Muerte en El Cañi y el deber de informar

La Voz de Pucón es un medio nacido con un fuerte propósito de informar. Lo hemos dicho  reiteradamente, nuestro compromiso está con la información, con los hechos y con lo que entendemos como la verdad. Creemos en el derecho que tienen todos los ciudadanos de estar informados y esto significa de contar no sólo con el acceso oportuno a la información de su comuna, región o país, sino que también con tenerla de calidad, con sentido y, por supuesto, con veracidad. Todo lo antes dicho es perfectamente compatible con otros principios, como el resguardo de la vida privada, la integridad, la honra, etc. Todos esto siempre equilibrado por la dogmática pregunta: ¿es de interés noticioso aquello que vamos a publicar? Esto es lo mismo que preguntarnos si merece la opinión pública saber lo que reporteamos. Nuestros criterios editoriales se rigen por estas definiciones y es bueno que ustedes, nuestra audiencia, los conozcan para que puedan entendernos. 

A principio de semana reporteamos en terreno y cubrimos el terrible accidente que le costó la vida a una joven puconina en El Cañi. Y fuimos severamente criticados por algunos por entregar detalles del accidente y publicar el nombre de la víctima, sin resguardar que su familia fuera informada primero. Siguiendo los criterios descritos al principio nos parece necesario marcar  nuestra posición frente a estos casos. Primero, tenemos la sensibilidad y el criterio de brindar a todas las familias que enfrentan tragedias de este tipo el tiempo suficiente para que no seamos nosotros quienes informen a las familias cercanas. En este caso, resguardamos ese tiempo (sobre todo considerando que su familia directa estaba en el lugar de la tragedia junto con nuestro equipo), sin embargo creemos que no solo su familia tiene el derecho de saber la muerte de un cercano (algo que resulta una obviedad por cierto). También lo tienen sus compañeros, sus vecinos y toda la comunidad, aún más considerando las circunstancias que llevaron a este fatal accidente. 

No creemos que esconder las circunstancias de su muerte resulten beneficioso para la opinión pública (que fue otra de las solicitudes y críticas que recibimos), sobre todo si los errores de ella pueden permitir evitar que otros los cometan. Lamentamos profundamente la muerte de aquellos que informamos, porque sabemos que atrás hay familias, dolor y sufrimiento. Pero si su partida nos deja lecciones que podrían evitar otras muertes o accidentes, sería una insensatez no exponerlas. Debemos madurar como sociedad y aprender de los errores de otros, sacar lecciones de ellos, aunque su forma de enseñárnosla haya sido en medio de un lamentable accidente. Con el dolor no se juega, de eso no hay duda, pero creemos que informar  y responder al derecho de todos de ser informados no es un juego, sino un compromiso y responsabilidad que vamos a honrar con profesionalismo en cada publicación.