“Caso Martabid” y transparencia pública

 

Creemos en la transparencia como un principio medular de las relaciones entre la autoridad y la gente y esto debemos asumirlo como un asunto ineludible, cultural e inherente a toda acción pública. 

De la misma  forma como los ciudadanos manifiestan su posición por medio de los proceso electorales, las autoridades deben asumir un compromiso con la transparencia de todos los procesos. Las cosas deben hacerse de cara a la ciudadanía. Siempre. Así lo hemos asumido como compromiso base respecto al proceder de las autoridades municipales en determinados procesos. Hemos criticado con vehemencia los concejos municipales secretos porque justamente dañaban este principio, pero también, nobleza obliga, hemos reconocido cuando creemos que las cosas se han hecho mejor.  

Desde que publicamos el controversial “Caso Martabid” y el, a lo menos, confuso proceder del abogado municipal al llegar a un acuerdo que favorecía más al empresario que a la propia casa edilicia, las dudas comenzaron a instalarse respecto a qué rol jugaría  la institucionalidad pública local. Con su salida queda de manifiesto, al menos, un compromiso con la transparencia del proceso investigativo y del compromiso de la autoridad de no obstaculizar en nada esa labor. Sin embargo, resulta preocupante la falta de claridad comunicacional al menos, respecto a las razones que sustentaron su desvinculación. 

En La Voz… creemos en el principio de inocencia, por lo que la falta de claridad respecto a las razones de la salida tejen un manto de duda que opaca y perjudica la honra del profesional involucrado. Y ese principio, que hemos respetado en toda nuestra trayectoria, queda algo dañado por la opacidad de los procedimientos o de la información entregada por la institución pública. Es evidente que falta algún mínimo de proyección del efecto de ciertas acciones y de las señales políticas y públicas que generan.  Entendemos que queda harto por corregir todavía, pero al menos se ven avances y lo destacamos.