Directoras de colegios con clases presenciales enfocan en los beneficios de tener a los alumnos en las salas

Quienes están a cargo del Montemaría, Raitrai y Pucón, sostienen que es trascendental en el aprendizaje de los alumnos estar en el aula con compañeros y profesores. Además explican que los estudiantes —incluso los más pequeños— tienen una conciencia profunda del virus y que respetan los protocolos y cuidados. “Si no aprendemos a vivir con obstáculos estamos muy mal para el resto de la vida”, dice una de ellas.

MODALIDAD.- En el Colegio Pucón (foto de la izquierda) se hacen clases, incluso, bajo los árboles. En el Raitrai está la modalidad “híbrida” que implica clases en salas y vía telemática a la vez.

En Pucón, definitivamente, son una excepción. Pero hasta acá la experiencia de los colegios con clases presenciales, según quienes están a cargo de ellos, es francamente positiva. Al menos han logrado —con menos horas de trabajo cara a cara— retomar una experiencia que se perdió por la pandemia en 2020 y que entrega, de acuerdo a la visión de expertos, un valor por sobre la educación telemática, dominante desde que partió la crisis hace un año.

Para Emilia Arellano, directora del Colegio Montemaría (los primeros que iniciaron el 1 de marzo), sostuvo que si bien el proceso no ha sido fácil por la adecuación de los protocolos necesarios, cualquier esfuerzo vale la pena para entregar la posibilidad al menos de que los niños puedan estar en el aula con un profesor. “La presencialidad es fundamental. El contacto que hay directo entre el profesor y el estudiante cara a cara creo que no es cien por ciento comparable con el trabajo on line”, explica Emilia Arellano, quien también valora el esfuerzo que realizan los profesores con la enseñanza en línea: “Hay un trabajo bastante monitoreado y dirigido, pero la presencialidad en el proceso es valiosísima y es nuestra prioridad. Es integralmente más beneficiosa”.

Sobre los cuidados que los estudiantes, sobre todo los más pequeños, tienen en relación al virus, la directora del Montemaría (tal como las otras entrevistadas para esta crónica) aseguran que los más chicos son respetuosos con las medidas de distanciamiento, mascarilla y limpieza de manos. Señala que hay una alta conciencia de las implicaciones y cuidados que se deben tener con el virus. Los estudiantes en general respetan las normas sanitarias y parece que hay bastante conciencia y, por supuesto, también los funcionarios, profesores y asistentes”, sostiene la directora, quien agrega que el colegio podría funcionar con un aforo del 50%. Por ahora cerca del 30% del total de estudiantes (376) está con clases presenciales. Pero la cifra podría aumentar en las próximas semanas.

Eliana Luengo, del Colegio Raitrai, también apuntó a lo bueno que es poder entregarle a los estudiantes y apoderados la posibilidad de tener clases en las salas. “Nosotros vemos la salud y la vida y evidentemente (esto último) es lo más importante, pero para nosotros nosotros, y así lo dice nuestro proyecto, que nosotros tenemos que aprender a vivir con obstáculos. Si no aprendemos a vivir con obstáculos estamos muy mal para el resto de la vida. Por eso tomamos todas las precauciones”, acota la directora Luengo, quien agrega: “Nos emociona hasta el alma ver a los niños cuando salimos a los recreos que respetan su espacio, se cuidan y están todos con sus mascarillas”. El Raitrai tiene la posibilidad de clases híbridas. Es decir, es una clase presencial con una parte del curso y la otra se conecta de manera remota.

El Colegio Pucón también fue uno de los que se la jugó porque los niños puedan volver a las salas. Y acá aprovechan los espacios abiertos que el establecimiento posee en sus instalaciones y tienen clases con grupos pequeños, incluso, bajo los árboles cuando las condiciones del tiempo lo permiten. La directora, Viviana Quiroga, también resalta el beneficio de que los niños puedan tener a sus profesores en el lugar donde reciben la enseñanza. “Estamos muy contentos con la cantidad de estudiantes que volvió a las clases presenciales. Estamos felices por eso y creemos que hay una confianza importante de las familias porque están todos los protocolos y las normativas y su cumplimiento da tranquilidad”, explica Viviana Quiroga. Según ella, los estudiantes sentían la necesidad de volver a las clases presenciales: “Esto superó las expectativas. Nosotros pensamos que íbamos a tener menos estudiantes, pero ya tenemos el cien por ciento de los cursos activados”.

Quiroga sostiene que la educación y el contacto presencial entre el alumno y el profesor es relevante a la hora de aprender: “La educación en lo afectivo y emocional es súper importante y también estar en el contexto colegio. Esto porque, primero, tienen un vínculo con sus compañeros y profesores. La consulta es automática, no como a través de la pantalla que hay una distancia y la conectividad en la zona tampoco favorece mucho”.

¿Y el resto?

Según las consultas realizadas por este medio, los colegios dependientes del Magisterio de La Araucanía (Fátima, Ramón Guíñez y Pablo Sexto, entre otros), en su mayoría, tienen planificado volver a modalidades presenciales en abril. Si bien por ahora están con clases telemáticas, algunos están en etapa de preparación de infraestructura para otorgarle mayor espacio a los estudiantes en el duro invierno sureño. Estos colegios realizaron consultas a sus apoderados para verificar quienes están dispuestos a mandar a los jóvenes a las salas de clases. Por lo mismo, la preparación apunta a entregar la posibilidad de que, al menos, los que deseen hacerlo, tengan la posibilidad de estar en el mismo espacio con otros compañeros y los profesores.

Los colegios municipalizados, en tanto, informaron a principios de marzo que podrían partir de manera híbrida a mediados de abril. El Colegio Liahona lo haría en mayo.