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Vecinos en guerra: la disputa por la patente municipal que tiene a Caburgua en medio de una polémica viral

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  • La controversia que partió con el otorgamiento de un permiso para un “restaurante de turismo” en la popular localidad lacustre desató un conflicto con efectos que aún no se alcanzan a visualizar, que cruzan lo político y que podría terminar en tribunales.  

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Divididos por una calle. Así podrían presentarse dos de los protagonistas de la polémica que ha consumido minutos de videos en redes sociales y que tuvo su último capítulo la mañana del lunes, en medio del concejo municipal, cuando un grupo de vecinos irrumpió en la sala de reuniones donde se desarrollaba el pleno del encuentro semanal de los ediles y el alcalde Sebastián Álvarez. Fue ahí cuando las emprendieron, principalmente, en contra de la concejal Marina Matus (REP), a quien acusaban de haber cruzado la línea del conflicto de interés al poner su voto a favor de una patente de restaurante de turismo en favor de Rubén Jara, de Caburgua.

Según los manifestantes, liderados por la presidenta de la Junta de Vecinos N.° 6 de Caburgua, Marisol Sepúlveda, la concejal Matus tendría una relación de cercanía con Jara y, de hecho, presentaron una fotografía donde se veía a la edil con un mandil fuera del local favorecido por la patente. El mismo, que se ubica casi enfrente de la “Picada de la Marisol”, restaurante cuya dueña es la misma dirigente social que ha encabezado los reclamos. Si bien la manifestación subió de tono y llegó a los gritos, según quienes la presenciaron en directo, no fue hasta la viralización de videos que la comunidad supo de lo sucedido. Esto, porque la irrupción fue justo al momento de un receso en la reunión de los concejales.

Pero la raíz más pública del conflicto, según quienes conocen los detalles del problema, partió el 18 de mayo, cuando fue presentada al concejo municipal la patente de “restaurante de turismo” a nombre de Jara. El permiso, según aclaran desde la municipalidad, contaba con todos los papeles en regla. Es decir, cumplía con los requisitos para ser aprobada. Y eso incluía un informe favorable de la misma junta de vecinos liderada por Sepúlveda. El punto es que, según allegados a la junta de vecinos, el informe —que no es vinculante— fue entregado con la convicción de que sería usado para un local que Jara mantiene en la costanera de Caburgua y no el que estaba frente al local de la misma Marisol, en la calle principal, a 400 metros de Playa Negra.

Según Gonzalo Jara, representante de quien solicitó la patente, el problema radica en situaciones personales y de competencia comercial que tiene la presidenta de la junta de vecinos con el emprendimiento que ellos mantienen. Asegura, además, que el local demoró dos años en reunir todos los requisitos solicitados para obtener la patente y que, en los hechos, cumplen con todas las disposiciones legales para hacerse del permiso.

“Esto es netamente un tema personal. Esto no pasa por la junta de vecinos. Esto es un tema personal de Marisol Sepúlveda en contra de nosotros”, dice Gonzalo Jara, quien da cuenta de algunos episodios donde, según él, Sepúlveda les ha enviado inspectores municipales y Carabineros para que los fiscalicen. Agrega que hay un evidente problema por la competencia comercial de dos restaurantes posicionados uno frente al otro.

“Nosotros conseguimos precios muy baratos, lo que nos permite manejar también los precios de nuestros locales. Situación que ella, por supuesto, no puede manejar. Por lo tanto, muchas veces los precios de nosotros, de ese restaurante en particular, son los costos de ella. Por lo tanto, tú te fijas que hay una competencia, pero hay una desesperación por parte de ella”, agrega.

Si bien Marisol Sepúlveda no accedió a dar una entrevista, sí envió un pequeño comunicado respecto del tema. Ahí afirma que no existe algún encono personal con Jara, sino que está actuando en representación de todos los vecinos. De hecho, desde la junta de vecinos recalcan que la carta con la que pretenden desacreditar el otorgamiento del permiso fue firmada por más de 100 vecinos.

