Cuarentena en Pucón: nuestro papá ministro Paris

Pese a que se esperaba un anuncio de de salida por parte del ministro Enrique Paris a la cuarentena que vive Pucón desde el pasado 28 de enero, esta no llegó. Y por el contrario, el secretario de Estado entregó palabras de buena crianza para el alcalde Carlos Barra y un reconocimiento a la comuna porque, a su juicio, estábamos haciendo las cosas bien para bajar los índices de contagios. Era como escuchar a un padre felicitando a sus hijos, pero más que un regalo o beneficio por eso, Paris pidió un esfuerzo más. El papá empatiza, pero a la vez presiona para ir más allá.

El problema es que ese papá (Paris) pasa por alto un pequeño detalle. Ese hijo (la comunidad organizada de Pucón) le entregó material y soluciones previas a la crisis para, justamente, evitar la catástrofe a la que nos enfrentamos. Es decir, el papá ministro nos felicita por capear una crisis que, entendemos, se pudo evitar aplicando los protocolos de destino adecuados, controlando la venida al eclipse (que como medio advertimos) y no otorgando a libre disposición un permiso de vacaciones que, a la luz de los porfiados hechos, nos perjudicó y ahora nos tiene en esta compleja y penosa situación.

El punto es que casi como todo hijo que se precie de tal, esperamos más de nuestro papá ministro. Más que una felicitación o una pedida de mayor esfuerzo para salir de una crisis (que entendemos el papá y el Gobierno pudieron evitar), queremos algo más. Merecemos algo más. Y salir de esta draconiana cuarentena es solo el piso.

El papá Paris reconoció que el hijo Pucón vive casi exclusivamente del turismo y, más aún, de lo que se genera en los meses de verano, sobre todo en febrero. Entonces, si el ministro entiende eso y si le sumamos que la comunidad le entregó alternativas para evitar lo que lamentablemente pasó, es menester que el ministro y el Gobierno actúen en ese principio y nos permitan acceder a beneficios para afrontar un invierno que puede ser más largo de lo que podemos aguantar. Más allá de bonos y créditos blandos (que los queremos) también es necesario que el Estado intervenga para que ningún puconino pase hambre o pierda sus negocios a causa del mal actuar del Estado. Pero no solo eso, también queremos seguir trabajando y no pasar por esto nunca más y en ese aspecto las vacunas son más que necesarias. Todos los puconinos, independiente de nuestra edad, condición médica o actividad que realicemos, debiésemos tener la posibilidad de inocularnos lo antes posible. Eso nos permitirá trabajar con algo de tranquilidad durante 2021 y recuperar, en parte, lo perdido. Esperamos que nuestro papá ministro también haga un esfuerzo mayor y esta pesadilla pueda terminar de una vez y no convertirse en un mal sueño recurrente.