Mega proyecto inmobiliario en el borde del lago enfrenta a municipio con empresa constructora

Compañía planea edificar complejo de 14 edificios y 360 departamentos en una zona de alta sensibilidad ambiental por la posibilidad de que sea un humedal. Inspectores de la administración comunal ya cursaron dos infracciones por realización de trabajos sin permiso de edificación y exigen paralización de las obras. Grupos ecologistas en alerta.

Por Rodrigo Vergara / Colab. Fotográfica Víctor Vergara

En total son 360 departamentos, repartidos en 14 edificios de cuatro pisos cada uno. O sea, algo más de 42 mil metros cuadrados construidos en un terreno de cinco hectáreas. Con estos datos el proyecto inmobiliario conocido como “Bahía Pucón” pretende convertirse en uno de los más grandes complejos constructivos en la zona urbana de la ciudad. Pero el comienzo de los trabajos no ha estado exento de problemas. Esto, porque lo que comenzó como pequeñas denuncias en redes sociales por el movimiento de tierras en la zona donde se materializarán las obras, aledaña al Camping Ainoha por el pasaje Ramón Quezada, a pocos metros de la playa grande y el Río Trancura; se tradujo en dos infracciones cursadas por el departamento de inspección de la municipalidad. ¿La razón? Comenzar a construir sin permiso de edificación.

De acuerdo con lo que pudo investigar La Voz… el primer parte fue cursado el pasado jueves tres de mayo. En el documento que llegó al Juzgado de Policía Local (JPL) se lee lo siguiente: “Se observa la siguiente infracción: realizar relleno y hacer camino sin permiso de obras preliminares y ocupar material integral de pozo extraído del mismo predio a 250 mts2 aprox., se solicita la paralización inmediata de los trabajos”.

Espacio Disponible

Pero la empresa continuó en su labor de mover material para, según la misma compañía, poder nivelar el terreno, ubicado a pocos metros del lago, en el que planean edificar y la visita de los inspectores se repitió seis días después. El tenor fue más o menos el mismo. Una infracción por trabajar sin el permiso de edificación, y solicitud de paralizar las obras. Ahora, eso sí, además de los inspectores municipales, se agregaron funcionarios de la Dirección de Aseo y Ornato Medio Ambiente (DAOMA) de la municipalidad.

Lo anterior, debido a que más allá de los permisos necesarios de parte de la Dirección de Obras Municipales (DOM), hay dos elementos que gatillaron la concurrencia de los técnicos de medio ambiente. El primero es que existe la sospecha de que el material que saca la empresa lo hace desde un terreno demasiado cercano al Río Trancura. Lo segundo, es que esa zona de Pucón históricamente ha correspondido a un terreno húmedo con una fauna y flora característica de ese tipo de hábitats. O sea, el área podría corresponder a un humedal.

La inspección de los funcionarios de la DAOMA generó un informe descriptivo en el que se explicitan las obras y agrega que en la zona de extracción existen varios sitios intervenidos en los cuales se han generado piscinas con aguas estancadas a orilla del Río Trancura. Esto último pudo ser verificado por este medio en una visita posterior realizada a los terrenos en cuestión.

 

Posible humedal
El tema de la posibilidad de un humedal no es menor. Por lo mismo, los funcionarios de la DAOMA pesquisaron imágenes satelitales en el tiempo. Según lo supo este medio, hay un fenómeno que muestra que el año 2008 las imágenes revelan la posibilidad de un terreno con estas características. La foto satelital del 2009 muestra lo mismo, pero ya en 2010 las imágenes no muestran que la zona pueda ser considerada como humedal. En todo caso, de acuerdo con la Ley, existe un protocolo administrativo que se usa para declarar las zonas que poseen ciertas características (nivel de agua, fauna, flora, etc.) como humedal. Y esta área de Pucón no tiene esa denominación. Pero hay que poner cuidado, porque lo anterior no quiere decir que la zona no sea un humedal, ya que podría serlo en lo práctico, pero sin estar decretado en lo administrativo.

Con todo, las dudas están. Por lo mismo la DAOMA, liderada por la bióloga Evelyn Silva, ha preparado sendos oficios para ser firmados por el alcalde Carlos Barra y enviarlos a tres diferentes divisiones regionales. Uno a la Dirección General de Aguas (DGA) por el tema de los áridos; Otro a la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH) por la intervención que provocó el posible desvío de aguas y otro a la Superintendencia de Medioambiente por el tema del humedal. Es altamente probable que esa documentación sea remitida esta semana a los organismos responsables.

