El VAR en Chile

*Por Ernesto Vásquez

Hace algunos años nos aventuramos a ser los pioneros en entregar unas ideas y posturas sobre la aplicación por parte del organismo rector mundial del Fútbol (FIFA) del nuevo instrumento llamado VAR (Video Assistant Referee) que no es otra cosa, que la tecnología aplicada al servicio de la labor arbitral y en definitiva, lo que se ha de buscar, es que siempre prime la justicia deportiva. Recordamos en ese instante que “ni la mano de dios” de Maradona ni el (no) gol de Inglaterra en los sesenta, hubieren sido consumados —si hubiera existido esa tecnología— evitando la gloria a quien injustamente engañó al juez con su accionar y la congoja perenne e injusta para el hincha que la padeció sin remedio.

En dicha ocasión, al inicio de la aplicación del sistema VAR y con especial antelación, hubo voces que se negaban a la aplicación de dicho instrumento, el ya famoso VAR, porque ––según se declamaba— aquel, le quitaba al deporte rey, la magia y la picardía que le era de la esencia, que lo hizo –se afirmaba- popular en todo el orbe. Así, este aspecto, fue el más relevante, ya que se ha sostenido, que si bien los europeos y los ingleses en particular, inventaron el Fútbol, fue Sudamérica, quien le dio la esencia y la pasión con la genialidad de sus jugadores, entre otros el Rey Pelé.

Por otra parte, surgieron voces que defendían a brazo partido la aplicación absoluta del sistema VAR, ello porque daba certeza y justicia, a los fallos referirles, en el entendido que toda obra humana es imperfecta y que la tecnología había llegado al fútbol mundial sin posibilidad de retorno, negarse a ello era –argüían- tapar el sol con la mano.

Por nuestra parte afirmamos en su momento que la existencia de este instrumento en manos de personal experto, criterioso e inteligente, con visión deportiva y aplicado solo a determinadas acciones relevantes, podría efectivamente ser un aporte sustancial al juego limpio y darle el halo de virtud que la picardía parece haberle quitado a este deporte. Planteamos entonces una interrogante sobre la dinámica del encuentro, pues la tecnología mal aplicada podría frenar la agilidad y con ello, la magia propia y natural del deporte. Nuestras aprehensiones han tenido dispar respuesta, por una parte, en los torneos internacionales de carácter mundial, la aplicación de este instrumento, ha implicado una mejor y mayor justicia deportiva, ello unido al carácter cultural de las sociedades del viejo continente, han naturalizado solo con ínfimas polémicas, la necesidad de tener siempre presente al VAR como un mecanismo relevante en la resolución de conflictos deportivos en el verde rectangular donde veintidós sujetos juegan con el hechizo del balón y el afecto de los hinchas por sus encuentros, sus casaquillas, historias y resultados.

La edición de la Copa América, nos dejó un sabor amargo en la aplicación de esta tecnología, hubo de todo, pero podemos resumir que fue un ensayo general a veces perverso; la lentitud en la consulta y toma de decisiones fue crucial para que dicho VAR haya quedado en deuda. Suponemos que la experiencia mundial y el fracaso en cuanto a la agilidad del juego en la copa de este continente, haya servido para no repetir los errores exhibidos. En nuestro país–en momentos muy especiales- la comisión arbitral nacional, notificó en su momento que durante esta temporada se implementará el VAR al torneo nacional y que aquello, se ha estudiado en detalle. Rogamos por la pasión que este deporte despierta en la gente, sea todo un éxito, aunque en los últimos días se ha demostrado que ninguna tecnología puede superar al criterio y así hidalgamente fue reconocido por el profesor de los árbitros, la leguleyada en el derecho a veces molesta, pero cuando el descriterio se aplica al deporte torciendo la norma, irrita el alma. Una pequeña mancha que esperamos se subsane en este proceso, pues el VAR en Chile se inició en una hoja en blanco y aunque hay otras cosas urgentes, se ha dicho -con razón- que, de las cosas menos relevantes, el fútbol es la más importante.  

*Ernesto Vásquez Barriga es Magíster y doctorando en Derecho académico de Derecho Universidad de Santiago y Universidad de Chile.