Comida chatarra del periodismo

Es cierto. En la mayoría de los casos, los medios de comunicación dependen de sus audiencias, de sus volúmenes de click, de sus comentarios, interacciones y de los cientos, miles o millones de personas que consumen sus contenidos. Los famosos rating de la televisión tienen su homólogo en los otros soportes para hacer periodismo (como la prensa o la radio).

Siempre está en las salas de redacción la constante tentación de construir noticias con el único propósito de capturar las audiencias. Por eso vemos medios de comunicación que “juegan” con las audiencias construyendo titulares exagerados, superlativos que buscan exclusivamente captar la atención del lector y que “pinche” para leer el cuerpo de la noticia. No importa que al llegar a ella se defraude o se de cuenta que fue engañado. Eso es un dato menor, ya que formó parte de las estadísticas que después se salen a vender.

Esa es la norma no sólo en Chile en muchos lugares del mundo. Así también los virales son la norma. Noticias con una liviandad tremenda, sin profundizar y sin buscar la verdad de los hechos o los antecedentes. El famoso contexto no existe. De estas pseudo-noticias se colman portadas de medios electrónicos construyendo realidades, pero principalmente engrosando estadísticas de las áreas comerciales. Se sacrifica lo periodístico con tal de tener las famosas o “malditas” métricas. Este es el camino fácil. Golpear con cosas que la gente consume, sin importar si sólo engordan con ella. Es la comida chatarra del periodismo. Audiencias ignorantes, pero dependientes, ansiosas del próximo viral, de la próxima noticia basura sobre la cual comentar en la sobremesa.

Aunque duela. Aunque signifique sacrificar los números comerciales, estamos muy lejos de eso. Lo despreciamos con la mayor de las fuerzas que podamos tener. Creemos que la gente debe ser informada con contenido de calidad. No importa si gusta o si es popular. La verdad de los hechos están por sobre los números a consumir. Creemos que las audiencias están gordas de datos, pero desnutridas de información. Por eso, no sólo no publicamos en seguida el famoso viral de los “zorrones en moto de agua”, sino que también hicimos el seguimiento de la misma para comunicar, que aunque las masas gustaran de la crítica a los jóvenes, ellos tenían razón y su reclamo era legítimo y, más aún, legal. Aunque no guste. No gusta porque en medio de la comida chatarra del periodismo la sana comida parece desagradable al principio, pero como en la comida, después de un tiempo se valora, porque nos ayuda a crecer sano. Porque sólo con la dictadura de los  hechos se construye la realidad que permite la toma de decisiones, en la autoridad y en el público. Creemos que así se construye una confianza real.

Queremos que nuestros lectores sepan que siempre que nos leen, leen un esfuerzo genuino de transmitir un contexto y una verdad. Aunque se muera la espectacularidad o el sensacionalismo, lo que nunca debe morir son los hechos. Eso creemos y eso nos define.