Del Director
Director de La Voz de Pucón responde al alcalde: “La crítica y el matonaje del poder”
Por Esteban Hernández
He leído la carta publicada por el alcalde de la comuna en respuesta a mi columna anterior, en la que afirma, entre otras cosas: “Expresar esa diferencia no constituye intimidación ni intento alguno de silenciar a nadie; es parte del debate público propio de una sociedad democrática” y concluye señalando que “los vecinos de Pucón merecen información seria, responsable y completa”.
En ese último punto coincidimos plenamente. Los vecinos de Pucón merecen información seria, responsable y completa. Precisamente por esa convicción existe La Voz de Pucón desde hace nueve años. De hecho él mismo inauguró nuestro medio con una entrevista mientras era diputado, y precisamente por esa convicción seguiremos ejerciendo nuestro trabajo periodístico con la independencia de siempre.
Quisiera comenzar señalando algo evidente para quienes siguen este medio desde hace tiempo: la crítica es legítima. De hecho, nosotros mismos la promovemos. Basta navegar por estas páginas para constatar que aquí conviven distintas miradas, opiniones y cuestionamientos. Nunca hemos temido al debate; por el contrario, creemos que es saludable para la vida democrática de una comunidad.
Y aunque la autoridad insista con estas misivas en distraer el fondo de esta polémica que es reconocer su error al señalar que el concejo municipal ignora el sistema de compras públicas del Estado e incumple el dictamen de Contraloría que prohíbe a los concejales rechazar licitaciones sin fundamento (todo esto en el debate de una compra pública de la empresa que gerencia su exjefe de campaña), parece necesario una vez más precisar algunas de los aseveraciones presentadas.
Entonces, entendemos que la crítica también exige responsabilidad, y aún más cuando proviene de quien dirige los destinos de nuestra comuna. La crítica pública debe fundarse en hechos, en argumentos verificables y en un compromiso básico con la coherencia y la verdad. Cuando esos principios comienzan a escasear, como director y representante legal de este medio no tengo otra opción que exponerlo con claridad. Existe, además, una diferencia elemental entre una crítica y un llamado a un “basta ya”. Quien presume de entender de gramática debiera saberlo.
La crítica forma parte natural del debate democrático. El “basta ya”, en cambio, es una expresión de ultimátum, una fórmula que busca poner término a algo que se considera intolerable. Cuando esa expresión se dirige hacia los medios de comunicación, es legítimo que se interprete como un intento de silenciar su trabajo.
Una crítica responsable se funda en hechos. En la tradición clásica —desde la llamada sana crítica heredada del pensamiento griego— los argumentos se sostienen en evidencia y razonamiento, no en valoraciones engañosas ni en insinuaciones. Lamentablemente, el propio argumento presentado en su última carta constituye un ejemplo de lo contrario.
El alcalde sostiene que la nota publicada sobre el denominado “caso sobresueldos” habría incluido una afirmación incorrecta al señalar que el municipio no respondió a las consultas del medio antes del cierre de la edición. Para fundamentar su punto, menciona una reunión realizada el viernes 6 de marzo entre representantes del municipio y nuestro medio.
Sin embargo, los hechos son distintos. La reunión a la que alude correspondió a un encuentro entre nuestro jefe de prensa, el Administrador Municipal y el Director Jurídico, en el cual se hizo entrega de un informe en papel de más de 80 páginas. No se trató de una instancia de preguntas periodísticas ni de una respuesta formal a los requerimientos del medio. Fue, simplemente, la entrega de documentación y un diálogo somero sobre las impresiones y conclusiones que la administración tenía sobre el informe en general.
Como corresponde a un periodismo responsable, no se formularon preguntas en ese momento. La razón es simple: un informe de esa magnitud requiere revisión, análisis y verificación antes de formular consultas pertinentes.
Una vez revisados los antecedentes y detectados los nudos informativos que, como profesionales del periodismo, consideramos relevantes para el conocimiento de la opinión pública —particularmente aquellos relacionados con las graves observaciones formuladas por la Contraloría—, nuestro periodista envió formalmente la solicitud de reacciones al municipio informando con transparencia donde estaría el foco periodístico.
Esa solicitud no fue respondida antes del cierre de la edición. Y esos son los hechos. En mi opinión no se respondió porque el foco informativo incomodaba a la administración. Por lo mismo, sostener que el medio recibió una respuesta y que aún así publicó lo contrario no solo es incorrecto: constituye un intento de reconstruir los hechos de manera conveniente pero falaz. Y frente a aquello este director no puede guardar silencio.
Quiero conceder, eso sí, una posibilidad: que el alcalde esté mal informado por parte de su propio equipo. Si ese es el caso, la responsabilidad política sigue siendo suya. Pero si no lo es, entonces estamos frente a un esfuerzo contumaz por torcer los hechos para construir una realidad más favorable, aún a costa de la verdad.
Y eso, resulta inaceptable y peligroso, considerando de quien viene. La Voz de Pucón seguirá haciendo lo que ha hecho desde el primer día: informar, preguntar, investigar y publicar aquello que consideramos relevante para la comunidad. Con respeto institucional, pero también con la firmeza que exige el ejercicio del periodismo, reiteramos algo que parece necesario recordar: la crítica es bienvenida; la discrepancia también; pero la verdad de los hechos no es negociable. Allí radica nuestra diferencia.


