Esto recién comienza

*Por Bruno Ebner desde Madrid, España

No. No es una operación política del Gobierno para deshacerse del plebiscito. No. No es un “simple resfriado”. Podría serlo en algunos casos, pero en otros es bastante más letal que eso. No. No se exagera con eso del “quédense en casa”. Quédense en casa…

Hoy, jueves 19 de marzo, cumplo mi sexto día de cuarentena, aquí en Madrid, España, en donde vivo. Me leo todos los diarios varias veces al día y  los cientos, no, miles de memes diarios sobre la pandemia que el aburrimiento produce. He odiado a los chinos y a veces pienso que esto es una venganza de los murciélagos y de todos los bichos que a los chinos les da por comerse, y crudos. He comenzado nuevas series y terminado otras, lo mismo con varios libros y recetas de cocina.

El aislamiento aburre, y es sobre todo una prueba de resistencia mental. Porque no sabemos cuándo terminará. Uno ha estado muchas veces sin salir de la casa durante varios días, por una gripe, una infección intestinal, de flojo, etc. El tema es que son la obligación de no moverse y la incertidumbre las que hacen más peso sobre nuestras cabezas y generan ansiedad. El más leve síntoma de un resfrío normal, como rinitis o un mísero estornudo, nos comen la cabeza. “¿Lo tendré…?”. En especial cuando en Europa aún es invierno y todavía andan dando vueltas resfríos estacionales y gripes ordinarias. O alergias, a las puertas de la primavera. Pero no. Para nosotros todo se reduce al maldito coronavirus. Todo es coronavirus. Todos somos coronavirus.

Espacio Disponible

Y falta mucho. Mucho más. Esto recién comienza.

Hay un triste paralelo entre España y Chile. España es el segundo país europeo con mayor número de contagios y Chile igual, pero de Sudamérica. No obstante, en Chile aún se está a tiempo de evitar la rápida curva ascendente española y no lamentar muchas vidas, ojalá ninguna (aunque esto último sería un milagro). Y eso pasa por quedarse en la casa, olvidar las teorías conspirativas y asumir que ésta es una pandemia mundial. Aquí en Europa a nadie le interesa el famoso plebiscito de nueva Constitución chilena, así que la suspensión de éste no cuenta con el apoyo soterrado de la Unión. Puede sonar muy risible lo que estoy diciendo, pero de verdad que sorprende que haya quienes aún crean este tipo de cosas.

Si usted, lector, no me da crédito, vea en internet los testimonios de muchos chilenos residentes europeos o quienes intentan desesperadamente volver a sus casas. Es hora de sacudirse un poco la política y hacerle caso a las autoridades, nos guste o no quién esté al mando. Estamos frente a un virus muy peligroso que no distingue ideologías ni partidos, ni gobierno u oposición. Ni apruebo o rechazo. Así que, si el Gobierno decreta estado de catástrofe y, en cumplimiento a éste, se declara la cuarentena y el aislamiento, haga caso. Si su trabajo se lo permite, trabaje desde su casa e intente salir lo menos posible -sólo al supermercado y la farmacia- e instruya a sus hijos sobre el tema. Desde que se decretó la suspensión de clases en España, y luego la cuarentena, se ha insistido en que no son vacaciones. No se cambia el colegio por la playa, por los malls o un carrete en casa con amigos. No vea a nadie que no sea indispensable. No vaya al parque con sus niños ni salga a andar en bicicleta o a correr. 

No es sólo que usted corra riesgo de contagiarse. Tal vez usted ya está contagiado, quizás es asintomático y por darse un gustito en la calle anda infectando a todo el que se encuentre. Las medidas no son sólo por usted, ciudadano sano joven o de mediana edad, son especialmente por los abuelitos. Esta semana en Madrid ya han muerto más de 50 ancianos que vivían en residencias para gente mayor. Mientras escribo esto, en España ya hay 767 fallecidos y más de 17.000 infectados. Un muerto cada 16 minutos en Madrid. Cuando usted lea esta columna habrán muchos más.

Y porque sí. Porque a usted también le puede pasar; o a un hijo, o a un familiar enfermo, o a alguno de sus padres ya viejitos, por favor quédese en casa. 

*Bruno Ebner es periodista chileno y actualmente reside en Madrid, España.