Luis Avilés, presidente del consejo territorial mapuche y el efecto Ubilla: “Se nos puede ir de las manos”

El presidente del consejo territorial mapuche se refiere a los coletazos de la polémica generada por la compra de terrenos de parte del subsecretario del Interior y hace un llamado a las autoridades para dialogar y llegar a acuerdos. También asume los errores cometidos por los propios indígenas.

Cuando Luis Avilés Colipe (56) habla marca, quizás inconscientemente, la fuerza en cada palabra clave. Pone los énfasis como un profesional de la retórica. Eso, sin tener estudios para ello. Simplemente con la experiencia de ser por diez años presidente del Consejo Territorial Mapuche de Pucón, organización que integran 20 comunidades originarias de la zona. No es menor para él tener que lidiar con el cargo. Pero pareciera que nació para esto. Y más aún ahora, luego de que las revelaciones de la compra de tierra en una comunidad indígena de Pucón de parte del subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, abrió una polémica que remeció al ambiente jurídico-inmobiliario en el territorio, tiene a algunas comunidades inquietas e hizo girar la vista de las autoridades, luego de anuncios de movilizaciones y tomas conocidas a través de redes sociales y una serie de reportajes del medio capitalino on line Interferencia.

 

— ¿Cómo los tomó el tema del subsecretario Rodrigo Ubilla?

“Nos preocupa mucho. Como presidente de la mesa y siendo integrante del pueblo mapuche, he vivido toda mi vida acá en Pucón, criado en el sector de Carileufu, nos preocupa ese tema por varias razones. Nos preocupa que haya pasado esto así y nos duele mucho por el pueblo mapuche, pero no es la única persona. Sirvió mucho porque se está destapando la olla de todas las irregularidades que se han cometido durante mucho tiempo por algunas autoridades, llámense abogados o Conservadores que han estado a cargo en Pucón y han aceptado esos negocios”.

 

— Pero para aceptar esos negocios, como usted dice, tienen que existir mapuches interesados en vender la tierra…

“También tenemos que ser muy honestos y reconocer que nuestra gente ha cometido errores porque han vendido sus tierras y si se ha vendido bien, a mi opinión, hay que respetar los negocios que se han hecho. Pero hay negocios que se han hecho irregulares donde hay personas que han sido estafadas que se les ha pagado nada por la tierra. Ellos tendrían, a mi opinión, derechos a reclamar por sus tierras”.

 

— O sea, ¿ustedes dividen en gente que ha sido supuestamente engañada y otros que vendieron a conciencia?

“Hay gente que últimamente ha vendido bien. A precio comercial y les han pagado un muy buen dinero, pero antiguamente nuestros antepasados vendieron los terrenos a un precio que se llamaba ‘precio de Estado’ a un valor bajísimo. Y de eso, muchos se aprovecharon. Te diré que 15 ó 20 años atrás pagaban la hectárea a 2 ó 3 millones de pesos, pero hoy sí hay gente que vende media hectárea a $30 millones y la hectárea a $60 millones. Entonces, hay una gran diferencia”.

 

— Hablamos de un pasado reciente…

“Claro. No es mucho. Es más, duele más aún encontrarse en nuestro territorio terrenos que se vendieron en esos años en que estaba la prohibición. Porque esto fue entregado en los ‘80 durante el Gobierno Militar, le entregaron título de merced a quienes tenían sus propiedades y eso venía con una prohibición de 30 años. No se podían vender esas tierra. Y ahí aparecieron los famosos arriendos a 90 años o como también nos pasó que fueron engañados algunos comprándoles derechos y acciones y no hay ninguna ley que diga que se pueden comprar derechos y acciones. Hicieron muchas triquiñuelas. Lo comparo con el ejemplo de que si me cruzo una luz roja, quizás lo pueda hacer, pero estoy cometiendo un delito cruzando una luz roja. Esas tierras, sí o sí no se podían vender. Hacían casar un mapuche con una chilena o viceversa para poder hacer esas ventas, pero no hay ninguna ley que diga eso. Acá hay un engaño hasta al registro civil”.

 

— Hay un vacío legal…

“Yo no soy abogado para decir si es un vacío legal o no, pero por qué se cometieron esas cosas. Hay alguien que debía saber de esto y decir ‘paremos esto aquí’. Nadie dijo ‘paremos esta cosa’ y todo giró por el dinero y los negocios”.

 

Antiguamente nuestros antepasados vendieron los terrenos a un precio que se llamaba ‘precio de Estado’ a un valor bajísimo. Y de eso, muchos se aprovecharon…”

 

— Y este tema de Ubilla les remueve el sistema y hay comunidades que están en proceso de revisión de todos estos negocios.

“Exacto. No se puede negar esto y es una gran preocupación de nosotros. Yo lo digo de una manera muy personal. Acá nadie puede negar o decir que en Pucón no vivimos del turismo. Y estas cosas si no las solucionamos en buena forma, con diálogo y conversando con las autoridades y quienes gobiernan este país, reconociendo que hay errores que se cometieron y tratar de solucionar las cosas en forma pacífica y ordenada; va a perjudicar mucho a Pucón y al turismo”.

