Edmundo Figueroa, ex jefe jurídico municipal: “(El alcalde) me pidió que yo hiciera el acto de renuncia”

El reconocido abogado local y hasta hace poco hombre clave en la administración del alcalde Carlos Barra entrega su primera entrevista luego de su salida de la municipalidad. Dice que nunca pidió ni pedirá explicaciones porque, simplemente, no corresponde. Eso, aunque reconoce que la remoción del administrador municipal, Rodrigo Ortiz, algo pudo influenciar en la decisión.

PRIVATIZADO.- El reconocido y prestigioso abogado local enfocará sus esfuerzos ahora a su oficina municipal y a atender los casos que le lleguen desde el mundo privado.

El abogado Edmundo Figueroa (57), divorciado y tres hijos, es un amante de los perros. De hecho tiene nueve, siete de ellos de raza quiltro chilena. Son su pasión y pese a lo abultada de la cuenta de alimentos dice que los ama. Ahora, por cierto, tendrá más tiempo, luego de su salida de la dirección Jurídica de la municipalidad. En esta, su primera entrevista, luego de dejar el cargo que ocupó por un poco más de dos años; analiza lo que fue su gestión y entrega detalles inéditos de cómo se materializó su renuncia a la administración pública local. 

— A casi un mes de tu salida, ¿cómo has llevado este proceso?

“Si mal no recuerdo yo trabajé hasta el siete de enero de 2022. Porque de ahí tomé vacaciones y tenía algunos días administrativos. Soy malo para las vacaciones, por lo que tenía vacaciones acumuladas. Entonces llevo más de un mes fuera. Formalmente renuncié el 24 de enero a raíz de que Christian Águila (abogado de educación) también renunció. Entonces me pareció un poco coherente…”.

— … Pero eso fue en el grupo de whatsapp de los funcionarios.

“Estaba absolutamente conversado con don Carlos (Barra), pero como él (Águila) se despidió en el grupo de funcionarios yo aproveché esa instancia y también lo hice. Fue una coincidencia, pero la busqué para hacerlo juntos”.

— ¿Pero por qué era necesario hacerlo juntos?

“Me pareció oportuno, ya que estaba renunciando un abogado que también fue parte importante de la municipalidad que tomara el mismo camino que yo. Me pareció adecuado, pero fue una cuestión de consideración personal y no tiene ninguna razón específica”.

— Pero esto era un tema que se manejaba en la interna municipal, me refiero al rumor de que ya no estabas y pasaron varios días. ¿Fue razonable mantenerlo tanto tiempo en el ámbito del rumor?

“Lo que pasa es que los cargos de exclusiva confianza, ya sea a nivel municipal o ministerial, se entiende que la primacía de la decisión la tiene siempre la jefatura. Entonces, si la jefatura quiere señalar razones está en toda su libertad, pero desde el punto de vista de los funcionarios de confianza, nos atenemos a la petición de presentar renuncia y se acaba el cuento. En el fondo, un funcionario de confianza siempre tiene la renuncia puesta en el escritorio del jefe”.

— ¿Y cómo se gesta tu salida? Porque desde la municipalidad señalaron que tú renunciaste, pero por otro lado se habló de que te habían pedido la renuncia. ¿Cuál es la verdad de todo esto?

“Voy a remontarme un poco antes. Nunca he sido de la corriente política del gobierno municipal. El gobierno municipal es RN, yo soy de un sector del ‘apruebo’, de izquierda… de otro sector político. Y cuando fui llamado al cargo por una emergencia lo tomé como un deber patriótico, porque es una pega técnica. El departamento Jurídico de cualquier municipalidad no hace labor política, sino que defiende temas técnicos: concesión de patentes, permisos de obras, temas de terrenos y cuestiones técnicas…”.

— Pero por mucho tecnicismo, el jefe Jurídico igual es una persona de influencia en la organización. Siendo de otra corriente política; o ser de izquierda ¿no te juega en contra en la relación y la confianza?

