Docente del Hotelería y Turismo demanda por acoso laboral y pide $60 millones de indemnización por daño moral

Romina Salas presenta una serie de hechos que ponen en la mira, nuevamente, al director del establecimiento educacional.

El frontis del Liceo Bicentenario de Hotelería y Turismo. (Fotografía Rodrigo Navarro).

Probablemente era la pieza que faltaba en el rompecabezas de denuncias e investigaciones sumarias que vive el director del Liceo Bicentenario de Hotelería y Turismo de Pucón. Se trata de la millonaria demanda por acoso laboral que una profesora en ejercicio hiciera en contra de la municipalidad por, lo que considera, las conductas inapropiadas del director Jorge Villagrán y otros miembros de la Dirección de Educación Municipal.

Si bien el documento fue ingresado a fines del año pasado, la administración pública local fue notificada recién el 26 de abril pasado y recién ahí se conocieron detalles del caso que tiene a la profesora Romina Salas realizando una serie de denuncias de malos tratos y acosos estampados en la demanda que cifró en $60 millones el monto por concepto de daño moral y perjuicios.

De acuerdo a lo que se lee en la demanda (se puede ver haciendo click aquí), Romina Salas detalla que ingresó a trabajar al Liceo de Hotelería y Turismo el año 2015 como docente del área de hotelería. Todo esto en un cargo con el que se quedó vía concurso público y en el que la contrataron por 41 horas. El texto del documento explica que en 2016 Villagrán asumió la dirección y que al poco tiempo comenzaron sus problemas. Esto, debido a que —según ella— el director le pidió que renunciara voluntariamente a la mitad de sus horas. Salas relata que se negó, debido a que ingresó por concurso público y sus horas estaban pactadas por contrato. Además, eso le significaba renunciar también a la mitad de su sueldo y no estaba dispuesta a ello.

En mi caso luego de esta conversación el director del liceo comenzó a hostigarme y acosarme laboralmente, pues de la noche a la mañana mi trabajo fue objeto de su crítica, comenzó a encontrar defectos de manera artificial, me llamaba la atención por cualquier cosa por lo general sin importancia, incluso en una ocasión me llamo la atención por no asistir fuera de horario a actividades como fiesta de la primavera del año 2016”, explica en la demanda, en la que agrega que a principio de enero de 2017 fue llamada por el Director Municipal de Educación (DAEM), Alejandro Durán, quien le señaló que se abriría un sumario en contra de ella por faltas graves. De acuerdo al relato de Salas, todas las imputaciones eran falsas. La demanda agrega que Durán le sugirió renunciar para evitar que, de ser sancionada en el sumario, quedara inhabilitada por cinco años para trabajar en el sistema público. Todo eso, según ella, la “dejó en shock”.

“El tema quedó ahí, hasta que al inicio del año académico 2017 en marzo me citan a declarar como inculpada en un sumario seguido en mi contra por los mismos falsos hechos que he mencionado, el fiscal era don Eduardo Ramírez Witto, abogado del departamento de educación del municipio, me interroga acerca de distintos antecedentes del sumario, me remití a responder todo con veracidad y señale lo falso de esto y además hice presente la persecución en mi contra”, testifica Salas, quien agrega: “En el mismo marzo de 2017 me enteré que el director comunicó en enero y  febrero, públicamente a los alumnos y a los empresarios relacionados con el liceo que ya estaba despedida, esto durante el tiempo en que yo supervisaba las prácticas, ante lo cual los alumnos me consultaban por whatsapp de la veracidad de esto, incluso el director ofreció a otro profesor mis horas”.

Romina Salas cuenta que la relación con Villagrán se volvió cada vez más compleja: “Mi relación con el director a partir de marzo de 2017 fue aún más tensa, el aire que se respira es muy denso, lo que lleva al límite mi estado mental, siempre crítica y si puede me agrede, tanto que en el mes de agosto de 2017 sufrí una parálisis facial periférica que me tuvo con 2 meses con licencia médica y tratamiento kinesiológico, electroterapia, medicamentos como corticoides, calmantes, para dormir para despertar, tomaba más de 10 pastillas diarias, esto por el colapso que me provoco la situación que día a día debía enfrentar, ya que el director hacia escarnio público de todo lo que yo hacía o no hacía, visitaba la sala de mi curso, la encontraba sucia, que yo no realizaba mis funciones que no era docente, que no sabía desarrollar las habilidades de mis alumnos que no acato ordenes, todo lo que queda refrendado en su declaración en el sumario seguido en mi contra”.

El texto de la demanda Salas enumera una serie de situaciones y acusaciones en su contra ventiladas en el sumario a las que cataloga como “falsas”: “Se me enviaban por la coordinadora mensajes de whatsapp fuera de horario e incluso en fin de semana con órdenes o solicitando informes a altas horas de la noche muy temprano, a hora de almuerzo, buscando no darme tregua para que yo hastiada me fuera”.

Llegado el 2018, la docente cuenta que habló con el alcalde Carlos Barra para que éste apura el proceso de sumario y pudiera zanjarse la situación. “El fiscal no estaba por lo general o simplemente no me daban respuesta, durante este tiempo el director no cesó en su actitud hostil, a todo el mundo le decía que yo era el claro ejemplo de lo que no había que hacer para no meterse en líos con él, y hacia comentarios sarcásticos respecto a mi persona en el consejo de profesores”, explica la demandada.

Finalmente, en agosto de 2018, el sumario determina que Romina Salas no tiene responsabilidad en los hechos que le imputaban. Posterior a eso, reconoce que el director Villagrán “ha sido un poco más amable” en el trato, pero que vive secuelas por lo vivido en todo este tiempo: “Actualmente sigo en tratamiento pero con terapias alternativas pues ya no soportaba la medicación, aún tengo secuelas mi cara aun denota una leve parálisis, tengo inclinado el rostro hacia el lado izquierdo, no es simétrico, el izquierdo dejo de funcionar el lagrimal pero ahora solo tengo un tic en el ojo, padezco bruxismo, todo como secuela del cuadro ansioso y de estrés vivido”.

La demanda concluye que por todo lo vivido padece una enfermedad de carácter mental. “El daño moral ocasionado por los constantes atropellos de que he sido objeto, la conducta arbitraria e ilegal por parte del Director del establecimiento don Jorge Villagrán Sáez, de la Coordinadora de UTP doña Karin Troncoso Leal y del DAEM don Alejandro Durán, la enfermedad física y psíquica que se gatilló con estos atropellos sufridos, y que me ha provocado enfermedad de carácter mental que ha trastornado todo mi entorno familiar; social, profesional y económico; solicito sea indemnizado”, dice el texto. Y por lo mismo cifra en $60 millones la indemnización.

Al cierre de esta edición, personal del departamento Jurídico de la municipalidad se encontraba respondiendo el requerimiento.