Bárbara Riveros y suspensión del Ironman 70.3: “No pensaron en el pueblo de Pucón”

La pentacampeona de la prueba conocida como “la carrera más linda del mundo” estuvo en el pueblo para una clínica con niños. Sigue crítica con la organización del evento a quienes acusa de no responsabilizarse por la decisión. Aunque también apunta a lo que de seguro será su legado: la piscina temperada.

Bárbara Riveros con los pequeños que se reunieron en la clínica de la especialidad y los profesores del Team Pucón.

La atleta Bárbara Riveros (32) es una mujer respetuosa de las formas. Se nota. Y pese a su gran palmarés internacional no se pierde y sabe cómo enfrentar a los pequeños que le piden fotos, a los padres agradecidos y a una prensa, a veces, demasiado insistente por una declaración. Y la mañana de este viernes, la menuda Bárbara, estuvo una vez más en Pucón. Como lo ha hecho desde niña cuando acompañaba a su padre, Agustín, en el trote o en sus primeras ironkids. O ya más crecida, en sus cinco veces como campeona del Ironman 70.3. No lo dice, pero sus palabras denotan o dejan ver cierto amor por esta tierra. Bárbara Riveros es una puconina. Y aunque el 70.3 esté suspendido ella igual llegó a esta tierra. Y luego de una clínica con más de 50 menores, se dio un tiempo para hablar con La Voz…, abordar sus proyectos y la polémica cancelación de la prueba que ha marcado históricamente los inicios del verano en Pucón.

Y la conversación parte con una Bárbara Riveros agradecida por participar en la clínica con los chicos y apunta directamente a su gran sueño: la piscina temperada y techada. “Yo en todo lo que pueda ayudar a la comunidad de Pucón lo voy a hacer y por eso estamos acá y uno de los grandes proyectos que me gustaría que se diera acá en adelante será la piscina. Y si resulta estaré muy agradecida”, dice.

— Pareciera que está bien adelantado ese proyecto y se anuncia casi como un hecho, ¿cómo lo ves tú?

“Gracias a Dios la ministra Pauline Kantor antes de irse nos ayudó bastante a que esto, a nivel de presupuestos regionales, tome prioridad y, bueno, todavía no hay nada concreto y se va avanzando bastante. Y vamos a poder, a lo menor, a mediados de año tener algo un poco más concreto. Y también estamos buscando auspiciadores privados para que nos puedan ayudar en el mantenimiento porque eso va a ser una de las cosas más difíciles de lograr. Eso es lo que estamos tratando de buscar para que, obviamente, se haga la piscina y que después se pueda mantener por muchos años”.

—  ¿El club Universidad Católica ha colaborado con esto, porque el año pasado lo anunciaron casi en conjunto?

“No. Ellos al principio dijeron que no podían aportar. En mi caso fue mucho más decir, ‘ok, dejémosle un legado a la comunidad de Pucón, siendo que gracias a ellos el triatlón de Pucón es lo que es’. Si no fuera por todos los puconinos, el triatlón de Pucón no sería el triatlón más lindo del mundo. Ustedes hacen que sea el triatlón más lindo del mundo, la gente. Ya ven que han tratado de que en Coquimbo funcione y no es lo mismo. Nunca va a ser lo mismo porque acá tiene historia. Acá partió con la gente del pueblo que eran los que organizaban. Es parte del pueblo y todo el pueblo está involucrado y por eso yo siento que uno a su gente y a la comunidad tienes que dejarle algo después de tantos años. Y esa fue mi gran crítica, decir que siento que todos usufructuamos y hacemos ‘profit’ de un pueblo que le da el espíritu y el fuego al triatlón y por eso creo que en mi caso, dejar un impacto social a todos los que lo necesiten. Hace más de 20 años que acá los chicos no tiene piscina y por eso se me metió en la cabeza que es lo que ellos, los chicos, ahora necesitan”.

— ¿Te dolió mucho la suspensión del Ironman?

“En mi caso, yo podría haberme quedado ausente de cualquier declaración porque con mi ‘fisio’ y mi doctor decidimos que no íbamos a correr la edición por una lesión. En mi caso me daba muchísima pena no poder estar aquí con mi gente, pero al mismo tiempo me dio rabia la forma en que la Universidad Católica, los organizadores, lo anunciaron. Si fue una decisión unilateral, ellos tienen que decir ‘ok, el presupuesto no nos da’ y es respetable, pero no escudarse en decir que la comunidad de Pucón y las autoridades regionales no nos dan la seguridad y por eso no se puede llevar el evento adelante. Creo que uno tiene que hacerse responsable de sus palabras y decir las cosas como son. Y en este caso, yo tengo la sensación de que no se hicieron responsables de su decisión”.

— ¿Crees que se pudo haber hecho el Ironman 70.3?

“La verdad es que creo uno tiene que estar acá y tener la sensibilidad y conversar con las autoridades, incluso con los mapuches y las autoridades de ellos y preguntarles qué piensan ellos. Si ellos están dispuestos a apoyar esto. Pero entrar a tener sintonía con la región. Creo que en el país estamos pasando todos por un momento muy difícil, pero creo que cosas como el deporte hacen que podamos seguir avanzando y podamos salir de esta crisis social”.

— ¿Faltó voluntad quizás para hacerlo?

“No sé si voluntad o no. Creo que cuando muchas veces , a lo mejor, el tema económico no da positivo no se piensa un poco más allá. Es un poco egoísta la forma de ver algunas cosas y ahí va de la mano con la voluntad. Si uno quiere realmente hacerlo o no”.

— ¿Crees que La Católica fue egoísta en ese sentido?

“No sé si egoísta o no. Cuando uno tiene una visión angosta de muchas cosas y muy unidireccional, obviamente deja de ver muchas aristas. Y creo que ellos pensaron en ellos, en la seguridad, a lo mejor, si pasaba algo Ironman les quitaba la licencia, pero no pensaron en el pueblo de Pucón. No pensaron en lo que genera para ellos en el turismo y podrían haber existido otras opciones para que todos nos ayudemos a salir adelante”.

— ¿Te sientes una puconina más?

“Realmente para mí Pucón, con los años, ha llegado a significar mucho en mi vida y creo que sobre todo cuando me puse a correr el Ironman y ahora sin duda es el lugar que más extraño de Chile cuando no estoy en Chile. Estoy muy poco en Chile y estoy en cosas puntuales. Y generalmente trato de venirme para acá y realmente quiero ayudar en lo que más pueda a la comunidad de Pucón”.

— ¿Te gustaría que la piscina, de concretarse, lleve el nombre de “Bárbara Riveros”?

“La verdad es que en mi caso no me gustaría que se usara mi nombre. Lo que yo quiero es que salga adelante. Si la gente de Pucón siente que tiene que ponerle mi nombre es, finalmente, opción de ellos. En mi caso personal, yo quiero dejar un legado que se recuerde, bien y si no se recuerda, bien también. Finalmente es por un fin en común de la sociedad y de ustedes. No por resaltar mi ego o por resaltar mi persona”.