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Gerente del Hospital San Francisco y creación de pabellón UTI: “Los problemas de salud de Pucón deben arreglarse en Pucón”

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  • Rodrigo Moraga hace un recorrido por la ruta de lo que ha sido la administración del centro asistencial desde que lo tomaron los actuales controladores en 2019 y entrega detalles del nuevo proyecto que tendrá una inversión cercana al millón de dólares.

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Se ve como un hombre sencillo. De esos oficinistas de antes. Chaqueta, corbata, chaleco para el frío, zapatos bien lustrados y un hablar tranquilo. Pero tras esos anteojos, el bigote y el pelo que se niega a lucir completamente blanco hay una persona con una vasta experiencia al más alto nivel en el país.

Rodrigo Moraga (77) es el gerente general del Hospital San Francisco de Pucón y, si bien accede a una entrevista con este medio para anunciar la inversión en un nuevo pabellón para una Unidad de Tratamiento Intensivo (UTI), también hace un repaso por la experiencia del centro asistencial, controlado por el grupo de inversiones Río Manso, en convenio con la Universidad Mayor de Temuco desde 2019.

Cuenta que, si bien en un principio se planteó la posibilidad de que el hospital —fundado en 1948 por la congregación católica Franciscanas del Sagrado Corazón de Jesús— no fuera rentable, quizás el haber conocido al exsenador y hombre de Estado Gabriel Valdés Subercaseaux, hermano de Francisco Valdés Subercaseaux, más conocido como el “Padre Pancho”, ideólogo del hospital, inclinó la balanza para que el grupo en el que trabaja decidiera hacerse cargo del recinto. Y la apuesta, hasta ahora, ha funcionado.

“Vine para acá y estuvimos como un año haciendo una evaluación del hospital y la conclusión final era que no era viable. Eso fue en 2018. Y no daban los números. De verdad no daban. Sin embargo, no fuimos amigos, pero sí fui muy cercano con el hermano del Padre Pancho, Gabriel Valdés. Él fue canciller, senador. Y yo lo conocí a él. Fui muy cercano. Entonces a mí me pareció que esta obra del hermano de Gabriel no podía quedar botada. Esa es la génesis. ¿Cómo vamos a dejar esta obra?”, dice.

Y, claro, más adelante, cuando relata su relación con el fallecido excanciller y figura histórica de la Democracia Cristiana (DC), queda claro por qué también conoce tan bien el funcionamiento del aparato estatal. Moraga integró el llamado “Segundo Piso” durante el gobierno del Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Es decir, conoce de primera fuente cómo opera el sistema público, lo que le permite desenvolverse con soltura en el mundo de la burocracia estatal. Y eso, sin duda, es un activo en el rol que desempeña en el hospital puconino.

Lo anterior, sumado a una buena gestión, ha permitido que el Hospital San Francisco crezca. Pasó de tener 190 trabajadores cuando asumieron su administración a más de 300 en la actualidad. También aumentaron las especialidades médicas y los servicios. Solo en Urgencias atienden anualmente a cerca de 43 mil pacientes. Es decir, prácticamente todos los habitantes de Pucón han pasado alguna vez por sus salas.

En total, señala, han invertido cerca de US$3 millones, recursos que permitieron renovar toda la infraestructura crítica, como el sistema de calefacción y el sistema electrógeno. Y ahora van por lo que quizás sea su apuesta más ambiciosa: un pabellón UTI con seis camas, personal especializado y la posibilidad de reconvertirlas, en el futuro, en camas de cuidados intensivos. Otro millón de dólares de inversión en beneficio de los puconinos. “Los problemas de salud de Pucón deben arreglarse en Pucón”, dice como una máxima.

Luego destaca el trabajo realizado durante más de siete décadas por las religiosas y pone el acento en el rol social del recinto. “La obra de ellas acá y lo que nosotros estamos haciendo es una continuidad, con mucho esfuerzo, de lo que ellas hicieron. Esto sobre el eje de mantener la preocupación por los pacientes, especialmente la gente más modesta de la zona. O sea, esta gestión tiene un tronco social innegable”.

Tratamiento Intensivo

Pasados algunos minutos de conversación, Moraga invita a conocer el lugar donde se levantará el nuevo pabellón UTI. La edificación, visible desde calle Ansorena, unirá directamente el Servicio de Urgencias con el actual sector de hospitalización de mujeres.

Recién se están construyendo los cimientos de la obra. Y deben ser sólidos, porque la idea es levantar un segundo piso y sumar otras seis camas. Pero eso quedará para una etapa posterior. La obra, que podría estar operativa durante el primer semestre de 2027, probablemente sea la inversión más importante en salud realizada en Pucón en los últimos años, después de la construcción del Cesfam del pasaje Kachele.

“Cuando necesitamos trasladar a un paciente grave a Temuco tenemos que esperar que la ambulancia del Samu llegue. Pero pueden pasar tres o cuatro horas. Y mientras transcurre esa espera el paciente se agrava y se puede morir. En consecuencia, ¿qué es lo que no tiene Pucón? Una Unidad de Paciente Crítico, una UTI. Y como se requiere una UTI hay que derivar y quedar expuestos a la espera. La noticia es que Pucón va a tener una UTI”, afirma.

En ese mismo contexto agrega: “Esto no es un anuncio político del tipo ‘vamos a hacer…’. No. Esto ya se está haciendo. Esto ya partió y esperamos estar operativos el primer semestre del próximo año. Ojalá en marzo. Vamos a tener seis camas UTI y creo que la vamos a convertir en UCI”.

Sobre el personal, Moraga explica que actualmente se encuentran en pleno proceso de reclutar profesionales especializados para la futura unidad. Es decir, no solo se trata de infraestructura, sino también de contar con capital humano altamente capacitado.

Ante la pregunta de qué los impulsa a realizar una inversión de esta magnitud, responde sin dudar: “La responsabilidad de que no es posible seguir expuestos a esperas infinitas para que el servicio público mande una ambulancia y saque a los pacientes graves, mientras la gente se nos muere acá. Es una desgracia que fallezca una persona porque no hay una ambulancia, por una espera de cuatro horas o porque no tienes los medios para resolver el problema. ¿Qué mayor fundamento que ese?”.

Luego del recorrido por la futura edificación, Moraga, junto al director del centro asistencial, Ricardo Alvear, y LVP, se dirige a una sala especial. Es el lugar donde falleció el Padre Pancho. Un espacio distinto dentro del hospital. Allí no hay camillas ni médicos atendiendo pacientes. Hay un pequeño oratorio. Una imagen de Jesús crucificado en la pared. Una Biblia, junto a otro libro, sobre una sencilla mesa. Ahí Rodrigo Moraga no dice muchas palabras. Simplemente hace la señal de la cruz y permanece en silencio observando el lugar mientras le hacen unas fotos. La entrevista terminó.

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