Covid-19: ¿estamos en la Matrix?

  • Por Sandra Frígoli

Sentada sola en mi habitación, en un momento de introspección, pensé: “¿Y si todo esto es mentira?”  Así como la película “The Truman Show”, todo esto es solo producto de un ingenio para hacer creer que vivimos en el mundo real, pero todo realmente es un invento (sé que allí se me “cayó el carnet”, pero, para los más jóvenes, es una película protagonizada por Jim Carey). O tal vez así como la Matrix, con un mundo paralelo o una realidad virtual.  Claro, ya que gracias a la contingencia mi trabajo bajó a cero, y como, además, mis hijos ya no están en el colegio por la pandemia, he salido bien poco últimamente. Entonces me podrían engañar fácilmente, y así como algunos creen que el mundo es plano aún después de ver fotos del planeta, yo me he creído que estamos viviendo una pandemia y me he encerrado con mi alcohol gel, jabón, cloro, confort, alimentos no perecibles y seres queridos.

O ¿si es verdad?  Es verdad que un virus que es tan pequeño que el ojo humano no lo puede ver, sea el responsable de un caos mundial que comenzó con cuarentenas en China y Asia, para después extenderse a Europa, Estados Unidos y ahora a Sur América, incluyendo Chile. ¿Puede un virus cerrar ciudades completas, incluso países? Si alguien me hubiera contado esto hace un año o incluso unos meses atrás, no lo hubiese creído.  Así de simple. Le hubiera dicho que era buena idea para una película, oh espera, ya existe esa película (puedes escoger entre Virus, Contagio o algún otro parecido) y que tenía mucha imaginación.

Pero sí es real. No es fantasía, ni un invento de Hollywood. Nos encontramos en una experiencia única, nunca antes vista, que no solo ha pausado la vida de millones de personas, sino además ha pausado la economía y con eso la contaminación. Estamos viviendo algo que sólo existía en la imaginación.  Y así como lo que se pensaba imposible se ha hecho realidad, ¿porque no otras cosas también?

Si bien esta pandemia no lo vemos como un imposible deseable, igual lo imposible pasó. Y quien dice que ese imposible no pueda ser positivo. Y si lo llevamos a lo cotidiano, ese sueño que parecía imposible, ese destino, esa experiencia o aquel invento que parece tan imposible, ¿podrá también volverse realidad? No sé que parece tan imposible para ti.  Pero, como podemos ver, lo imposible sí puede ser posible.  Mañana es otro día y no sabemos que podrá traer. Y en vez de afanarnos por mañana o preocuparnos excesivamente, en vez de enfocarnos en todo lo malo y difícil, durante este tiempo de encierro, ¿por qué mejor no dejar nuestras preocupaciones en manos de Dios y ocupar tiempo en soñar y creer? ¿Por qué no usar este tiempo adicional que tenemos en crear proyectos, escribir ese libro, buscar fotos de ese lugar soñado, averiguar en qué lugares imparten esa carrera, o más acerca de aquello que tanto deseas? ¿Por qué mejor no soñar (es gratis)? Pues lo imposible —para bien o mal— sí es posible. 

  • Sandra Frígoli, traductora de idiomas, mamá, cristiana y columnista de La Voz de Pucón.