Quiebra del Suiza: local de O’Higgins no está incluído en los bienes de la sociedad

El edificio donde funcionaba la tradicional pastelería pertenece al representante legal de la empresa y podría arrendarlo o abrirlo con otra razón social. Eso, según abogado de la compañía, no está en los planes. Representante de los trabajadores cifra en $160 millones deuda a ex colaboradores.

Este es el frontis del edificio de O’Higgins, el que no está entre los bienes de la fallida empresa. (Fotografía Rodrigo Navarro).

Poco a poco se comienzan a conocer detalles de la quiebra de la Pastelería Suiza. Y uno de ellos es que el emblemático edificio de calle O’Higgins Nº116 no es propiedad de la sociedad Comercial Suiza, empresa que —en los hechos— entró en insolvencia, sino que que del representante legal y fundador de la compañía, Rafael Pascual Uzuriaga.

Así quedó refrendado en las actas y documentos adjuntados a la causa, la que agrega que Pascual le arrendaba a la sociedad. En los hechos, el inmueble no puede ser considerado, en primera instancia, como patrimonio de la empresa insolvente y no puede ser vendido o rematado para pagar las deudas, principalmente, con la treintena de trabajadores que fueron despedidos y a quienes se les debe sueldos y dineros previsionales. Según el abogado Raimundo Caballero, quien lidera la defensa de Comercial Suiza, en principio, no habría impedimento para que el propietario del inmueble pueda arrendarlo o incluso abrirlo con una nueva razón social.

“No hay inconvenientes porque eso no entraría en la liquidación porque es de propiedad de él (Rafael Pascual) como persona natural”, explica Caballero a La Voz…, pero descarta que arrendar o reabrir esté en los planes cercanos del propietario: “Eso por un buen tiempo estará parado. Por lo que yo sé no hay ninguna intención de arrendarlo”.

Entre los bienes que sí se consignan en el acta de incautación en la diligencia que lideró la liquidadora (figura legal actual del ex síndico de quiebras) Valeria Cañas, es un local comercial ubicado en Temuco, específicamente en el Edificio Mirage de calle Torremolinos en la capital regional. También se cuentan dos vehículos (un furgón Toyota de 1994 y una camioneta Mitsubishi L200 de 2017); materiales propios de restaurante, algo de mercadería y las patentes municipales. de hecho, la liquidadora Valeria Cañas ofició mediante el tribunal local a la municipalidad para que este último organismo renovara la patente de alcoholes. Según se explica en la causa, la patente es un bien material al que Cañas puede echar mano para comercializar y obtener los recursos para pagar a los acreedores.

Espacio Disponible

De acuerdo al abogado Cristian Soto, representante de los 25 trabajadores que aparecen como acreedores de Comercial Suiza, en total se estima en $160 millones la deuda que la empresa mantiene con sus ex colaboradores. “Solo a uno de ellos, le adeudan $45 millones”, argumenta el profesional. Las suman se encuentran en el contexto de sueldos, pagos previsionales y compensación por años de servicio. El punto ahora es esperar que los bienes que liquide Valeria Cañas alcancen para cubrir esta y otras deudas de la fallida empresa.