La nueva normalidad, Pucón, el eclipse y otras hierbas…

*Por Rodrigo Vergara

(Imagen de Omni Matryx en Pixabay)

Desde octubre que se escucha la frase —casi un lugar común— que dice que “Chile cambió”; pero no fue hasta la irrupción del coronavirus que pudimos palpar con hechos verificables que en realidad no solo Chile, sino que el mundo entero cambió. Y eso, simplemente, porque el invisible, pero peligroso bicho, pareciera será nuestro “invitado de piedra” por algún tiempo, tal vez un par de años. Y, como buen “invitado de piedra”, nos joderá la fiesta; pero tendremos que adecuarnos para seguir en ella.

Y partiendo por nuestras costumbres sociales y nuestro —pareciera irresistible— afán de andar a los besos y abrazos con cualquiera que nos encontremos en las calles. Pero no solo los saludos y las demostraciones de afecto quedarán trastocadas; sino que la forma en cómo nos relacionamos en otros ámbitos; desde reuniones religiosas, viajes y también —cómo no— nuestra forma de hacer negocios. Y no es menor.

Y Pucón, por cierto, deberá adecuarse a esta “nueva normalidad”. Porque pareciera ser que el virus también nos dejó off side en sobre cómo venimos desarrollándonos desde hace décadas. Y en este punto la masividad, definitivamente, nos podría jugar en contra. Restaurantes, playas, discotecas, calles y lo que sea con exceso de gente por metro cuadrado invitará a la duda y a la desconfianza y esas, definitivamente, no son buenas amigas a la hora de hacer negocios y vender un destino turístico como el nuestro.

Y ni hablar del eclipse que ya está a la vuelta de la esquina y que tenemos de lado y casi olvidado, mientras esperamos en nuestras casas (los que pueden) a que la curva se aplane y o el virus decida volverse un poco más amigable con los chilenos. ¿Qué va a pasar este 14 de diciembre? ¿Tendremos ese millón de personas extras en la región a la espera de ver el fenómeno cósmico? No lo sabemos. Pero, sin lugar a dudas, que el escenario cambió y tenemos que adecuarnos a ello. Es inimaginable ahora un eclipse con mucha gente amontonada y sin las medidas sanitarias adecuadas. Por lo mismo, los que pretendían hacerse un dinero extra con los lentes, quizás deberían pensar en un combo que incluya mascarillas, guantes y alcohol gel. 

¿Y nuestras autoridades? Bueno, creemos que entre tanta reunión de teletrabajo vía Zoom u otra aplicación, de seguro estarán tocando estos temas. Porque si bien parecieran lejanos, es probable que en algún momento los encontremos de frente. Y ahí, los efectos del golpe que podemos recibir podrían dejarnos en peor estado que lo que nos puede llegar por la terrible pandemia. Es probable que tarde o temprano (parece que más tarde) el virus ya no sea un problema. Pero los efectos podrían ser permanentes. O al menos, demasiado largos. Y no podemos permitirlo porque el costo sería demasiado alto.

*Rodrigo Vergara es periodista y editor de La Voz de Pucón.