Día del trabajo en medio de la pandemia

Este Día Internacional del Trabajo encuentra a Chile y al resto del mundo sumidos en una crisis de alcance planetario por el coronavirus Covid-19. Y la crisis, por cierto, es mucho más que un problema sanitario y se ha ido transformando en una económica, la que necesariamente va a converger en una social. Y ya se aprecia que esto terminará con empresas quebradas, trabajos perdidos y, lo que es peor, millones de familia en las brutales garras de la pobreza. Y podría ser más mortífero, incluso, que el fatídico bicho.

Por lo mismo, se entienden los esfuerzos de los gobernantes del mundo —incluidos los nuestros— para tratar de equilibrar el cuidado de la salud y la reactivación económica. Porque, digámoslo claro, no existe esa dicotomía entre la salud y el dinero. Los que quieren poner esa disyuntiva majadera, entendemos, que solo desean sacar una tajada política pequeña y mediocre. La economía también es parte de la salud y es necesario agotar al máximo los recursos, la inteligencia y las voluntades para poder mantener el necesario equilibrio entre ambas variables en los tiempos de la pandemia.

Y en Pucón, lamentablemente, no estamos ajenos. Es un hecho que el turismo es una de las áreas más golpeadas por la crisis. Al restringirse los viajes, también se frena —con justa razón— la posibilidad de alimentar el negocio del turismo. Y es ahí donde nuestra economía dependiente, en una mayoría que asusta, de la visita se verá azotada. 

Y es por lo mismo que extraña la ausencia de programas de desarrollo post crisis de parte de nuestras autoridades locales. Entendemos que quizás no estén publicitadas, pero es necesario tenerlos e informar que se tienen para así poder incluir a la mayoría de las pymes y emprendedores que tienen de la acción comercial relacionada a los visitantes sus principales ingresos. Eso, además de la preparación para convivir con el virus y poder reactivar los emprendimientos. Creemos que es nuestro rol como medio de prensa visibilizar esta necesidad, sobre todo cuando tenemos un equipo político agrupado en el concejo municipal tan débil, que no presiona, no inquiere y no hace uso de su capital político para lograr los cambios que la gente pide y necesita. Porque son ellos los llamados a presionar a la autoridad local para que muestre sus cartas o enmendar el rumbo si fuese necesario. Y a ojos de todos, no lo hacen. Sobre todo de quienes se supone (léase con más fuerza el “se supone”) están a la oposición. Hasta ahora hay solo algunas pequeñas luces que se apagan rápidamente. Es necesario actuar, Pucón no puede seguir esperando.