Rosa Quiñenao, lonko urbana de Pucón: “Hay que cuidarse porque nuestra vida no tiene precio”

La tradicional representante de la comunidad mapuche local habló con La Voz… en la fiesta de los pueblos originarios y la celebración del We Tripantu en tiempos de pandemia.

EN FAMILIA.- Rosita pasará la fiesta en familia. Acá con su sobrino Patricio y sus nietas Maite y Cintya.

El 24 de junio es el día nacional de los pueblos indígenas. Y más específicamente el We Tripantu o año nuevo mapuche. Y Pucón, que en lengua originaria significa “entrada a la cordillera”, es una comunidad que —por cierto— creció con una base fuerte y claras raíces originarias. De hecho fueron los primeros habitantes de estas tierras y los primeros que vieron y disfrutaron libremente del lago y el el volcán. 

Rosa Quiñenao (55) es la lonko urbana de Pucón. Pero más que eso, es parte de ese grupo selecto de familias y comunidades originarias que habitaron estas tierras. Y como tal se dio un tiempo para hablar con La Voz… sobre el significado de la fiesta que representa para ellos la renovación de la tierra. 

“El Wiñol Tripantu es el renacer de la tierra y todas nuestros pueblos originarios estamos celebrando el Wiñol Tripantu que es el año nuevo mapuche”, dice Rosa y luego agrega: “Esto significa mucho porque nosotros fuimos los primeros habitantes de Pucón y los que le dimos vida a este maravilloso lugar. Yo, por ejemplo, soy descendiente directo de las primera familias originarias de Pucón, por eso es nuestro orgullo estar en este paraíso y luchar por cuidarlo no para nosotros sino que para los hijos, nietos, bisnietos, tataranietos y todos los que vengan después. Para la gente del mundo”.

Espacio Disponible

La mujer, siempre característica en cada celebración, es una férrea defensora de Pucón y su entorno natural. Pero es crítica con lo que ha sucedido en relación al medio ambiente: “Ya lo han destruído harto y ojalá que no lo sigamos haciendo”.

Sobre si se valora el aporte mapuche en Pucón, la lonco también es crítica. “Está muy poquito valorado”, dice y agrega: “Yo he hecho todo lo posible de difundir esto en los colegios y llevo 30 años en el rescate cultural aquí en Pucón. Es un trabajo personal mío que lleva 30 años. Después se agregó mi familia que entendieron que había que difundir”.

Pero esta fiesta fue particular. El país y el mundo en medio de una pandemia y las recomendaciones de distanciamiento social golpearon un tanto la celebración de una tradición eminentemente comunitaria: “Ahora lo hicimos como familia y usando los medios que uno puede usar en la modernidad. Yo fui a hacer un nguillatún (rogativa) a la sede de los profesores donde se está haciendo un almuerzo para la comunidad”.

Y esto último (lo del almuerzo comunitario) no es menor. La comunidad mapuche también se enfocó en la ayuda a los puconinos que la están pasando mal por la crisis económica que trajo la pandemia y que tiene a Pucón, prácticamente, detenido: “Hoy día la comunidad mapuche también se está haciendo presente en esta difícil situación que estamos pasando entregando alimentos y un almuerzo a la gente que quiera ir a degustar. Hay unas ricas pantruquitas que están haciendo las chiquillas”.

Finalmente, la lonko entrega su mensaje de renovación en tiempos difíciles: “Hay que cuidarse porque nuestra vida no tiene precio. Y estamos privilegiados de estar en este lugar maravilloso. Hay que hacer oración y agradecer que amanecimos, tenemos vida y que vivimos un día más y que no estamos contagiados”.