 

— ¿Se refiere a movimientos más radicales?

“Estamos concientes de eso. Lo vuelvo a decir de manera personal, esto es una preocupación porque por un lado puede ser bueno, pero por otro nos puede traer muchos perjuicios. Porque si comparas cuando se usaron las redes sociales y fue algo que sirvió mucho, cuando sufrimos con la carretera de Caburgua, hasta que apareció alguien y le puso el nombre histórico de ‘caminos como el hoyo’, pero sí nos trajo un coletazo en el verano, aunque no crea la gente. En el mes de enero vino muy poca gente a esa zona, porque habían muchos que creían que el camino estaba, tal como se publicó en redes sociales, ‘como el hoyo’; pero cuando llegaron acá, se encontraron con la sorpresa que el camino estaba impecable y bueno para llegar al Lago Caburgua”.

 

— ¿Comparas ambas situaciones?

“En redes sociales cada uno le va poniendo un poco más y el turista puede decir ‘no vayamos a Pucón’ porque ni Dios quiera que seamos decretados alguna vez como ‘zona roja’ como lamentamos lo que pasa en otros sectores. Nosotros no estamos de acuerdo con las cosas que pasan en otros lados”.

 

— En Quelhue es donde pareciera estar más complejo el tema…

“Allá es más fuerte porque están más unidos. Hay dos comunidades en Quelhue y están bastante unidos. Seguramente tienen sus títulos de merced también y deben tener toda la razón, creo yo, de lo que ellos reclaman. Para eso se debe trabajar y debe haber un acercamiento entre el pueblo mapuche y las autoridades que gobiernan el país”.

 

— Pareciera que a usted le complica la forma más que el fondo…

“Me complica la forma en que se están llevando las cosas porque debe haber diálogo, en donde podamos entendernos. Una conversación de buena fe, pero que esa conversación sea verídica en el tiempo. Eso es lo que estamos necesitando para que no siga sucediendo lo que está pasando”.

 

— ¿Le preocupa una escalada más radical dentro de las comunidades?

“Me preocupa, porque acá siempre nos hemos caracterizado el pueblo mapuche por ser gente muy respetuosa y gente que sabe escuchar y cariñosa. Eso no lo vamos a negar jamás en la vida y quizás por eso hemos cometido muchos errores por ser buenas personas. Sí me preocupa mucho eso a mi”.

 

— ¿Hay conversaciones entre las posiciones más moderadas como la suya y las más radicales?

“Sí. Nosotros estamos conversando y no tenemos ninguna discrepancia con ellos, porque tenemos que saber entenderlos a ellos. Aquí somos uno en el tema de las irregularidades, porque si se han cometido que se sancionen. La preocupación más grande de nosotros es que se haga en forma pacífica y que se haga bien. Y si no se puede lograr de manera pacífica, ya nada tenemos que hacer y vamos a lamentar lo que venga a futuro. Eso nos preocupa, lo que venga a futuro”.

 

— Se dice informalmente que hay relaciones entre líderes locales y gente que viene de la zona roja del denominado conflicto mapuches, ¿es verdad eso?

“Yo no he tenido reuniones con nadie de comunidades externas. Cada uno es responsable si algún dirigente o comunidad quiere contactarse con ellos. Traer a esas personas es responsabilidad de ellos. Nosotros no hemos tenido nada y tampoco nos gusta que nos metan otras instituciones, porque en este caso muchos quieren sacar provecho de la situación que hoy estamos viviendo nosotros como pueblo mapuche. ¿En qué sentido quieren sacar provecho? Políticamente, y algunos también comercialmente. Eso porque se pueden presentar abogados que nos pueden decir ‘yo los voy a sacar este caso adelante’, pero al final no va a ser así. Vamos a seguir siendo perjudicados igual”.

 

— ¿Qué le piden ustedes a las autoridades del nivel central?

“La idea es que se acerquen y conversen con nosotros. Con las cabezas principales que somos dirigentes. Quienes estamos trabajando y hemos trabajado toda la vida con las autoridades que han gobernado este país y tener una conversación abierta en una mesa; juntarnos y mirarnos a la cara y decirnos ‘oye qué está pasando’; saber cuál es nuestra posición, qué es lo que nosotros queremos pedir y cuáles son nuestras necesidades. No se trata de pedir plata, sino que ver qué es lo que se ha hecho mal para arreglarlo y no seguir cometiendo los mismos errores en adelante”.

 

— ¿Estamos a tiempo para poder solucionar esto?

“Estamos a tiempo. Desde aquí yo le hago un llamado y de verdad lo hago de corazón a las autoridades de Gobierno, que se acerquen a conversar con nosotros, que le busquemos solución y que cada uno reconozcamos los errores, si nosotros también hemos cometido errores y llegar a un ordenamiento”.

 

— ¿De lo contrario?

“De lo contrario esto va a ir el fuego creciendo de a poquito a poquito y se puede poner, con el tiempo, más grave. Se nos puede ir de las manos”.