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Opinión

Fortalecer las escuelas: un desafío pendiente              

Publicado

en

*Por Enrique Astudillo Gaete

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Nuestra primera autoridad de Pucón ha levantado la voz con críticas, pero también con sugerencias de solución respecto del eventual traspaso de la educación a los SLEP. Este traspaso, establecido por ley, ha sido impulsado desde una lógica centralista que, de manera insistente, ha intentado instalar la idea de que constituye la solución definitiva a problemas que se arrastran por décadas: deficiencias y carencias estructurales en la educación local. Todo esto, sin contemplar una participación activa de la comunidad, profundizando así el creciente divorcio entre autoridades y ciudadanía.

En este contexto, resulta pertinente citar textualmente una opinión publicada por este medio con fecha 05-01-2026, en la que nuestra primera autoridad señaló que el sistema funcionaba como una “caja pagadora de favores”, situación conocida por muchos. Si bien es cierto que se han implementado procedimientos administrativos para redireccionar y depurar irregularidades —principalmente de carácter financiero— con el objetivo de alcanzar un equilibrio presupuestario en beneficio de la educación municipal, esto no parece ser suficiente.

Lo anterior nos lleva a preguntarnos por qué siguen emergiendo situaciones altamente preocupantes en algunos establecimientos educacionales. Recientemente, se han conocido amenazas en las que estudiantes estarían emulando conductas violentas ocurridas en otros lugares, evidenciando posibles desequilibrios emocionales en alumnos que no han recibido la atención adecuada.

Es aquí donde cobra relevancia considerar los aportes de la neurociencia en la educación, dando paso a la neuroeducación: un campo que utiliza el conocimiento del funcionamiento cerebral para mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje. Esta disciplina no busca reemplazar las teorías pedagógicas, sino complementarlas con una base científica sólida.

Por lo tanto, no basta con implementar mejoras financieras y administrativas. El sentido común, junto con una voluntad real de cambio, debe ir más allá de la simple difusión de logros. La problemática es más profunda y requiere ideas y propuestas de mayor impacto si realmente se quiere avanzar.

En este escenario, llama la atención que, en una reciente visita de un representante de la Seremi de Educación, quien se reunió con funcionarios del DAEM, no hayan participado integrantes de la Comisión de Educación del Concejo ni representantes de la Coordinadora de Centros de Padres y Apoderados. Estos actores debieran trabajar de manera conjunta, no aislada. Sin una articulación efectiva de voluntades y conocimientos, difícilmente se vislumbran tiempos mejores, y las consecuencias seguirán recayendo en los estudiantes y sus familias.

¿Qué está pasando en Pucón? Históricamente, esta comuna ha sido un espacio de tranquilidad, donde muchos decidimos establecer nuestras vidas y proyectar el desarrollo de futuras generaciones. Sin embargo, hoy enfrentamos escenarios de creciente inseguridad. En el ámbito educacional, resulta preocupante que se deba recurrir a resguardo policial en establecimientos.

Algunos concejales han abordado esta situación, aunque de manera tímida. Paralelamente, se ha solicitado una auditoría para transparentar procesos vinculados a la empresa Globalconnect. No obstante, cabe preguntarse si estas acciones están priorizando lo verdaderamente urgente para la comunidad. Si los concejales hubiesen cumplido oportunamente su rol fiscalizador en los procesos de licitación, quizás no se estaría desviando tiempo valioso que hoy podría destinarse a generar soluciones concretas para la educación local.

Debemos entender que la educación es un motor fundamental para la calidad de vida y el desarrollo sostenible. En una comuna como Pucón, donde el turismo es la principal actividad económica, esto resulta aún más evidente. Nos enorgullecemos de ser un destino altamente valorado por visitantes que disfrutan de nuestros paisajes, pero sin una educación integral —basada en valores, respeto, conocimiento y buena convivencia— corremos el riesgo de deteriorar ese capital natural y social que aún conservamos.

No esperemos a que se profundicen los hechos preocupantes que ya comienzan a erosionar nuestra convivencia. Aún estamos a tiempo, especialmente las autoridades, de reaccionar y diseñar políticas efectivas en beneficio de la educación.

Es momento de dejar atrás las rencillas, las odiosidades, el protagonismo excesivo, la falta de respeto y los intereses personales. Se requiere mesura, altura de miras y compromiso real. No olvidemos que la comunidad observa y evalúa permanentemente, y no sería extraño que, en un corto plazo, exija respuestas con mayor fuerza. Aún estamos a tiempo.

*Enrique Astudillo Gaete contador auditor y gestor y elaborador de programas de participación y desarrollo comunitario.

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