“Yo diría que no, porque en decisiones específicas siempre puedes tener varias opciones y no necesariamente son de opción política (…) mi deber es poner las opciones posibles y ellos (alcalde y concejo) toman las decisiones políticas. Entonces no es una pega política, es una pega técnica”.

— ¿Pero no hay desconfianza, sobre todo en tiempos polarizados, en torno a las decisiones y cosas que pueden afectar o no políticamente al alcalde?

“No participo en cuestiones de orientación política. Si me preguntas qué trabajo me llegaban, era ver si corresponde o no dar una patente o si corresponde o no dar un permiso de obras”.

— Volviendo al tema de tu salida, ¿cómo se gesta?

“Don Carlos, el día siete de enero me pide dejarlo en libertad de acción. Yo le digo que no tengo ningún problema y le digo que le agradezco el tiempo en el que él depositó la confianza en mí y no corresponde, insisto, que un funcionario de confianza pida explicaciones, ni pida fundamentaciones. Lo hicimos de esa manera, de común acuerdo lo hicimos de esa manera”.

— ¿Pero cómo te pide dejarlo en libertad de acción porque él (el alcalde), técnicamente, siempre ha estado en libertad de acción?

“Don Carlos siempre ha sido un caballero en mi concepto. Entonces, él teniendo todas las facultades no me desvinculó porque la facultad la tiene, sino que me pidió que yo hiciera el acto de renuncia”.

— Entonces, ¿él te pide la renuncia?

“Claro”.

— ¿Y cuáles son las razones de fondo?

“Insisto. No corresponde que un funcionario de exclusiva confianza indague razones, solo doy los agradecimientos y me retiro”.

— ¿Pero no hubo una conversación con él?

“Para nada y jamás se lo preguntaría tampoco. No corresponde. Con toda sinceridad, no corresponde. Es una parte del sistema. Así funciona”.

— ¿Tiene algo que ver la salida de Rodrigo Ortiz como administrador?

“Puede ser. Ahora, con Rodrigo yo hice un diseño de defensa que me llama la atención que don Carlos lo acogió, ¿por qué? Porque yo dije en un informe que hice al día siguiente de la remoción, por escrito muy temprano en la mañana, que la votación (del concejo) fue nula porque la posibilidad de colocar materias en tablas es solo del alcalde. Hay una norma expresa. Los concejales pueden colocar materias, pero tienen que mandarlas al alcalde y el alcalde debe incluirlas en la tabla. Incluso, en el reglamento, dice 48 horas antes. Basado en esa norma, no puedes como concejal poner en tabla algo que no se había avisado previamente y que el alcalde no fijó en la tabla. El diseño era decirle al concejo que no se le daría curso a la remoción mientras no se haga una votación formal y con la materia en tabla. Es una defensa meramente procesal porque el concejo se iba a reunir de nuevo e iba a votar de la misma manera. Esa tesis la acogió don Carlos el jueves, al día después de la remoción, pero por algún motivo que desconozco, el martes siguiente Don Carlos lo removió (a Ortiz)”.

— ¿Quién aconsejó eso?

“No sé los detalles internos sobre quién aconseja remover a Rodrigo (Ortiz). Dentro de la libertad del alcalde y como la remoción no es sanción, sino que una decisión política, el alcalde pudo haber pensado, y estoy interpretando, voy a hacerle caso al concejo y lo pondré en otro puesto”.

— Pero eso que no haya acogido tu diseño, ¿eso te llamó la atención o te puso una señal de alerta?

“Pero llamó la atención, pero no alerta; porque en estas cosas hay decisiones que la que tomas la ‘puerta A’ o la ‘puerta B’. Y me pareció interesante sobre todo plantearle la consulta frente a un concejo que le dice ‘remueva’ y al abogado del departamento Jurídico que le dice ‘no remueva hasta que hagan nueva votación’. Me pareció muy inteligente lo que alguien hizo el viernes de mandar la consulta de estas dos posiciones a Contraloría, pero eso se contradice con lo que pasó el martes siguiente, ya que frente a esta duda y consulta a Contraloría, igual se removió a Rodrigo”.

