Coronavirus: cada vida vale

La evolución del valor de una vida ha sido radical en este tiempo acá en Chile.  Hace menos de un mes, me partía el corazón ver y leer como el valor de una persona dependía de cual era su opinión en cuanto a diferentes temas, en especial temas políticos, sociales o de la contingencia actual.  Vi frases dañinas como “ojalá los maten a todos” y “que pena que no murió”. Frases que no tienen sentido alguno, en especial porque la persona que lo dice lo hace con arrogancia de que su vida vale más que la de otro debido a que “sí tiene la razón”, pero la otra persona no.

Pero ahora, con todo el tema del coronavirus, en un abrir y cerrar de ojos hubo un cambio drástico en cuanto al valor de la vida. Se lee #QuedateEnCasa. Si te quedas en casa puedes salvar la vida de otro. Ahora es un acto humilde, benigno, algo que es casi heroico. Debo decir que, a pesar de que me parece casi apocalíptico esto del coronavirus, es un bálsamo ver que la gente sí tiene corazón, que si hay sentido común, que sí se le da importancia a la vida del prójimo.  

Tenemos amigos en Italia, muy cerca de la zona de mayor impacto del coronavirus allí en el norte.  Nos han mandado audios y fotos, se han mantenido en contacto.  Les ha tocado recibir de las peores noticias, saber a ciencia cierta la realidad de este cruel virus.  Ellos sí que se mantienen enclaustrados. Son jóvenes y llenos de vigor, pero la vida del prójimo también vale.

Tenemos la verdadera “primera línea”: aquellos trabajadores del área de salud, aseo, despachos, supermercados, farmacias… ¿por qué siguen allí? Yo no creo que sea solo por “un par de lucas más” (tal vez un poco) sino porque hay vidas que dependen de esto, y esas vidas valen.  

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Estimados, estimadas, CADA VIDA VALE.  A cada uno de nosotros nos toca ser el héroe invisible del día, a cada uno nos toca nuestro rol, ya sea quedarse en casa o estar salvando vidas, cada uno vale.  Les animo a #QuedarseEnCasa.  Les animo a ser esa persona que hace que este país sea aquél que tanto amamos, ese que en momentos cruciales como terremotos se unen y trabajan en pos del bien común, del prójimo, de ser ese héroe invisible cuya labor puede salvar una vida más.

Desafío para los valientes: llamen a los que están solos, preocúpense de los ancianos, seamos portadores de palabras de paz, de gozo y no de palabras de crítica y división.  Ha sido un tiempo en el cual han aparecido memes con una creatividad y un humor singular. Han sido días donde la música ha hecho que personas sientan que no están solos ni encerrados. Seamos esas personas. Son días donde a algunos les tocas trabajar más que nunca, a otros descansar y a otros tratar de inventar como llenar el día de niños que no pueden siquiera ir a la plaza.  

Pero que cuando este virus pase y la vida regrese a la realidad, la diferencia de opinión no sea nuevamente motivo de desearle la muerte a otro por una razón tan infantil y egoísta como una opinión o un punto de vista diferente.  ¿Por qué? Porque cada vida vale.

Por Sandra Frígoli, traductora de idiomas, mamá, cristiana y columnista de La Voz de Pucón.