La historia y el patrimonio que peligran en el Gran Hotel Pucón

Por Rosa Bohórquez

Con el anuncio de su venta surgen preguntas respecto a cuál será su destino e, incluso, cuál es su verdadero valor para la comuna. Para el arquitecto Daniel Marin vale la pena iniciar una cruzada en su defensa.

El Gran Hotel en la década de los 40 marcó el despegue turístico de Pucón. (Fotografía gentileza Cristian Hernández).

Tenía su propia bomba bencinera, su planta generadora de electricidad y una red de agua potable y alcantarillado de uso exclusivo. El Gran Hotel Pucón fue un símbolo del progreso para el sur de Chile y sin embargo, no es oficialmente un patrimonio cultural. De allí que el anuncio de su venta, informada por Rodrigo Larraín, gerente general de Enjoy en febrero pasado, conduce a una reflexión sobre cuál será su nuevo destino y de qué manera influirá en la memoria de la comuna. 

Para el director de la Cámara de Turismo de Pucón, Roberto Nappe el edificio patrimonial representa indiscutiblemente una parte de la historia y del patrimonio histórico de Pucón. Pero lamenta que no conserve condiciones idóneas en su estructura. “Ese edificio tiene muchos problemas internamente, la infraestructura está vieja, se le han hecho pocas renovaciones. He sabido que tienen problemas como goteras. Pero es un patrimonio de Pucón y por tanto es muy valioso”, dice.

El hecho de que el edificio requiere una inversión para recuperar su estructura conlleva a preguntarse qué va a pasar con él. Si será restaurado o en el futuro los nuevos dueños prefieran echarlo abajo y construir algo nuevo. Más allá del avalúo de su estructura física cuánto valor patrimonial e histórico pesa sobre él.

Espacio Disponible

El arquitecto Daniel Marín coincide en que actualmente la estructura requiere atención y lamenta que el hotel esté lejos de lo que fue. “Lo que tenemos es el deterioro de un patrimonio. Hay muy pocas cosas que se han mantenido. Después de un gran incendio y con la remodelación que se hizo en los techos fue perdiendo su carácter. Todas las cosas que se han hecho anexas al proyecto original han ido en deterioro más que en un aporte al proyecto original”, asegura. 

Restaurar sería la decisión tomada

Hacer un recorrido por el Gran Hotel Pucón permite acercarse ligeramente a sus diferentes etapas históricas. Las habitaciones más antiguas están en los dos primeros pisos, con mobiliario vintage. El tránsito entre los salones de juegos (antiguo casino) y restaurantes en la planta baja tiene pisos y cornisas de madera que, aunque algunos no son los originales, son bastante antiguos. Su historia arquitectónica puede verse en detalles como una pieza del techo original expuesto en el Salón Range.

Jorge Alvarado, actual gerente del Gran Hotel Pucón, reconoció a La Voz… que los mismos huéspedes reclaman aplicar mejoras a la estructura. “Recibimos personas que vienen desde que eran niños con sus padres y abuelos. Tener los condominios con la figura de ‘tiempo compartido’ (una modalidad de usufructo de las instalaciones durante varias semanas al año) nos convierte en un hotel diferente. Sabemos que existe un sentimiento de apropiación en las personas que recibimos”, sostiene.

Respecto al hecho de que una vez vendido el edificio pasará a ser responsabilidad de otros, Alvarado señaló que el contrato de venta plantea mantener una figura del arriendo por lo que Enjoy gerenciaría el hotel durante un cierto número de años más. “Grandes cadenas hoteleras como Marriott utilizan este modelo de negocio”, explica. Y añade que existe un plan de restauración que comenzaría a aplicarse el próximo año.

La venta tal como se plantea contemplaría la estructura histórica completa (que posee 151 habitaciones) así como los 121 departamentos distribuidos en tres condominios aledaños, que fueron construidos cuando la estructura pertenecía a un grupo económico mexicano.  

Hasta dónde es responsabilidad privada

“¿Vale la pena salvar ese edificio patrimonial? ¿Vale la pena conservar ese patrimonio histórico que en un tiempo más va a cumplir cien años y que marcó el inicio de Pucón como destino turístico?”, se pregunta Roberto Nappe. “Podría formarse una corporación de patrimonio histórico o incluso grupos ya existentes podrían apelar a su protección arquitectónica”, agrega.  

Para el arquitecto Marín es difícil pensar en acciones para conservar a futuro el Gran Hotel. Explica que existe la Ley de Patrimonio Cultural, pero el edificio se tendría que acoger a ella y eso puede ser contraproducente: “Cuando restauras y empieza a salir caro puedes terminar con un elefante blanco que no renta para mantenerla. Entonces es muy difícil, son cruzadas importantes las que logran que tengamos un patrimonio cuidado”.

El también secretario general de la Fundación Sustenta lamenta que en el país haya pocos ejemplos de restauración y redestino exitosos. “Si alguien lo compra podría redestinarlo, remodelarlo con otra arquitectura, no hay hoy en día algo que lo proteja, que mantenga lo mínimo o que recupere lo original. Existe la posibilidad de que lo adquiera gente foránea y lo transforme. Eso sí, tendría que cumplir con las normas del Plan Regulador que rige la construcción”, finaliza Marín. 

Cambios de dueño

No es la primera vez que la estructura cambia de dueños. Desde 1979 cuando fue privatizado diferentes empresarios y grupos económicos lo regentaron. Entre ellos el empresario local Carlos Urzúa, quien compró el hotel en 1985 e hizo remodelaciones además de abrir el casino.