— ¿Tú estuviste en alguna reunión donde se haya tomado esa decisión?

“No. Yo trabajo sobre materias que me piden expresamente pronunciamiento. Yo no participo en las reuniones de decisiones políticas”.

— ¿Pero no le preguntaste al alcalde o al jefe de gabinete por qué se había tomado esa decisión contraria al diseño que planteaste?

“No. Para nada. Y ahí hubo impresiones de alguna gente que conversó conmigo que podía ser una opinión de Rodrigo Flores, asesor de don Carlos y abogado con mucha experiencia en materia municipal y parte del Instituto Libertad que asesora a las municipalidades que son RN”.

— ¿O sea que tú crees que la mano de Rodrigo Flores estuvo ahí?

“Alguien interpretó que por ahí venía la decisión, pero no lo sé y tampoco lo pregunté”.

— ¿Qué te generó, más allá de lo técnico o de los argumentos lógicos de que el alcalde siempre tiene la renuncia en su escritorio, tu salida de la municipalidad?

“Aunque no se crea, me genera un gran alivio en la carga de trabajo. Yo nunca dejé de venir a mi oficina particular porque el cargo de director Jurídico no es incompatible con otras funciones. Yo puedo desempeñar funciones particulares, pero no puedo litigar, obviamente, en temas municipales, pero sí puedo tener trabajos particulares. Yo no dejé de venir a mi oficina, pero de uno a cien la carga de trabajo de la municipalidad fue altísima. La desarrollé con mucho gusto, pero me generaba más o menos una carga del 80% del tiempo disponible. Me quedaba un 20% para la oficina particular y eso cuando don Carlos me pide que presente la renuncia me significó, dentro de todo, un gran alivio de trabajo. Para mí fue una especie de descanso”.

— ¿Qué te parece que la persona que te reemplaza (Bhama Zúñiga) sea la misma que tú reemplazaste cuando llegaste hace dos años?

“No significa nada especial para mí. Si me preguntas, es decisión libre de un alcalde, pero desde el punto de vista de la continuidad cada cual puede tener sus criterios. Pudiéramos volver, por ejemplo, a las caducidades abundantes en materia de patentes. Es una cuestión que tiene que analizar cada cual”.

— Pero ella tiene un perfil diferente, lleva más años en el tema público y es reconocida como una persona muy leal y cercana al alcalde.

“Sí, pero insisto, el departamento Jurídico no contiene trabajo político”.

— ¿Cómo quedó tu relación con el alcalde? ¿Han tenido comunicación?

“No. Solo tengo amistad antigua con Carlos Amador, su hijo; pero por otras cuestiones. Con don Carlos no, pero él tiene mucho trabajo”.

— ¿Y cómo quedó tu relación con los concejales y con los funcionarios?

“Con los funcionarios maravillosa en términos generales. Con los concejales del último concejo, diría que con el último concejo no logré, en mi concepto, romper un hielo que creo ellos trajeron desde el inicio. Ellos trajeron un trato distante con toda la municipalidad. Creo que no alcancé a romper ese hielo, pero era una cuestión que se gana con el tiempo”.

— ¿Cuál es tu evaluación del nuevo concejo?

“Me gustó la nueva posición de los concejales en general. Encuentro que a mayor nivel técnico, mejora la administración municipal. Si me preguntas a Armin (Avilés) lo conozco muchos años; a Cristian (Hernández) lo conozco muchos años y a Claudio Cortez también lo conozco mucho. Daniela (García) y Ricardo (Cortés) me parecieron un gran aporte al nivel del concejo, elevando el nivel técnico, lo que parece excelente (…). A Verónica (Castillo) se me olvidó mencionarla, la conozco hace muchos años en sus actividades de turismo aventura”.

— ¿Es un concejo en general con un mayor nivel técnico que el anterior?

“Sí. Eso me parece a mí”.