La transparencia no molesta

Esta semana fuimos testigos de un hecho que nos parece inédito y sorprendente. Sinceramente reflexionamos sobre la pertinencia de usar el tono que usaremos en este escrito pero nos parece que la situación lo amerita. El viernes pasado publicamos un documento emitido oficialmente por la directora del departamento de Salud municipal.  Una instancia pública, financiada con los recursos de todos a otra instancia pública también financiada con recursos de todos: la Administración municipal de Pucón. En ella la directora del Desam Vivianne Galle, solicitaba que el ajuste presupuestario que le habían informado informalmente se discutiera en el concejo municipal y no fuera una acción puramente administrativa. 

La acción no era menor, buscaba oficializar la disminución de $220 millones al departamento de Salud, punta de lanza del combate a la pandemia del coronavirus en la comuna. Al publicarlo por este medio generó lo que todos esperarían que sucediese: una controversia y polémica lógica por la decisión municipal de quitarle recursos a la primera línea de defensa de la salud local. Esto generó que el municipio retrocediera y “desmintiera” la información  en un comunicado que da para una tesis de lo que no debe decirse. No públicamente al menos. 

El alcalde señala que no corresponde que se haga público esta información entre funcionarios. La situación llega al punto que incluso le reprocha a la Secretaria municipal por llevarlo al concejo sin antes conversarlo privadamente con él. Sinceramente desde esta sala de redacción y como periodistas comprometidos con la transparencia y el actuar de cara a la ciudadanía, esto nos impacta y sorprende. 

¿Desde cuándo la transparencia es algo malo? ¿O algo que haya que reprochar? Eso refleja una distorsión política incomprensible. Podemos entender que el periodismo (y la filtración en el medio) incomode a la autoridad. El día que eso no suceda es relaciones públicas y debemos examinarnos, pero de ahí a reprochar que las cosas públicas se hagan públicas (sí, un documento oficial emitido por un organismo público es por definición un documento público); nos hace cuestionar los criterios que rigen la acción pública de nuestra autoridad. Como medio de comunicación no podemos sino criticar con fuerza cualquier intento o indicio de opacidad en la labor pública. Ninguna sociedad crece y se desarrolla saludablemente si no es con transparencia real y cualquier indicio de atacarla va a ser defendida con fuerza desde esta tribuna y estamos seguros que también por cualquier ciudadano que ame su comunidad. Quizás sería bueno que se acostumbren que la prensa está acá y que la transparencia es la norma y el piso exigible que vamos a defender.

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