Vecinos consideran “carretera de la muerte” a la Variante Internacional

Por Rosa Bohórquez

Agobiados por los frecuentes accidentes, los dirigentes hacen un llamado a la municipalidad para que la vía se convierta en avenida y se corrijan, lo que ellos consideran, deficiencias en su diseño.

Los vecinos y dirigentes sociales que hacen el reclamo en el sitio donde hace un poco más de una semana falleció Santiago Hernández.

Hace un poco más una semana Santiago Hernández falleció atropellado cuando cruzaba el paso de cebra en Variante Internacional y  Colo Colo. Era vecino, igual que la pequeña deportista paralímpica Génesis González a la que un camión cargado de madera le quebró una pierna y casi la mata en febrero de 2012. O el ciclista Giuliano Mora, quien falleció en 2014. O el pequeño Julián Morales que casi pierde la vida al ser arrollado de camino a la escuela en 2018. “No podemos aguantar más —dice Juan Pacheco, habitante de la zona— aquí es normal saludarnos con un ‘¿sabes que casi me atropellaron hoy?’ Se nos prometió que esto iba a ser avenida, jamás carretera”.

Conocido como el bypass de Pucón o Variante Internacional, esta obra vial construida por el Ministerio de Obras Públicas (MOP) para descongestionar el tránsito vehicular desde y hacia el camino Internacional, presenta falencias. Así lo denuncia Luis Burgos Norambuena, presidente de la Junta de Vecinos Playa Grande Tres esquinas. “Esta es una carretera dentro de una ciudad. Desde su construcción no se cumplieron las garantías de seguridad necesarias para las personas que transitan”, dice.

Burgos enumera errores que datan desde el inicio mismo de las obras entregadas en 2012. En un recorrido por el lugar, explica a La Voz… deficiencias que denotan mal diseño de ingeniería como la pronunciada pendiente de la ciclovía. Veredas con desniveles de hasta 25 centímetros que dificultan el paso de peatones con discapacidad. Pasos de cebra sin el rebaje de vereda para sillas de ruedas. Poco o mala señalización y balizajes deficientes. Estos, según indica, son solo algunos de los reclamos.

Reductores de velocidad

Tras la destrucción del semáforo ocurrida en octubre pasado en medio del “estallido social”, el paso de los peatones por el cruce de la Variante con Colo Colo es muy difícil. Juan Muñoz, un turista proveniente de La Serena expresa su experiencia como peatón. “Me sorprendió lo peligroso que resulta cruzar, es un atentado contra la seguridad de las personas. Los vehículos se transforman en un arma letal, y no hay carabineros que apoyen a pesar de que es un mes estival”, sostiene.

Para el presidente de la junta de vecinos instalar bandas para frenado en este lugar es una prioridad. “Dentro de la última carta que entregamos a la municipalidad, el 19 de diciembre pasado, solicitamos reductores de velocidad. La idea es que como no está el semáforo, los autos lleguen lentamente al cruce de peatón y no se generen accidentes”, dice Luis Burgos.

A su juicio estos deben ser idealmente “lomos de toro”, pues advertirán mejor a los conductores: “Muchos ignoran que están en una zona urbana, donde por Ley no se debería circular a más de 50 Km/h. A la fecha no hemos recibido respuesta de esta demanda por parte de la municipalidad”.

El colapso de las aguas

Después de los accidentes de tránsito, el segundo problema grave que denuncian los vecinos es el rebase de un colector de aguas. Este pasa por debajo de la calle, a la altura del pasaje Colo Colo. Un vecino antiguo de la zona, Carlos Torres Sáez, señala que la falta de mantención ocasiona que el sedimento se acumule. También lamenta que la maquinaria de la constructora que desarrolla los apartamentos Altavista muevan la tierra más arriba y viertan desechos al afluente. “Esos residuos llenan el colector y este colapsa”, expone.

“La última vez salían como 10 mil litros de agua por segundo”, explica Torres, quien agrega: “Yo mismo tuve que bajar a descongestionar la tubería, para salvar mi casa y la de mi hermano. Y para solucionar el paso de los transeúntes porque por aquí pasa mucha gente. La municipalidad envió una cuadrilla de bomberos, pero nadie quería bajar. Arriesgué mi vida en la corriente, fueron 15 días de trabajo y sacamos 23 cubos de material. Tengo el video”.

Este punto también destaca entre las solicitudes que expone Luis Burgos. “La solución es que las mantenciones se hagan anualmente, y se establezca una revisión semestral del ducto. Así no volverá a ocurrir lo mismo y los vecinos no tendrán que hacer la pega sucia”, señala el dirigente. “Esta vez Torres Sáez, un ex voluntario de Bomberos de Pucón, arriesgó su vida, y la municipalidad apoyó con el equipo. Pero las autoridades deben dejar de ser reactivas y ser más proactivas”, acusa.

Para terminar Burgos resume sus demandas. “Los vecinos luchamos por convertir la carretera en avenida, tener bien clara la señalética, contar con reductores de velocidad, que sean “lomo de toro”, que en los pasos de cebra las veredas tengan el rebaje de las soleras para que transiten peatones en sillas de ruedas, y que haya mantenimiento constante”, concluye.