“Yo, como dueña de mi negocio, no he generado ningún conflicto con nadie. Mi local es familiar y no tengo un problema personal ni de competencia. Esto es netamente la representación de la petición de los vecinos de esta jurisdicción que se organizaron y firmaron. Como dirigente vecinal, mi deber es canalizar ese malestar de la comunidad. Llevar esto a una pelea entre locales es solo para desviar la atención de lo que pide Caburgua”, señala Marisol Sepúlveda, quien también argumenta que está analizando el tema con asesoría jurídica para ver la posibilidad de judicializar la decisión de los concejales, quienes, por cuatro votos contra tres, autorizaron el permiso. Con todo, asegura que el origen del problema pasa por las potenciales complicaciones de seguridad pública que un local con esas características (música en vivo, eventos bailables, karaoke y fiestas) podría traer al sector.

El cruce político

Pero el problema no es solo jurídico o administrativo. Esto, porque hay un evidente cruce con ribetes políticos que se maneja en dos líneas paralelas. La primera es la que posiciona a la concejal del Partido Republicano, Marina Matus, como protagonista. Según una denuncia que hace la propia junta de vecinos, la edil debió inhabilitarse. Y esto, porque en la temporada de verano de 2022 Matus estuvo a cargo del local en una relación comercial con el actual propietario. Y esto, según los denunciantes, es una razón de peso para que la edil se inhabilitara de participar en la votación. Marina Matus fue uno de los votos a favor de otorgar el permiso a Jara.

La concejal, en una entrevista con La Voz de Pucón (se puede ver al final de este reportaje), señala que, si bien ella estuvo trabajando en el local, ahora no tiene ningún tipo de relación comercial o de amistad con el contribuyente. “Yo podría decir que hay una persecución en mi contra. Hay una carta que ingresaron y suben una foto (se ve bajo este párrafo). Yo no era concejal, sino que simplemente trabajaba en el local. Yo llegué a trabajar como cualquier persona que llega a la comuna y desde ahí ella (Marisol Sepúlveda) comienza una persecución en mi contra”, explica Matus en la entrevista .

Pero lo político no se queda solo ahí. Según advierten tanto la concejal Matus como el dueño del local, habría cierta complicidad política entre Sepúlveda y el alcalde Álvarez. Esto, por la participación y apoyo que la dirigente le brindó al jefe comunal cuando este era candidato. Marisol Sepúlveda, por cierto, registra una candidatura a concejal como independiente en la última elección municipal. Según los registros del Servel, sacó 414 votos.

De acuerdo con la opinión de Gonzalo Jara, la “complicidad política” entre Álvarez y Sepúlveda es evidente. “Es cosa de que se vean las manifestaciones que ha realizado esta mujer (se refiere a Sepúlveda). Realizó una protesta fuera de la municipalidad, casualmente cuando luego tuvo una reunión a puertas cerradas con Sebastián Álvarez y estaba un diputado (Stephan Schubert), y todo coincidió”, dice y luego agrega: “En la intervención prepotente y maleducada de la junta de vecinos se vio el comportamiento del alcalde. Cuando intenta separar la cuestión, eso fue un tongo. Un cabro chico separa más fácil una pelea (…) en los videos se ve que trataba de calmar a Marina cuando el ataque estaba siendo contra Marina Matus”.

La idea es refrendada por la concejal Matus. “Hay una cierta cercanía de la junta de vecinos con el alcalde y es por eso que él rechaza. Y ahí sí habría conflicto de interés. Fueron colegas de campaña”, sostiene Matus, quien refrenda que Sepúlveda fue candidata a concejal y estuvo en la campaña de Álvarez. Cercanos a la dirigente señalan, eso sí, que la mujer no estuvo en la orgánica de la campaña del actual jefe comunal, aunque sí le brindó su apoyo con su presencia en algunos eventos públicos.

Por ahora la polémica sigue. Ya hay amenazas de judicialización desde ambos lados del conflicto (o de la calle, en los hechos). Mientras, en Caburgua, se sigue fraguando una polémica con resultados inciertos.

Entrevista a concejal

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