“Chito” Panguilef, la leyenda del deporte local acumulará nuevos buenos recuerdos con torneo de básquetbol en su honor

Siete equipos del sur, dos de ellos puconinos, se darán cita en categorías de 35 y 40 años para dar vida a un campeonato homenaje a este histórico jugador de baloncesto local.

EN CANCHA.- Rafael Panguilef revive sus mejores años en el polideportivo puconino. Lo mejor es verlo con un balón frente al cesto. Parte de la historia del mejor baloncesto chileno camina por las calles del pueblo.

Rafael Panguilef (85) camina a paso lento; pero con la cara iluminada. En sus manos un balón de básquetbol y frente a él un tablero y el aro. Aunque la escena está totalmente armada para esta entrevista, algo pasa con él dentro de una cancha. Esta vez en el tableado del moderno polideportivo puconinos. Es como si recobrara sus fuerzas de juventud, cuando dibujaba con la pelota en San José o, años más tarde, en los recordados Saetas Verdes con su amigo Rufino Bernedo, quizás el más grande basquetbolista chileno de todos los tiempos.

“Viví la edad de oro del básquetbol en Chile. Con los máximos basquetbolistas que han habido en el país”, recuerda. Y, la verdad, es que Rafael Panguilef no solo convivió con los más grandes (Bernedo, Teuber, Salvadores y otros); sino que fue uno de ellos. Y ese reconocimiento, tan ajeno como costumbre en Chile, será materializado, en parte, en un torneo que se realizará el 2 y 3 de diciembre en el mismo polideportivo donde se desarrolla esta nota. Y ahí estará Rafael Panguilef, o “Chito” como ha sido reconocido siempre tanto en la vida política (fue alcalde antes que Carlos Barra) y deportiva.

“Me llamaron de Temuco y me preguntaron si aceptaba que se hiciera este torneo en mi nombre y yo les dije que sí, que aceptaba porque estas cosas te reviven un poco. Yo nunca he fumado, nunca he tomado y esas cosas te mantienen. La mente todavía la tengo más o menos clara, pero ya se me están yendo algunas cosas y episodios, pero ahí estoy”, dice el homenajeado.

En todo caso, don “Chito” dice que encuentra fuerzas en su familia, esposa (Amada Tapia, también basquetbolista), hijos y sus nueve nietos y diez bisnietos. Asegura que se alargan las horas cuando no comparte con, principalmente, los más pequeños: “Lo que me tiene muy apasionado por seguir viviendo son mis nietos. Todos los días digo ‘ojalá que mañana me vengan a ver’. Eso me tiene apegado”. Hay algunos nietos que juegan su deporte y otros que prefieren el voleibol. En todo caso, a él le gusta que hagan deporte porque, de alguna manera, entiende que es sano y tiene el potencial de alejarlos de las malas costumbres y entregarles una vida sana.

“Cuando venga el campeonato (en su honor) quiero traer a toda mi familia para que miren y se saquen fotos conmigo. Será un buen recuerdo”, sostiene.

Al final deja una reflexión. El deporte es clave para hacer amigos y buenos recuerdos: “En el básquetbol y en todos los deportes tú te haces de amigos y no de enemigos. Una persona en el deporte no puede tener malos recuerdos de nadie. Aunque uno sea malo, van a decir ‘oye el chico que era malo, se caía’ o ‘oye el chico que era bueno’, pero siempre hay buenos recuerdos en el deporte”.

Y esos buenos recuerdos se alargarán aún más a partir del próximo fin de semana cuando el balón comience a botar para disputar la Copa “Chito” Panguilef para jugadores seniors (35 y 40 años). Serán siete equipos, dos de ellos locales y la entrada será gratuita, por lo que no existen demasiadas excusas para dejar de asistir y rendirle un merecido homenaje a esta leyenda viva del deporte local.