dice que los atacantes las emprendieron en contra de él, su pareja y amigos, sin mediar provocación alguna y que siempre estuvo el sesgo sobre su sexualidad. Hay dos detenidos, pero el miedo aún sigue presente.

HERIDAS.- La víctima muestra una de las heridas que recibió en su mano. La más complicada, en todo caso, estuvo en una de sus piernas donde sufrió el corte de una arteria.

Esta es una historia que pareciera solo la pudiésemos ver en los noticiarios santiaguinos. En la sección más cruda de la crónica roja. Esa donde la sangre, las persecuciones, los robos y la violencia sistematizada por la delincuencia se encuentra a la orden. Pero no. Pasó en Pucón y la sufrió, más brutalmente, un joven homosexual que fue víctima de un ataque que él considera, directamente, como homofóbico. 

La víctima, Javier (su nombre fue cambiado porque aún tiene temor a represalias), de 28 años, cuenta que la noche del lunes que recién pasó se encontraba junto a su pareja y otros amigos en uno de los bancos de la plaza. Estaban conversando y compartiendo cuando se aproximaron otras tres personas jóvenes que, al parecer, venían bajo los efectos del alcohol y, tal vez, de las drogas.

“En eso que estábamos compartiendo pasaron tres tipos pidiéndonos un cigarro y nadie les dio cigarros porque no habían. Se fueron. En eso, desde el Hotel Pucón llamaron a Carabineros porque parece que ellos mismos se habían metido por el lado de La Península. Y cuando llegaron los carabineros salieron corriendo hacia La Península. Cuando los carabineros se fueron, ellos volvieron y se pusieron al lado de nosotros y de ahí nosotros decidimos irnos porque se veían complicados. Andaban gritando a las personas. Nosotros los vimos y andaban con un bidón de cinco litros de vino. Y parecía que también andaban drogados”, recuerda Javier en su testimonio a La Voz….

Luego de irse, la víctima dice que los delincuentes los siguieron y comenzaron los gritos, principalmente a la pareja de Javier. “Maricón”, era la consigna más escuchada, según dice quien entrega el testimonio: “Cuando estábamos sentados en la banca estábamos abrazados (con su pareja) y cuando íbamos caminando, él iba agarrado de mi brazo. Y ellos empezaron a gritar por detrás”. Desde ahí las cosas comenzaron a descontrolarse. Hubo una primera confrontación que no pasó a mayores porque el grupo de Javier decidió abrirse y arrancar por calle Ansorena. Uno de ellos decidió refugiarse en un local comercial que se encontraba abierto a esa hora por calle Urrutia. El resto se quedó fuera del mismo local agazapados.

“Nosotros nos quedamos fuera del local y ellos dijeron ‘ahí está el maricón’ y cruzaron hacia el local. Y ahí fue cuando empezó la agresión. En ese momento lo que recuerdo es que se fueron en contra mía y yo, por arrancarme, entré al local y ahí empezaron a golpearme. Ahí a lo único que atiné fue a protegerme con mis manos. Y de repente siento que empiezo a sentir algo caliente por la pierna y ahí estaba ya sangrando”, dice.

Lo que sentía Javier era la sangre que fluía desde una herida por arma blanca en su pierna derecha. El corte fue profundo y le hirió una arteria. En definitiva, de no ser por la atención oportuna, primero de los carabineros que los ayudaron y luego de los doctores, Javier pudo perder su vida. Según él, el ataque fue por razones directamente relacionadas a su condición sexual: “La palabra ‘maricón’ siempre estuvo presente. La única forma de relacionarse con uno era con la palabra ‘maricón’”. La agresión continuó por algunos minutos que parecieron eternos y solo huyeron cuando los dependientes del local salieron con fierros para ahuyentar a los delincuentes.

Por ahora el tema se encuentra judicializado. Carabineros logró la detención de dos de los atacantes y hay un tercero que aún no pueden ubicar. En todo caso, el miedo se ha vuelto un factor común en Javier con el correr de los días. Y eso, más allá de lo compleja que puede ser su rehabilitación. Dice que decidió dar su testimonio para evitar que esto le vuelva a pasar a otra persona. Asegura que se vino desde Santiago a vivir a Pucón por el temor a la delincuencia y que, por lo mismo, le resulta tan chocante lo sufrido en las calles de Pucón. “Yo arranqué de Santiago para tener una mayor seguridad en Pucón. Uno allá no puede andar en la noche con el celular en la mano porque te van a asaltar. Es muy complicado. Entonces pensé que Pucón era una zona tranquila y pensé que Pucón era una ciudad tranquila y me vine”, dice y luego agrega: “Psicológicamente ha sido fuerte. Pucón es un pueblo chico y todo el mundo sabe lo que pasó. Está el miedo a salir a la calle y encontrarme con el que falta que detengan”.

Además de la entrevista a La Voz…, Javier también inició contactos con el Movilh, agrupación que promueve los derechos de los homosexuales. El organismo, según dice la víctima, está juntando los antecedentes para poner una querella. La idea, según cuenta, es que Pucón siga siendo un ambiente tranquilo para que las personas vivan su inclinación sexual de manera tranquila y sin problemas: “Pucón es una ciudad que está incrementando el turismo LGBT, tiene el primer cámping LGBT para toda latinoamérica; tiene un hotel para la comunidad. Entonces el Estado debería encargarse de proteger a las personas porque se está generando un turismo que se está alimentando económicamente de esa comunidad”.