 

El proyecto
De acuerdo con lo que investigó La Voz… en el Departamento de Obras Municipales existe un anteproyecto aprobado. La documentación fue ingresada el pasado 31 de enero como “Bahía Pucón” y está asignado con el rol 00102-00330. Tal como se escribe más arriba, consta de 14 edificios de cuatro pisos con un total de 360 departamentos. Algunas torres tendrán estacionamiento subterráneo otras, la mayoría, exterior. También consta de una piscina temperada, un club house y portería. De acuerdo con la documentación son 42.281.89 metros cuadrados construidos.

Pero ¿qué significa que exista un anteproyecto aprobado? En pocas palabras, que lo presentado cumple con todo lo estipulado en la actual ordenanza municipal y, de no mediar alguna situación externa, en menos de un año la empresa Ingeniería y Constructora el Mañío de Chillán podría obtener el permiso de construcción definitivo y levantar las infraestructuras. Siendo claros, si la empresa cumple con lo que está en el actual plan regulador, la municipalidad no podría oponerse (al menos por la vía de la Dirección de Obras, ya que existe una posibilidad por el Sistema de Evaluación Ambiental) a la construcción de las torres. En ese contexto, se entiende que las infracciones municipales fueron cursadas porque los funcionarios interpretan que se requiere el permiso de edificación definitivo para iniciar cualquier tipo de obras. La constructora, tiene una opinión diferente. Para ellos no es necesario tener el permiso definitivo para mover el material y nivelar el terreno.

“Tuvimos una citación al juzgado en la que expusimos nuestros argumentos y estamos a la espera de lo que determine el juez de policía local. Según nuestra interpretación, no necesitamos permiso municipal para las obras de nivelación que estamos haciendo”, explica José Larrere, gerente de proyectos de la inmobiliaria, quien conversó con La Voz… el ejecutivo niega, además, que estén sacando material de un terreno cercano al río: “La empresa tiene un terreno vecino. Y estamos haciendo fajas de unos caminos y el material que va saliendo de los caminos lo estamos aprovechando en la nivelación”.

Por cierto, también descarta que la zona que está siendo intervenida actualmente por la maquinaria sea un humedal: “No está declarado como tal. Qué más podría decir”.

La Voz… pudo constatar en terreno que, pese a las infracciones y a la solicitud de paralizar las obras, la empresa seguía con movimiento de tierras y maquinaria trabajando. Con todo será el tribunal el que decida si para realizar las labores que actualmente desarrolla la compañía en el terreno se requiere o no el permiso definitivo de construcción.

Larrere explica, también, que Bahía Pucón será un proyecto a seis o siete años de plazo y se materializará por etapas. Detalla que la constructora no será la empresa inmobiliaria a cargo de la venta de los 360 departamentos, aunque hay una relación familiar entre ambas compañías.
Según lo que consultó este medio, en el proceso previo al permiso definitivo la empresa debería ingresar al Sistema de Evaluación Ambiental (SEA). “Esa es una condición para el permiso de edificación y sí, nos lo pidieron”, reconoce el ejecutivo de la constructora.

Otro elemento para considerar es la solicitud de paralización de permisos de construcción realizado por el concejo municipal en pleno el 26 de febrero pasado. Según lo que se sabe, la Secretaría Regional Ministerial (Seremi) de Vivienda y Urbanismo, organismo que debe autorizar la paralización, devolvió en marzo la solicitud y pidió a la municipalidad darle un mayor sustento técnico a lo pedido. Por lo tanto, no es un tema definido.

 

Ambientalistas
Quienes miran de cerca y con preocupación el tema son las organizaciones ambientalistas de la zona. Para ellos, es muy compleja la intervención inmobiliaria en el área, ya que sostienen que históricamente el área sí era un humedal. Además, que existe una fauna y flora diversa que se verían muy complicados de concretarse la obra. Nicolás Arriagada es puconino de nacimiento y vocero del Movimiento Ambiental Intercultural Cuenca del Trancura. Para él, proyectos de este tipo no aportan en nada al desarrollo integral de la zona.

Destruir el medio ambiente y, poner en riesgo la salud humana a cambio de economías lineales (‘tomar, hacer, desechar’) como la inmobiliaria no nos trae ni traerá beneficios. Sino que, al contrario, más saturación vehicular, saturación a servicios públicos, alcantarillados, urbanización, entre otros. Sólo se benefician empresarios de otros lugares. Creemos que no es el modelo de desarrollo que necesitamos como puconinos. Debemos promover uno de conservación”, argumenta y agrega: “Debemos ser sensatos que estamos viviendo un camino de no retorno y la ciudadanía (sobre todo los puconinos) debemos hacernos parte, incluirnos y actuar, en la solución, basarnos en principios sociales, ambientales y económicos. Conscientes de nuestro entorno y la vida en general”.

El movimiento maneja imágenes y prepara un video denuncia sobre este proyecto en el que se pueden observar árboles cortados, desvíos de agua, entubamiento de canales y otros elementos potencialmente dañinos.