Democracia y nueva ley electoral

Un profundo impacto político causó la ley recientemente aprobada en el Congreso que pone límites a las reelecciones en las autoridades elegidas democráticamente vía voto popular. En ese contexto, los senadores solo podrán disponer de dos períodos consecutivos y los diputados, alcaldes, concejales y consejeros regionales podrán estar tres. Con la nueva disposición quedarán fuera del próximo congreso figuras emblemáticas como el diputado René Manuel García y los senadores José García Ruminot y Jaime Quintana. También influyentes alcaldes regionales como Pablo Astete de Villarrica y Miguel Becker de Temuco podrían quedar a un costado de sus cargos.

Ahora, e independiente si la situación de los alcaldes podría ser modificada mediante una ley corta debido a que —se entiende— el proceso eleccionario municipal ya está en marcha; la disposición legal, que durmió 14 años en el congreso, pretende darle tiraje a la chimenea política, renovar nombres y sacar del espacio público a personajes que por años (con aciertos y errores) han estado manejando los hilos del poder y, hay que decirlo, poniendo y sacando a otras autoridades regionales (como seremis, intendentes y gobernadores) a su antojo, dependiendo del conglomerado político que le toque el gobierno.

¿Y qué pasa en Pucón? Nada. En Pucón el panorama político no sufre mayor cambio con la disposición legal. Tanto el alcalde como los actuales concejales no tienen ningún impedimento —en base a esta nueva ley— para poder ir por un período más si es que así lo desean. Eso, pese a la algarabía de algunos  opositores a  la administración actual que, una vez conocida la aprobación legal, comenzaron a escribir en redes sociales y enviar mensajes sobre un eventual fin de la era Barra por la ya mencionada ley.  Pero la ley no afecta el panorama ni del actual alcalde ni de ningún otro concejal local. 

Ahora, y mirando con mayor profundidad el espíritu de la mencionada disposición legal, la renovación de nombres en la política no siempre será buena. Si se renueva por renovar y los que llegan lo hacen con las mismas mañas y formas de los que se van, solo cambiaremos nombres por nombres y el resultado será el mismo. Debemos cambiar los principios que rigen el servicio público, las miradas nuevas deben poner de una vez por todas el bien común por sobre los intereses particulares. Solo así el cambio vale la pena. La democracia decidirá si en Pucón sea tiempo de cambios.  

Ahora, es sabido que la tendencia histórica en el pueblo está más cargada hacia el voto de derecha. Así ha sido hasta acá al menos y cualquier cambio debe nacer de las mismas bases en el ejercicio del voto popular. Ese es el valor que debe primar  siempre. Desde esta tribuna creemos que cualquiera sea la decisión de cambio o continuidad debe estar mediada por la participación ciudadana y popular, no por negociaciones y maquinarias. Que sea la propia ciudadanía la que elija.  Entendemos que en estos tiempos de pandemia y descontento social, la salida necesariamente pasa por más y más democracia. Por lo mismo, desde La Voz…,  hacemos un llamado a los conglomerados a aplicar la democracia en su estado puro y que sea la comunidad la que elija a sus candidatos. De un lado y de otro. No hay que temerle a los cambios si es que  la gente así lo prefiere.